INTERNACIONAL

Varios países europeos castigan con la cárcel la blasfemia o la ofensa religiosa

30/09/2017 1:40 AM CDT | Actualizado 02/10/2017 5:01 AM CDT
WIKIMEDIA / CONQUISTADOR
Países con leyes contra el insulto religioso. De claros a oscuros, por gravedad: amarillo, restricciones a nivel local; naranja, multas o restricciones; rojo, penas de cárcel; granate, pena de muerte.

Hay pocas expresiones tan puramente españolas como "mecagüendios". Pero es una frase que, lejos de un ambiente privado y si un juez lo interpreta a su manera, puede acarrear problemas.

España se encuentra en una lista reducida de países desarrollados que pone límites a la libertad de expresión cuando se utiliza para criticar la religión, contra las recomendaciones de la mayoría de los organismos internacionales que defienden los derechos humanos.

Para defender el derecho a criticar y poner en cuestión las religiones y sus prácticas, el Center for Inquiry de EEUU creó en 2009 el Día de la Blasfemia, que se celebra el 30 de septiembre, el aniversario de la publicación de las caricaturas de Mahoma en el diario danés Jyllands Posten.

Las creencias religiosas deben ser objeto de crítica, como las creencias políticas.Center for Inquiry

Esta organización, cuyo nombre puede traducirse como Centro para la Indagación, se dedica "a promover la ciencia, la razón, la libertad de investigación y los valores humanistas", según sus propias palabras, y anima a expresar cualquier sentimiento hacia la religión, incluso el desprecio o la mofa.

Ronald Lindsay, presidente y director ejecutivo del Center for Inquiry, explicó sus objetivos en una entrevista con CNN: "Creemos que las creencias religiosas deben ser objeto de examen y crítica, al igual que lo son las creencias políticas, pero tenemos un tabú en la religión".

EN ESPAÑA ES UNA HERENCIA DEL ORDENAMIENTO FRANQUISTA

Los países que defienden a la religión por encima de la libertad de expresión Lo hacen con leyes específicas contra la blasfemia —ofensa a dios o a figuras santas de una religión— o normas más sutiles, que Óscar Pérez de la Fuente, profesor de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad Carlos III de Madrid, clasifica en tres tipos.

"Está la blasfemia, el insulto religioso y el odio por motivos religiosos —la ofensa de los sentimientos de los creyentes—. En España está tipificado el insulto religioso, la ofensa a los sentimientos religiosos, son los delitos de escarnio y el de profanación", explica.

El artículo 525 del Código penal español es el que cubre las condenas a este tipo de delito:

  1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
  2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Pero también están los artículos 523 y 524, que incluso contemplan cárcel:

  1. El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbare los actos, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el registro público correspondiente del Ministerio de Justicia e Interior, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.
  2. El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

En la práctica, dependiendo de la interpretación judicial, esta norma puede utilizarse como una ley contra la blasfemia. Según Pérez de la Fuente, "la interpretación de los jueces y de la doctrina hace que no se condene desde hace años por el delito de escarnio. Se busca un ánimo de injuriar y los jueces siempre encuentra otro animo que esas acciones: informar, hacer reír, criticar...".

En España están tipificados el insulto religioso, el escarnio y la profanación.Óscar Pérez de la Fuente, profesor de Filosofía del Derecho y Filosofía Política

Este diario ha tratado de ponerse en contacto con Abogados Cristianos para obtener su punto de vista sobre este tema en la actualidad, sin éxito.

El delito específico de blasfemia desapareció del ordenamiento jurídico en 1988, cuando las Cortes lideradas por el PSOE aprobaron la Ley orgánica 5/1988 que suprimió varios artículos del Código Penal de 1983, entre ellos ése. Pero el 209 del Código de 1973, que recogía el delito de escarnio "de la religión católica o de confesión reconocida legalmente", se trasladó al artículo 525 del Código Penal actual.

ESPAÑA NO ES EL ÚNICO NI EL PEOR DE LOS PAÍSES DESARROLLADOS

Según un reciente estudio de Centro de Investigaciones Pew, un cuarto de los países del mundo tiene algún tipo de ley contra la blasfemia, y uno de cada diez, contra la apostasía —la negación, renuncia o abjuración de la fe en una religión, o su abandono. La mayoría se encuentran en Oriente Próximo y el Norte de África, sitios donde se considera un delito criminal.

Pero en la lista de países desarrollados que castigan las ofensas religiosas se encuentran, además de España, Alemania, Austria, Finlandia, Italia, Liechtenstein, Suiza, Nueva Zelanda, Japón, Andorra, Chipre, Croacia, República Checa, Grecia, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia, San Marino, Eslovaquia, Turquía, Irlanda, Ucrania y algunos estados de Australia y EEUU.

Alemania, Austria, Finlandia, Italia, Liechtenstein, Suiza, Japón y Nueva Zelanda cuentan en sus ordenamientos con algún tipo de ley que penaliza la ofensa a la religión.

Grandes países como Brasil, India, Nigeria, Indonesia o incluso el vecino Marruecos poseen leyes aún más restrictivas.Y, por supuesto, el mundo musulmán es el que impone las peores condenas, que llegan a la pena de muerte en países como Afganistán, Irán, Nigeria, Arabia Saudí, Yemen y Pakistán, el que más gente encarcela y mata del mundo por este motivo.

Aunque la mayoría de las religiones condenan el insulto religioso en sus textos sagrados, no suelen especificar el castigo, por lo que éste varía desde multas o castigos físicos hasta prisión —incluso en países como Alemania, Grecia, Nueva Zelanda o Polonia— o incluso la muerte.

En el mundo desarrollado estas normas rara vez se aplican, aunque ha habido casos sonados en países tan avanzados como los escandinavos y, por supuesto, en España.

En el mundo desarrollado estas normas rara vez se aplican, aunque ha habido casos en países tan avanzados como los nórdicos y, por supuesto, los que aún resuenan en España, como el de El Intermedio por meterse con la cruz del Valle de los Caídos, el de la virgen drag del Carnaval de Las Palmas, el de Rita Maestre por enseñar el pecho en una capilla o el del videojuego Matanza Cofrade.

Pero el más famoso es el de Javier Krahe, absuelto tras ser acusado de un delito contra los sentimientos religiosos por un vídeo titulado Cómo cocinar un Cristo, una cinta grabada años atrás en la que hornea un crucifijo. El juez entendió que era "el resultado del legítimo ejercicio de una expresión artística" con "un inequívoco sentido satírico, provocador y crítico, pero no ofensivo".

LA ONU Y LA UE ANIMAN A PROTEGER LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Organismos internacionales como la ONU o el Consejo de Europa recomiendan eliminar de los ordenamientos todas las leyes que protejan a la religión frente a la libertad de expresión. Y argumentan muchos motivos en sus resoluciones:

  • "Debe hacerse una distinción entre los asuntos relativos a la moral y la conciencia y aquellos que pertenecen al terreno de la ley, entre lo que pertenece al ámbito público y lo que es parte de la esfera privada", señala el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
  • Van contra el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, vinculante para los firmantes.
  • La dificultad de establecer una definición objetiva de que es "blasfemia" o "difamación de las religiones" fomenta que se abuse de estas leyes.
  • Los estudios prueban que, lejos de proteger a las religiones, provocan una censura que elimina cualquier crítica, externa o interna, dentro de ellas.
  • La mayoría de estas normas proporcionan distinta protección a cada religión y se aplican de forma discriminatoria.

"Proteger la blasfemia es una forma de desproteger a las minorías y el pluralismo religioso. Pero el odio por motivos religiosos esta tipificado en la mayoría de los países y el Consejo de Europa y la ONU están a favor que sea delito", apunta Pérez de la Fuente, que cree que "es una cuestión de secularismo y separación iglesia/Estado".

"Las leyes contra la blasfemia rara vez tratan sobre proteger a la religión. La sola idea de defender una idea con la ley es absurda. Las ideas no necesitan derechos, los necesitan las personas. Esas normas suelen utilizarse para consolidar el poder y acallar el descontento, especialmente cuando un gobierno se alinea con una religión concreta", sostiene Paul Fidago, director de Comunicación del Center for Inquiry.

La sola idea de defender una idea con la ley es absurda. Las ideas no necesitan derechos, los necesitan las personas.Paul Fidago, director de Comunicación del Center for Inquiry

"Si la gente necesitan leyes que la protejan de ofenderse porque alguien ha criticado su religión, entonces necesitamos también normas que protejan los sentimientos de los demás en relación a la música que les gusta, los libros que leen o el partido político con el que se identifican", sentencia Fidago.

El director de Comunicación del Center for Inquiry entiende que la gente sienta "una conexión profunda y emocional con todo tipo de ideas" pero cree que "si se prohíbe que se discutan, analicen y critiquen, la sociedad y la cultura nunca avanzarán, las malas ideas jamás serán superadas ni las buenas oídas".

Fidago aclara la diferencia que hay entre ser educado y prohibir por ley la crítica religiosa: "Entendemos que la gente se oponga a que alguien sea abiertamente antagónico hacia su fe, pero ese discurso debe ser protegido por la ley. Sólo se está criticando y ridiculizando ideas, aunque sea de mala manera".

Si se prohíbe que se discutan, critiquen y analicen las ideas, la sociedad y la cultura nunca avanzarán, las malas ideas jamás serán superadas ni las buenas oídas.Paul Fidago

En opinión del jefe de Comunicación, "no se puede comparar la crítica a una religión o credo, por dura que sea, con la discriminación hacia un grupo que resulta que sigue esa creencia".

¿GANA TERRENO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN FRENTE A LA RELIGIÓN?

Fidago cree que es difícil calcular si la libertad de expresión gana terreno a la religión o viceversa.

"Algunos gobiernos se están poniendo duros contra la libertad de expresión, con un fervor nunca visto antes. Hay un movimiento, encabezado por los países de mayoría musulmana, para coordinar su oposición a la blasfemia", asegura, poniendo como ejemplo a la Organización para la Cooperación Islámica, que trata de que la ONU emita una prohibición contra la ofensa religiosa, de momento sin éxito.

Pero cree que "es probable que todo ello sea en respuesta a un incremento en la crítica religiosa. La secularización en Occidente está al alza y las ideas proliferan con más libertad que nunca. Y poco puede cambiar esa tendencia, aparte del aislamiento económico y digital. No puedes llamar 'libre' y 'democrática' a una sociedad que proteja los sentimientos de la gente hacia sus creencias e ideas".

No puedes llamar 'libre' y 'democrática' a una sociedad que proteja los sentimientos de la gente hacia sus creencias e ideas.Paul Fidago

Contra la tendencia secular en el mundo occidental, Irlanda aprobó en 2009 una Ley de Difamación que castiga a "cualquiera que pronuncie o publique blasfemias" con hasta 25.000 euros.

Dar alas a leyes que protegen la religión como si fuera diferente a cualquier otra ideología acaba derivando en la autocensura, como la del prestigioso Museo Metropolitano de Nueva York, que retiró en 2010 todas las imágenes de Mahoma. En casos extremos, alimenta a los grupos religiosos radicales.

"Este tema no trata sólo de las leyes en sí. Demasiado a menudo la crítica de la religión recibe una respuesta violenta de grupos radicales. Es fácil convertir a los creyentes en una masa furiosa que vocifera contra la blasfemia y anima a los extremistas a tomarse la justicia por su mano", sostiene Fidago.

Es fácil convertir a los creyentes en una masa furiosa que anima a los extremistas.Paul Fidago

El Center for Inquiry lleva un programa llamado Secular Rescue (rescate secular) que ayuda a ponerse a salvo a escritores y activistas amenazados por grupos islámicos, sobre todo en Bangladesh, "donde muchos blogueros han sido masacrados en las calles en los últimos años", según Fidago.

Sin embargo, y a pesar de estas instancias, el Center for Inquiry tiende "hacia una visión optimista de la situación, pero sin olvidar que aquellos que buscan imponer las leyes contra la blasfemia y amordazar la libertad de expresión están dispuestos a cualquier cosa para conseguirlo", advierte Fidago.