MÉXICO

Eliminar financiamiento público a partidos es demagógico, oportunista y un retroceso democrático: expertos

Académicos coinciden en que permitir que la iniciativa privada financie las campañas electorales y quitar plurinominales, favorecería al partido hegemónico rumbo a 2018.

30/09/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 02/10/2017 9:26 AM CDT
Cuartoscuro

Académicos, analistas y expertos calificaron de oportunistas e irresponsables a los partidos políticos que, tras la devastación provocada por los terremotos, han propuesto eliminar por completo el financiamiento público para los partidos políticos y abrir las puertas al financiamiento privado de campañas electorales. Un exceso que, de acuerdo a especialistas, beneficia al partido hegemónico.

La polémica se dio luego de que el Frente Ciudadano integrado por PAN, PRD y MC propusiera eliminar al 100% el financiamiento público de los partidos políticos para destinar ese dinero a los damnificados por los sismos en Oaxaca, Chiapas, Ciudad de México, Morelos y Puebla. Una postura que pretenden aprobar en el Congreso en los próximos meses.

La iniciativa también fue respaldada por Morena y Andrés Manuel López Obrador, quien a través de un video difundido en redes, aseguró: "estamos de acuerdo que se suspenda el financiamiento público a los partidos".

Otro partido que se sumó a la propuesta fue el PRI, que además de eliminar el financiamiento público a los partidos, propuso también eliminar la representación plurinominal a través de una reforma Constitucional, con el fin de que dicha modificación pueda entrar en vigor para el proceso electoral de 2018, según reconoció el coordinador de diputados del tricolor, César Camacho Quiroz.

Sin embargo, los académicos sostienen que este tipo de medidas demagógicas, irresponsables y excesivas pueden provocar un retroceso democrático de grandes proporciones, toda vez que los puestos electorales quedarían completamente a merced de los grandes grupos económicos en detrimento de los más pobres, fortaleciendo a los partidos en el poder. Aunque claro está, todos coinciden en la necesidad de reducir el monto destinado a los partidos políticos y las campañas electorales.

"Hace mucho no escuchaba un dislate de estas proporciones. Al discutir el tema de la representación a partir de los ahorros que se pueden tener, me parece que las coordenadas están rotas", dijo el politólogo y expresidente del IFE, José Woldenberg al diario Reforma.

"Si el financiamiento público se considera excesivo, por supuesto que se puede reducir, pero la discusión no puede ser financiamiento público cero o financiamiento público como el actual", añade Woldenberg.

"Yo temo que grandes corporaciones privadas acaben siendo los mecenas de los partidos y, dado que nadie da dinero a cambio de nada, se conviertan en una especie de 'mandamases'", agrega.

Pero la crítica de Woldenberg parece encontrar eco en la opinión de otros especialistas.

"En las últimas semanas creció la idea de que parte del financiamiento de los partidos se donara a los damnificados del temblor del 7 de septiembre. Por razones obvias el clamor creció después del 19-S. A partir de la presión social en redes, magnificada por medios de comunicación, pasamos de una reducción en el financiamiento a cero financiamiento público. Para mí que los primeros planteamientos de los líderes de los partidos eran pura bravuconada competitiva, sabían que era muy difícil de llevar a cabo porque el irrestricto cumplimiento de las leyes lo impedía y lo impide. En otras palabras, con carretadas de demagogia y gran irresponsabilidad, están jugando con la opinión pública", señaló la politóloga e investigadora de la UNAM, María Marván.

Si eliminamos el financiamiento público a los partidos se me ocurren tres posibles fuentes de financiamiento. Los presupuestos de los gobiernos que, por supuesto, sólo llegará los partidos en el poder. El financiamiento privado, con escaso financiamiento hormiga y mucho de parte de los grandes intereses. La utilización de la política como medio de lavado de dinero del crimen organizado. Esto podría darse en cualquier combinación. Me parece preferible que la política se financie de manera mayoritaria por dinero público de todos los mexicanos", agregó Marván.

Para el economista y coordinador de investigación del Instituto Belisario Domínguez del Senado, Gerardo Esquivel, considera que "eliminar financiamiento público a partidos promueve una plutocracia (quien tiene más dinero influye más) y favorece a partido en el poder".

Por su parte, Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, aseguró que "la sensatez no está divorciada con la solidaridad pero, que no puede rayar en la demagogia y el oportunismo, porque por querer resolver un problema hoy, o por querer quedar bien, hoy debemos tener mucho cuidado de no abrir otros problemas más adelante".

"Lo sensato es disminuir en un 80% el financiamiento público a los partidos, regular muy bien las donaciones de privados y abaratar los procesos electorales, restringiendo todo tipo de publicidad que puedan comprar los candidatos. Los recursos que reciben los partidos políticos de los medios electrónicos son más que suficientes. Se debe también prohibir el gasto para movilizar al electorado. Que vote quien quiera ir a una casilla por sus propios medios. En suma, tener elecciones más baratas y sanciones más fuertes a quienes violan la ley", dijo Carlos Elizondo Mayer-Sierra, académico del Tecnológico de Monterrey.

"Eliminar el 100% del financiamiento público es irresponsable, indeseable y demagógico. Nada hay gratis en campañas políticas. Lo que dejen de recibir los partidos con una mano, lo pueden recibir con la otra por debajo de la mesa. Si ya tenemos un grave problema de financiamiento ilegal de campañas, se agravaría aún más", escribió en El Financiero el exconsejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde.

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