MÉXICO

Su sueño de auxiliar a Oaxaca se convirtió en 52 toneladas de ayuda

Fernanda Reyes, originaria de Tamaulipas, logró que 40 empresas de Tampico y Monterrey se unieran para ayudar al estado, donde no ha dejado de temblar.

27/09/2017 7:43 PM CDT | Actualizado 27/09/2017 10:37 PM CDT
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Lo que empezó como un plan de vacaciones a Oaxaca, terminó en la donación de 52 toneladas de víveres, para los damnificados de los sismos del pasado 7 y 19 de septiembre.

Fernanda Reyes, originaria de Tampico, Tamaulipas, cuenta en entrevista para HuffPost México que antes del sismo del 7 de septiembre, tenía planeado viajar a Oaxaca para conocer el estado. Sin embargo, al enterarse de que Juchitán había sufrido catastróficos daños se propuso ayudar a como diera lugar.

"Primero me di a la tarea de buscar el transporte, por lo que me puse en contacto con los directores y encargados de una empresa de camiones en Tamaulipas. Me dijeron que sí, pero me preguntaron si estaba consciente de lo que significaba llenar un camión con espacio para 25 toneladas. Les dije que sí, que yo me encargaba.

"Yo soy de Tampico, pero tengo 11 años viviendo en Monterrey (Nuevo León). Me acerqué con la empresa que trabajo, les dije que ya tenía los camiones y que solo debíamos llenarlos".

La ayuda no se hizo esperar en el trabajo de Fernanda, quien añade que de inmediato los empleados comenzaron a llevar víveres. En su antiguo trabajo ocurrió lo mismo.

Pensando en cómo obtener más apoyo, la tampiqueña asegura haberse acercado a otras empresas tanto en Tampico como en Monterrey, donde se llevó una gran sorpresa.

"Me dirigí a los jefes, les dije que estaba haciendo una colecta para Oaxaca que si me ayudaban con sus empleados y bueno, así me fui, de empresa en empresa en Tampico y en Monterrey.

"El conteo final fueron 40 empresas, 20 en Tampico y 20 en Monterrey. Soy abogada de la Universidad de Monterrey (UDEM), con quienes también me moví para los centros de acopio, también fui a la Parroquia de San Pedro y una veterinaria que donó comida, camas. Gracias a Dios con mucha respuesta".

Destaca que para lograr la confianza de las empresas se comprometió ir hasta las localidades a dejar la ayuda, aunque reconoce que emprender el camino no fue nada sencillo.

Superando réplicas y deslaves

Apoyada por su familia, Fernanda continuó durante 10 días la masiva colecta a través de la página de Facebook México te necesita. Reunió 52 toneladas de víveres y viajó a Oaxaca junto a su madre, donde se enfrentó a uno de los momentos más estresantes y gratificantes de su vida.

"Me moví para buscar ayuda en Oaxaca y me dijeron que el DIF estatal es quien está coordinando la ayuda, allí dejamos unos de los camiones, pero también me pasaron un contacto del Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec y me dijeron que llevara ayuda.

"Son siete horas y media (para llegar al Istmo), hay deslaves, no ha dejado de temblar en el sur de Oaxaca... tan es así que los dos días que estuve allí, tembló y las estructuras están a punto de caerse. Vimos cómo un carro se salió de la carretera al precipicio, llueve sin parar. Con los sismos, la lluvia, los cerros se están deshaciendo".

Comenta que tras superar el difícil camino custodiado por policías estatales, finalmente pudo llegar al centro de acopio de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, lugar que concentra el apoyo para 20 municipios afectados. Esta ayuda solo durará unos días, menciona Fernanda al recordar a Flavia, una indígena con la que conversó por unos momentos.

"Es impresionante, 26 toneladas entre todos ellos y Flavia me dice: esto nos va a durar unos días. ¿Cómo? ¿Todo el movimiento les va a durar unos días para que sobrevivan? Más de 7 mil viviendas colapsaron. Su pueblo, San Mateo del Mar, prácticamente se borró del mapa. Toda esa gente se trasladó a Tehuantepec a este centro".

Pero esto, no detendrá a la tampiqueña, dice que aún no puedo borrarse de la memoria, la imagen de decenas de familias con bebés, llegando al centro de acopio y pidiendo las camas que se habían donado para perros.

"Eran como 10 camas, las empezaron a agarrar para los bebés porque están durmiendo en el piso mojado, porque la palapa donde están tiene hoyos. Una situación impresionante, y esta gente con una actitud tan positiva que de verdad te llena el corazón, todo el estrés se me quitó.

"Están en medio de la nada, hay niños desnutridos porque no hay agua potable, bebés se están muriendo porque no hay agua potable. Me quedo para ayudar a esta comunidad del Istmo de Tehuantepec, pienso realizar un plan".