UN MUNDO MEJOR

La poderosa esencia que los voluntarios nos han enseñado en estos días

26/09/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 26/09/2017 6:00 AM CDT

Tw @SUUMA_CDMX

En Villa Coapa la gente les abrió paso, les aplaudieron y los recibieron con gritos de "venga chavos, sí se puede, ¡ánimo!" En el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México los estudiantes les recitaban a gritos los nombres de los compañeros que no encontraban. En la Roma y en la Condesa grupos de motociclistas los escoltaron.

Esta mezcla de emociones fue la que vivieron a partir del 19 de septiembre los paramédicos de SUUMA Voluntarios, quienes pasaron de atender emergencias como accidentes vehiculares y desgajamientos de cerros, principalmente en la zona poniente de la Ciudad de México, a enfrentarse a algo nuevo para muchos de ellos: lo que ocurre en una ciudad cuando es sacudida por un sismo de 7.1

"Ha sido completamente distinto desde el momento en que sucedió la emergencia", explica Erick Sánchez, director de SUUMA Voluntarios. Ellos, que generalmente trabajan como voluntarios en fines de semana —en días laborables se dedican a sus actividades profesionales (él es ingeniero químico)— interrumpieron estas rutinas para reunirse en la zona de Santa Fe y enfrentarse a la situación. "Alcanzamos a juntarnos 45 paramédicos y nos dirigimos al ERUM para coordinarnos. Luego se organizaron 200 paramédicos, en centros de acopio, y en las guardias 24 horas", agrega.

Estos voluntarios comenzaron a desplazarse por diferentes partes de la ciudad. El lugar que más le impactó a él fue el TEC de Monterrey Campus Ciudad de México, donde atendieron a alrededor de 30 personas. "Estuvimos poco tiempo ahí porque llegó la Marina y tomó las instalaciones, pero el hecho de entrar y saber que es un recinto universitario, y toda la gente que está ahí, y verlo destrozado, impacta muchísimo", recuerda Erick, "escuchar a todos los estudiantes que seguían por ahí, gritando que no encontraban a 20 personas, cada uno... te agarraban y te decían "ayúdame a encontrarlos". Es desgarrador ver ese pánico".

Erick Sánchez

De un lado un profundo dolor y del otro la generosidad. De operar normalmente con una ambulancia —en la que van 5 paramédicos— cuando ocurrió el sismo les se acercó una persona para decirles que tenía una ambulancia disponible. También contaron con una camioneta pick up para labores de rescate. Estos vehículos contribuyeron a que pudieran hacer un trabajo aún mayor en las guardias de 24 horas.

Y su labor no se limitó a la Ciudad de México:

Para el 20 de septiembre, cuando la mayoría de los puntos afectados por el sismo (los derrumbes) ya estaban tomados por el ejército y la Marina, y bien atendidos, los integrantes de SUUMa Voluntarios cambiaron la estrategia y se enfocaron en emergencias del 911, demasiadas y que habían pasado a un segundo plano: personas hipertensas, diabéticas y con padecimientos cardiacos que sufrieron crisis nerviosa producto del sismo. Además de accidentes viales.

¿Qué mantiene a flote a voluntarios especialmente en momentos como estos? Además de que realizan terapias grupales al terminar el día, hay algo más poderoso que el impacto de las horas que hayan pasado sin dormir, lo malcomidos y deshidratados que estén: la solidaridad humana.

Erick lo sabe muy bien: "Te impresiona lo que está dispuesta a hacer la gente con tal de ayudar a alguien que ni siquiera conoce. Que es lo que nos mueve a todos los grupos voluntarios: el hecho de poder ayudar a alguien al momento de mayor vulnerabilidad sin esperar nada a cambio".

Erick Sánchez