MÉXICO

Después del temblor: la historia de quienes vivían en un edificio de la colonia Roma que quedó inhabitable

Tras salvar la vida en una de las zonas más devastadas por el terremoto, habitantes de un edificio en ruinas que lo perdieron todo tratan de recuperar su vida frente a un futuro incierto.

25/09/2017 10:30 AM CDT | Actualizado 25/09/2017 5:42 PM CDT
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Enrique Ibarra se encontraba en su departamento cuando comenzó el terremoto. La computadora comenzó a vibrar, caía polvo del techo y su perrita que se escondió debajo de la mesa no se dejaba atrapar. Tomó a su perra y la mochila de emergencia. Los azulejos del edificio se colapsaron. Antes de llegar a la salida, una fuerte sacudida derribó a Enrique, quien se golpeó la cabeza y quedó aturdido, casi noqueado, pero la adrenalina lo ayudó a salir del edificio a punto de derrumbarse.

Cuando salió a la calle, pensó que se sentiría a salvo. Luego se dio cuenta que estaba justo en medio del desastre que azotó la colonia Roma Norte.

"Sí, el terremoto es algo difícil, pero lo más difícil fue después. Sales con el celular, no hay señal y de repente hay una explosión. Hay un video viral de cosas que pasaron en el temblor y se ve una llamarada", cuenta Enrique.

"Fue en el edificio de aquí al lado", agrega Mariana Acosta, su esposa.

"Había mucha gente tirada en el piso, convulsionándose de nervios, en shock, como en ataques de epilepsia, algo así", agrega Enrique, quien ayudó a algunos de los afectados por el sismo para luego ayudar a remover escombros de un laboratorio derrumbado sobre la calle de Puebla 282, del cual seguían sacando cadáveres hasta el sábado 23 de septiembre.

Recorrieron a pie un largo tramo desde su casa hasta Periférico y Reforma, donde fueron rescatados por una amiga que les dio refugio en el Estado de México.

El edificio donde vivían quedó destruido y a punto del colapso.

Diego Alvirez, dueño del departamento más dañado, ubicado en la planta baja, acudió a la Casa del Arquitecto para que un director responsable de obra hiciera una evaluación de riesgo de derrumbe y analizar la posibilidad de que los vecinos pudieran entrar por sus pertenencias.

"El edificio está dañado, es un edificio muy viejo. Lo más aconsejable para ellos es desalojar y derribar, porque saldría muy caro hacer una reconstrucción. La planta baja está muy dañada. Yo no entré porque sí había mucho riesgo al entrar", señaló el arquitecto José Medellín, tras inspeccionar el inmueble.

El diagnóstico provocó largas y acaloradas discusiones entre los inquilinos del edificio, quienes debatían la posibilidad de ingresar al edificio para rescatar sus pertenencias con el riesgo inminente de que colapsara y pudieran quedar sepultados.

Pero algunos de los habitantes del edificio, como Alfonso y Laura Tinoco, quienes estaban fuera de México cuando ocurrió el terremoto, seguían buscando la manera de entrar al edificio para recuperar algo de su patrimonio perdido.

"Nosotros andábamos de viaje, nos enteramos por las noticias, pero no pensábamos que fuera tan drástico, llegar y no tener nada, haber perdido todo, porque aquí vivíamos y aquí teníamos los negocios. Se vino todo abajo en un instante", señala Alfonso.

"Sí entra una desesperación, una situación crítica", añade.

Al momento del temblor, el matrimonio y sus hijos estaban de visita en Houston, Estados Unidos. Viajaron en coche y tardaron dos días en regresar a la Ciudad de México. Se metieron por brechas de terracería para tratar de eludir el tráfico de la carretera. Se enteraron de la situación del edificio a través de fotografías que compartieron sus vecinos en un grupo de WhatsApp.

"Las fotos eran impresionantes. Nosotros tenemos un departamento en el tercer piso, que es más complicado sacar las cosas, y tenemos los dos locales comerciales, de los cuales obteníamos ingresos, pues los teníamos rentados", cuenta Laura.

Se perdió todo. Ahí empezó la pesadilla. No tuvimos el susto del temblor, pero cuando llega la realidad, ya no tengo nada: no tengo casa y no tengo ingresos. Mucha gente nos ofreció asilo, pero ¿cuánto tiempo?"Laura Tinoco, damnificada

Acababan de remodelar el departamento. Ahora sólo les quedaron las deudas.

Horas más tarde, durante el pasado viernes 22 de septiembre, llegó un evaluador técnico de la delegación Cuauhtémoc, de nombre Alberto Legorreta, para realizar una nueva evaluación del edificio. Señaló que a pesar de presentar algunos daños estructurales, y de que el riesgo de entrar al edificio era moderado-alto, sí era viable entrar al inmueble para recuperar algunas pertenencias urgentes, pero nada de muebles.

Y fue así que comenzó la operación rescate.

Pero aún con el visto bueno de Protección Civil, los minutos dentro del edificio se volvieron eternos. Y más, luego del nuevo temblor con magnitud de 6.1 con epicentro en Unión Hidalgo, Oaxaca, ocurrido la mañana del sábado 23, terminara por derrumbar el edificio.

"Se sintió fuerte. Los cables se movían. Yo pensé que el edificio se iba a caer", dijo Diego Alvirez, quien se encontraba a unas cuadras de su departamento cuando ocurrió el nuevo sismo.

Pero el miedo no fue impedimento para entrar por algunas de sus pertenencias más valiosas, como una maleta llena de fotografías de su padre y su abuela.

"Una de las cosas más locas a las que me he enfrentado es estar en casa por cinco minutos tratando de elegir las cosas más importantes de tu vida. Para mí, lo más importante estaba en esa maleta. Era mi vida en fotos", señaló.

Obvio lo que más me duele es dejar la casa en la que crecí de alguna manera sentía que mi abuela estaba ahí y aún había una conexión. Todo se perdió y ahora, a lo que sigue".Diego Alvirez, damnificado

Un breve minuto de alivio, aunque nadie sabe con precisión qué pasará con el edificio en ruinas que tarde o temprano habrá de ser demolido. Una de las opciones es vender el terreno y repartir el dinero entre los vecinos, respetando las propiedades. Una segunda opción es negociar con una constructora para construir un nuevo inmueble y que los dueños de los departamentos y locales puedan recuperar su vivienda.

Pero nadie sabe cuánto podría tardar todo este proceso. Y al no contar con un seguro del inmueble, varios de los propietarios tendrán que solicitar fondos y ayuda del gobierno para la reconstrucción.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, informó que al menos 243 edificios de la capital han quedado en condiciones inhabitables, mientras que otros 729 son habitables pero los familiares no necesariamente podrán regresar a sus viviendas de inmediato.

"Nuestro fondo de previsión de emergencias y nuestro fondo también de desastres, va a dar una ventaja sustancial a los trabajos que vamos a realizar en materia financiera, aquí en la capital de la República" aseveró Mancera.

Aunque los inquilinos del departamento ubicado en la calle Sinaloa pudieron rescatar sus pertenencias y salieron ilesos del sismo, aseguran sentirse inciertos sobre su futuro. Saben muy bien que apenas enfrentan las primeras secuelas que dejó tras de sí el terremoto.

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