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Si alguien está haciendo algo único, pregúntale: a lo mejor es scout

Los scouts estuvieron en labores de rescate del terremoto del 85... y también hoy

22/09/2017 5:03 AM CDT | Actualizado 22/09/2017 8:02 AM CDT
Cuartoscuro
Cuando en 2003 la Asociación de Scouts de México construyó la Flor de Lis más grande del mundo.

Una amiga publicó en su Facebook: "¿Saben a quiénes hay mucho que agradecer? A los boyscouts. Son la onda para organizar multitudes". Me consta.

A salir del metro Eugenia uno se encuentra con calles acordonadas y gente haciendo vallas de ayuda, atendiendo mesas con agua y comida... Hay otros más que dirigen el tráfico a falta de semáforos y que espontáneamente dan instrucciones por dónde caminar o a dónde dirigir ayuda... Pregunté en voz alta, ¿alguien de aquí es scout? Una chica de unos 20 años me sonrió y me extendió la mano izquierda... Sí, entre scouts el apretón de manos y el saludo es con la izquierda: la metáfora es que te saludas desde el corazón.

No sé qué tan popular sea ahora ser scout, en mi infancia y adolescencia ya no lo era tanto pero he de decir que mis mejores anécdotas las tengo ahí: acampando y viviendo misiones 'inútiles' de supervivencia, como caminar por 12 horas en total silencio hacia algún cerro, o irse una semana a una comunidad a hacer ladrillos de lodo... Sí, aprendes a no tener miedo, a encontrar la manera de solucionar todo con lo que tienes a mano, a trabajar en equipo, pero sobre todo, aprendes a no dejar a nadie atrás, nunca ¡ni por error!

Hice un censo rápido y encontré 7 scouts organizando tareas en unas 30 calles que recorrí en la Colonia del Valle; algunos dicen que en otras áreas hay mucha desorganización... yo acá veo lo contrario.

Quizás pocos lo recuerdan o nunca lo supieron: los scouts estuvieron en labores de rescate del terremoto del 85, sacaron gente del multifamiliar Juárez, de Tlatelolco, organizaron colectas y dieron de comer a muchos damnificados...

Muchos de ellos eran adolescentes pero sabían qué hacer: dar primeros auxilios, montar campamentos improvisados, preparar comida y por supuesto, ayudar a organizar a las personas... No muy diferente que ahora.

En la calle de Heriberto Frías encontré una pareja de más de 80 años, estaban repartiendo papelitos: "Te invito a mi casa a comer"... Solo por atinarle, en lugar de recibir el volante escrito a mano le extendí la mano izquierda... Me saludo efusivo mientras me dijo casi cantando lo que de niña me repitieron a mí y a mis hermanos en las prácticas: "solo puedes ser scout si estás dispuesto a hacer algo único".

No tengo ni idea en dónde se encuentren todos aquellos con quienes aprendí a 'sobrevivir' entre juegos y acampadas... Pero tengo la certeza de que alguno de los más de 40 mil que hay registrados en el país está haciendo honor a la filosofía ¡Siempre listos!

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