MÉXICO

Tres niños y una maestra sobrevivieron bajo una mesa de madera en la escuela Enrique Rébsamen

El secretario de Educación, Aurelio Nuño, lo confirmó, según un reporte de Imagen Tv.

20/09/2017 8:22 AM CDT | Actualizado 21/09/2017 3:12 PM CDT
Carlos Jasso / Reuters
Rescue workers search through rubble during a floodlit search for students at Enrique Rebsamen school in Mexico City, Mexico September 20, 2017. REUTERS/Carlos Jasso

NOTA DEL EDITOR: Este texto fue publicado antes de que la Marina confirmara este jueves 21 de septiembre que "Frida Sofía" no existió. Hasta ahora, sólo se busca a una persona de intendencia dentro del colegio.

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, confirmó esta tarde que tres niños y una maestra están vivos debajo de los escombros de la escuela Enrique Rébsadem.

De acuerdo con Nuño -según un reporte de Imagen Televisión–, los tres niños y la profesora sobrevivieron resguardados bajo una mesa de madera que resistió el colapso.

Los rescatistas lograron contactar con la profesora, detalló Nuño y precisó que el rescate podría darse en unos minutos.

No queda claro si entre los niños está la niña que fue hallada con vida este miércoles temprano gracias a las labores de rescate, y con apoyo de un binomio canino del Ejército.

De acuerdo con un Foro TV, los rescatistas ya lograron hablar con esta niña, a la que identificaron como Frida Sofía, de 12 años, quien narró que sentía dos cuerpos cerca.

En el lugar 21 niños y cuatro adultos fallecieron, mientras que 11 personas han sido rescatadas con vida, de acuerdo con las autoridades que laboran en el lugar.

"No hay poder humano que pueda imaginar el dolor que estoy pasando", dijo en la madrugada a la AFP Adriana Fargo, la madre de una niña de 7 años, en un albergue improvisado a la intemperie, mientras espera noticias de su hija desaparecida bajo las ruinas de la escuela Enrique Rebsamen, al sur de Ciudad de México.

Sentada en una silla con los puños apretados y la mirada fija en el suelo, esta mujer traumatizada de cabellos rojizos no alcanzó a pronunciar el nombre de su hija. Cuando se le pregunta por quién espera, solo logra apretar los labios para contener un llanto que sería inconsolable.

Mientras, su esposo trabajaba hombro a hombro con los cientos de soldados, bomberos y rescatistas que, entre la oscuridad de la madrugada, removían cuidadosamente los escombros en busca de señales de vida de los pequeños.

Con picos, palas e incluso a mano limpia, estos hombres -que llevan casi 24 horas sin dormir y mal comer- no escatimaban esfuerzos en la angustiante carrera contrarreloj para encontrar con vida a los al menos 30 niños -según cifras oficiales- que siguen desaparecidos en esta escuela primaria y secundaria.

"¡Silencio por favor! No caminen, no respiren, que tratamos de escuchar las voces" de los pequeños atrapados, clamaba desde el altavoz un policía, mientras un séquito de voluntarios, con linternas en la cabeza, llevaban largas vigas de madera para sostener los techos a punto de derrumbarse, en una zona acordonada por el ejército y casi imposible de penetrar para la prensa y los civiles.

Hasta ahora, 11 niños y al menos una maestra han sido rescatados con vida de entre los escombros; pero 26 personas salieron ya muertas, 21 de las cuales menores, según el oficial José Luis Vergara, coordinador del rescate.

La tarde del martes, el centro de México fue sacudido por un terremoto de 7,1 grados, justo el día que se cumplió el 32° aniversario del devastador terremoto de 1985.

Hasta el momento, el sismo dejaba 217 fallecidos: 86 Ciudad de México, 71 en el vecino estado de Morelos, 43 en Puebla, 12 en el Estado de México, cuatro en Guerrero y uno en Oaxaca, según cifras oficiales.

Llueve sobre mojado

Esta tragedia sucede mientras México no ha superado aún el trauma que le dejó otro terremoto -de 8,2 grados- ocurrido el 7 de septiembre, que dejó una centena de muertos y numerosas casas destruidas, sobre todo en Juchitán, Oaxaca (sur).

Después de ese sismo, las autoridades de México aseguraron que revisaron concienzudamente todas las escuelas del país y verificaron que sus estructuras estaban fuertes.

Pero un puñado de madres envueltas en cobijas, junto a Adriana Fargo, sufren mientras esperan noticias de sus hijos desaparecidos en la escuela Enrique Rebsamen, un edificio de tres pisos que se redujo a uno. Algunas padecen crisis nerviosas, y ninguna pudo articular una palabra a la AFP.

María del Pilar Martí, profesora de la escuela, aseguró que los niños no alcanzaron a salir tras el sismo del martes.

"Nos tuvimos que resguardar en nuestros salones hasta que pasara el temblor (...) Se vino una nube de polvo cuando se colapsó una parte del edificio totalmente", dijo portando un tapabocas a la cadena Televisa.

"Aparentemente hay otros nueve cadáveres localizados" entre los escombros, y "parece que están a salvo unos veinte niños con una maestra, al interior de un salón", dijo a la AFP uno de los rescatistas, bajo condición de anonimato, tras bajar de la inmensa montaña de ruinas.

Alrededor, tropas de ciudadanos voluntarios se organizaban para transportar, a través de una cadena humana, canastos repletos de botellas de agua hasta los rescatistas. Una vez vaciados, esos canastos regresaban llenos de escombros.

Frente a la escuela, dos personas sentadas en una mesa con una computadora hacían las veces de "centro de control" para llevar una lista de los niños muertos, rescatados y desaparecidos.

Pero la falta de transporte y los cortes de comunicación y luz eléctrica complicaban las cosas.

"Es un caos... hay niños que salieron heridos de la escuela y están en hospitales solos, sin sus padres. Mientras que aquí en la escuela hay padres desesperados que no encuentran a sus hijos", dijo bajo el anonimato una de las personas que llevaba control de la lista, a la cual la prensa no puede tener acceso.