ENTRETENIMIENTO

¿De qué va 'Handmaid's Tale'? Claves para entender y disfrutar de la vencedora de los Emmy

La serie llegará a principios de 2018 a México.

19/09/2017 8:14 AM CDT | Actualizado 19/09/2017 8:19 AM CDT

Tenía todas las papeletas para convertirse en la serie del año, y los Emmy lo han confirmado al otorgarle este domingo el premio a la Mejor Serie Dramática de 2017. Handmaid's Tale se ha llevado cinco estatuillas, que suma a las tres que ya había conseguido en la ceremonia del 10 de septiembre —algunos galardones menores y técnicos se entregan con anterioridad— . Entre ellas está la de Mejor Actriz Principal de Drama para Elisabeth Moss y Mejor dirección para Reed Moreno, que se convierte en la primera mujer en 22 años en alzarse con este galardón.

La serie producida por la plataforma Hulu, se ha convertido no solo en una ficción de altísima calidad sino en un fenómeno cultural, especialmente en Estados Unidos; también ha cambiado las reglas del juego. Es la primera producción para streaming en alzarse con el prestigioso Emmy. Esta adaptación de la novela homónima de la escritora canadiense Margaret Atwood ya ha sido renovada para una segunda temporada que se estrenará en 2018. Hasta entonces te damos las claves para entender y ver Handmaid's Tale.

Futuro distópico y aterrador

La acción transcurre en Gilead, una nueva república que nace tras un golpe de estado que sufre Estados Unidos y que acaba con su democracia. En esta nueva nación, las mujeres son relegadas prácticamente a la esclavitud y aquellas fértiles se convierten en criadas, forzadas a dar hijos a los altos cargos de Gilead, la gran mayoría con problemas de esterilidad. La fertilidad pasa a ser el único valor de la mujer en este régimen en el que se han olvidado por completo los derechos humanos y los valores de una sociedad moderna. La serie captura a la perfección ese sentimiento de frustración, angustia y desesperación de las criadas y de aburrimiento y peso del tiempo en el ambiente.

Feminismo delante y detrás de las cámaras

Criadas, Esposas, Martas, Tías... Estos son algunos de los grupos en los que se organizan las mujeres en esta sociedad. En el caso de las criadas, solo pueden relacionarse entre ellas, se mueven en pareja y sin apenas hablar, pero aún así, capítulo tras capítulo consiguen plantarse ante la opresión del régimen en el que viven. Son despojadas incluso de su nombre, todo para indicar que son propiedad de su comandante. En el caso de la protagonista Offred (Elisabeth Moss) —Defred—, en alusión a Fred Waterford.


​​​​​​Pese a la desesperación, Offred nunca acaba de perder la esperanza y se niega a ser "una chica dentro de una caja". Pequeños pero importantes actos de resistencia como sus miradas desafiantes, dar la cara por algunas de sus compañeras o rebelarse contra el matrimonio Waterford son algunos de los intentos de Offred por intentar escapar o cambiar la situación. "No dejes que los bastardos te hundan", reza la voz en off de Offred en uno de los capítulos, y ese espíritu quiere ser el que domina toda la serie: la resistencia de unas mujeres que se ven humilladas y despojadas de cualquier derecho.

​​​​​Detrás de las cámaras las mujeres también son el eje central de Handmaid's Tale. Desde Margaret Atwood, escritora de la novela homónima publicada en 1985, hasta directoras como Reed Morano o Kate Dennis, son mayoría en el equipo de la serie de Hulu y son el ejemplo de que lo mejor que se puede hacer por el feminismo en la televisión es dar la oportunidad a mujeres de contar historias importantes y de calidad.

La interpretación de Elisabeth Moss

De June Osborne a Offred, de mujer libre con un trabajo y una familia a ser violada para concebir un bebé que le arrancarán de sus brazos. La interpretación de Elisabeth Moss nos lleva a través de un viaje interior en el que la protagonista se mueve entre la completa desesperanza y la rebeldía ante el régimen opresor en el que vive y que la ha reducido a una mera incubadora. A la actriz ganadora del Emmy le basta con sus ojos para transmitirnos la montaña rusa de sentimientos por los que pasa Offred y que se aprecian gracias a los primerísimos planos que han utilizado en muchas escenas a la hora de rodar la serie.

La sonrisa y la dulzura de Elisabeth Moss, feminista y miembro de la Iglesia de la Cienciología, hacen todavía más duras las escenas en las que se muestran las barbaridades a las que Gilead somete a sus ciudadanas. Una dulzura que se va tornando en rebeldía y que se hace patente en los monólogos interiores a través de los que Offred cuenta su historia sin perder la dignidad.

Colores fríos y un ápice de luz

Tonos azules y verdes que aportan frialdad a las escenas y que consiguen que el espectador se introduzca en el ambiente lúgubre y opresor de Gilead. "Mi país ya está muerto", cuenta Offred a la embajadora mexicana en uno de los capítulos de la serie. Precisamente esa "muerte" y esa desesperanza se transmiten a través de los colores que predominan en Handmaid's Tale. Pese a todo, de vez en cuando vemos escenas más cálidas, como en las que aparecen un grupo de esposas o en los rayos de sol que buscan salir tras la el rostro de la protagonista.

De la pequeña pantalla al fenómeno cultural

El impacto de Handmaid's Tale no solo se limita al mundo audiovisual o narrativo, millones de mujeres alrededor del mundo se han inspirado en la ficción creada por Margaret Atwood para defender los derechos de la mujer y protestar ante quienes los amenazan. Desde Polonia hasta Estados Unidos, donde las políticas y los comentarios misóginos del Presidente Donald Trump continúan levantando ampollas.

El pasado mes de junio, voluntarias de Planned Parenthood se manifestaron a las puertas del Capitolio en Washington D.C. ataviadas con el uniforme rojo de las criadas, un rojo que es sinónimo del color menstrual y que en la serie sirve para marcar a las mujeres fértiles.

"Estaba dormida. Así ocurrió todo", reflexionaba Offred en las primeras escenas de la serie sobre la revolución y los cambios que se produjeron poco a poco, sin que nadie los viese vivir y que dieron paso a esa nueva sociedad. Sus palabras inevitablemente obligan a reflexionar.

AFP/Getty Images

Este artículo se publicó originalmente en El HuffPost