ESTILO DE VIDA

Una Frida Kahlo en porcelana que ya quisieran nuestras abuelas, o no

La casa española Lladró hace un homenaje a la pintora mexicana

06/09/2017 10:17 AM CDT | Actualizado 06/09/2017 11:27 AM CDT
Bettmann Archive
Frida Kahlo (1910-1954).

Frida Kahlo

Las abuelas mexicanas, coleccionistas de piezas de porcelana para las salas de sus casas, jamás imaginaron un busto de la pintora mexicana. Porque Lladró nacía poco tiempo después de la muerte de Frida, y porque durante los siguientes 50 años, Frida no gozaba de la popularidad ni admiración que hoy le profesa el mundo. De hecho, la pintora de tendencias izquierdistas y de "libre pensamiento" por decirlo de alguna manera, no era muy bien vista en las esferas conservadoras de la sociedad.

El auge de la esposa de Diego Rivera comenzó quizás cuando Hayden Herrera publicó en 1982 Frida: A Biography of Frida Kahlo, pero se masificó cuando Salma Hayek la llevó al cine, y su película en 2002 se llevó dos Oscars.

Hoy la figura que más se conoce de nuestro país a nivel internacional es, sin duda, la de Frida. Y en algunos momentos se podría pensar que la imagen está tan explotada que se ha vuelto un lugar común que poco sorprende. Sin embargo, una marca en el mundo del lujo que sabe hacer bien su chamba, decidió subirse a estos homenajes y fabricar una pieza con éxito casi garantizado.

El día de ayer, en la Casa Azul en Coyoacán, la firma española Lladró presentó a nivel internacional el busto fabricado en porcelana. Un diseño lleno de referencias a la vida y obra de la mujer mexicana adelantada a su tiempo, un diseño que bien refleja su personalidad. Con brillantes colores característicos de sus atuendos, y en el que destacan las flores y frutos en su tocado, y un colibrí, que representa el amor de Frida por los animales y evoca su frase: "Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar".

Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños, pinté mi realidadFrida

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La pieza se vende sujeta a una base al estilo de los bustos clásicos, misma que está decorada con pan de oro sobre el fondo pintado en rojo, otorgándole ese aspecto que produce el paso del tiempo.

La mejor curiosidad de esta pieza que se venderá en El Palacio de Hierro, y a partir de 2018 a nivel internacional, son los aretes en forma de calavera, también en porcelana que se pueden desmontar y usar.

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