UN MUNDO MEJOR

La belleza modelada en las esculturas plus-size de Shona McAndrew

Ella ha llevado el proceso de aceptación de su cuerpo a las salas de los museos.

01/09/2017 3:05 PM CDT | Actualizado 01/09/2017 3:15 PM CDT

Advertencia: Este artículo contiene fotos de esculturas desnudas y parcialmente desnudas. Si no estás de acuerdo con verlas, cambia de página.

Shona McAndrew
Shona McAndrew, "Norah," 2017, paper mache, wood, aluminum wire, acrylic, fabric, 42 inches by 43 inches by 40 inches.

Durante el último par de meses, una mujer llamada Norah ha estado tocando a sí misma de manera pública en el Museum of Sex in New York City.

Norah ―quien viste unos calzoncillos y una camiseta en la que puede leerse "I Love NY"― es en realidad una escultura a gran escala fabricada en papel-mache, y el centro de la exposición "NSFW: Female Gaze".

Con el rostro congelado en una expresión que podría parecer como perdida en la fantasía o en el aburrimiento, Norah tira delicadamente de su vello púbico.

La escultura es obra de la artista multimedia de 26 años Shona McAndrew, quien considera a Norah no como una escultura sino como una amiga.

"Se sienten humanas", le dice al HuffPost acerca de sus diversas esculturas.

"Realmente tienen una presencia humana."

Según sus propias conclusiones, McAndrew ha sido "diferente" desde su nacimiento. "Mi papá bromea diciendo que él supo que yo era su bebé cuando me vio en el hospital, siendo dos veces más grande que los otros bebés", dijo.

Nacida y criada en París, Francia, la madre de McAndrew es escocesa; y su padre, ruso-americano. En su casa hablaba inglés. Sin embargo, ser la única americana en una escuela francesa la hizo sentir "un poco otra", desde edad temprana.

Además, McAndrew era más grande que la mayoría de sus compañeros de clase. "Yo era una chica 'chubby', y eso no me ayudó a vivir en Francia, donde todo el mundo es un pequeño camarón", explicó.

Pero este profundo sentimiento de sentirse distinta la transformó en algo más fructífero: "Yo era antisocial, pero no me importaba", admitió. Eso me ayudó a ser más observadora.

Shona McAndrew
Shona McAndrew, "Charlotte," paper mache, acrylic, wood, fabric, 73 inches by 38 inches by 33 inches.

McAndrew siempre ha amado observar a la gente, y las mujeres son su sujeto favorito a inspeccionar. En parte, su fascinación por la feminidad se debía a lo que ella percibía como una incapacidad propia. "Hay tantas definiciones de lo que es la feminidad y yo sentía como si no estuviera cumpliendo ninguna de ellas", recordó.

"Yo observaría lo asombrosas que son las mujeres, aunque no me asociaran con una".

Eventualmente, la observación dio paso a la documentación por medio del dibujo.

Nacida de una madre protestante y un padre judío, McAndrew no celebraba las fiestas religiosas cuando crecía. En cambio, el arte sí era una tradición familiar. Ir a clases semanales y visitar museos fueron pilares en la educación de McAndrew. "Yo no era una niña que confiara en sí misma", recordó la artista. "El dibujo fue lo que hice bien. También me dio derecho de mirar a la gente. Me hizo concentrarme en lo que significaba para mí ser una observadora".

Específicamente, enfatizó McAndrew, dibujar le dio derecho de observar a las mujeres: "Las mujeres me asustaban sobre todo porque no las entendía", dijo. "Me sentía como alguien que dibuja animales en la naturaleza".

La primera vez que McAndrew expuso su trabajo fue a la tierna edad de 8 años, en un museo poco conocido llamado Louvre. Su trabajo ―un retrato de buceadores― fue presentado como parte de un trabajo infantil de su escuela. "¡Me ayudó de una forma en que no puedes imaginar!", bromeó.

A pesar de esta temprana exposición, la autoestima de McAndrew empeoró en la escuela secundaria. Ella sufrió de dismorfia corporal al ver su propio cuerpo sólo en comparación con sus compañeros franceses. En ese entonces, también fue diagnosticada con el síndrome de ovario poliquístico, un trastorno hormonal cuyo síntoma es el aumento de peso.

"En la secundaria, uno de los chicos populares me dijo que junto con los otros habían discutido y decidido que si yo perdía peso, sería una de las más bonitas de la escuela", recordó McAndrew.

"Siempre he sentido que hasta que perdiera peso no sería candidata a la feminidad. Solía ​​esperar a que la gente me mirara yendo al baño para que supieran con certeza que yo era una mujer".

Shona McAndrew
Shona McAndrew, "Josephine," 2017, paper mache, acrylic, fabric, wire, 18 inches by 5 inches by 7.5 inches.

McAndrew estudió psicología como estudiante de pregrado, pero se mantuvo haciendo arte en el camino. Principalmente, pintaba mujeres en acuarela. En el proceso de aplicar a los programas de psicología de posgrado, McAndrew decidió tomar un año sabático y centrarse en su arte. Esta elección la llevó a aplicar al programa de maestría en la Escuela de Rhode Island de Diseño. Logró ingresar.

Con el tiempo, el trabajo de McAndrew comenzó a cambiar. En lugar de pinturas comenzó a realizar masivas y físicamente demandantes esculturas con papel maché. Y en lugar de idealizar el cuerpo femenino, comenzó a inspirarse en el suyo.

La artista comenzó su proceso escultórico tomando fotos de su propio cuerpo en varias posiciones, lo que la colocó a menudo, física y sexualmente, al frente y al centro. Ella combina estos aspectos de su cuerpo para invocar a mujeres imaginarias que cobran vida en papel-mache. En una escultura, una mujer desnuda y reclinada llamada Alice mira el reflejo de sus labios vaginales en un espejo de Hello Kitty.

En otra, Sofia se depila las piernas, mientras usa un traje de baño cubierto de sandía.

"Intento hacer que las mujeres de talla grande no sean "antes" de las imágenes", explicó McAndrew.

Shona McAndrew
Shona McAndrew, "Alice," 2017. Acrylic, paper mache, aluminum wire, fabric, wood, 6.5 inches by 17.5 inches by 8 inches.

Para mucha gente, fotografiarse a sí misma desnuda y convertir el resultado en una escultura tridimensional sería suficiente para inducir ansiedad. Para alguien con dismorfia corporal, la tarea es aún más desalentadora.

Para McAndrew, la realización misma de las obras supera su aceptación.

Otro reto que McAndrew enfrenta al llevar a sus "amigos" a la vida es la agotadora frialdad que implica crear esculturas a gran escala. "Mucha gente se confunde cuando descubre que soy yo quien fabrica estas piezas", dijo. "Creo que eso tiene mucho que ver con los estereotipos sobre las mujeres de talla grande, y lo que somos capaces de hacer. Aquí estoy, haciendo estas esculturas físicamente demandantes que me hacen luchar tanto por ellas como para estar en este medio".

En los últimos dos años, McAndrew se ha sentido menos alejada de la idea de feminidad, en parte porque ha sido capaz de entender lo que la feminidad parece o debería ser. "Podía ver a otras mujeres de talla grande y pensar en lo hermosas que eran, pero no podía verlo en mí misma", recordó. "Si no te amas a ti misma, ¿cómo puedes esperar que alguien más te ame? Es algo incómodamente cierto".

Actualmente, McAndrew está trabajando en una serie de esculturas que la muestran acompañada de su novio. En una de las obras, la pareja aparece en la cama, desnuda, mirando la pantalla de una laptop. McAndrew sostiene con su mano el pene flácido de su compañero. Esto marca la primera vez que la artista esculpe explícitamente su propio cuerpo.

"No me he enfrentado a cómo se ven nuestros cuerpos uno al lado del otro", dijo McAndrew, describiendo que su novio es típicamente guapo, del tipo surfista.

"Tenemos cuerpos muy diferentes", agregó.

"Creo que esculpirlos uno al lado del otro será muy conflictivo para mí. Estoy más nerviosa por cómo voy a lidiar yo con eso que por cómo lo harán los otros".

NSFW: Female Gaze está expuesta actualmente en el Museo del Sexo. La primera exposición individual de McAndrew, en Pilot Projects, Filadelfia, abrirá en marzo.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost EU.

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