INTERNACIONAL

En Venezuela, llevar comida a los presos políticos te convierte en una 'traidora a la patria'

Luis González, hijo de Lisbeth Añez cuenta que el único delito de su mamá es querer justicia para los presos políticos.

29/08/2017 10:16 PM CDT | Actualizado 30/08/2017 9:42 AM CDT

Hoy, lastimosamente, no tengo motivos para celebrar el Día de la Madre, ya que la mía se encuentra detenida de manera injusta en el Helicoide. ¿Por qué? Porque su corazón es demasiado grande. Mi mamá es una mujer increíble, una luchadora perseverante y abnegada que ha recibido a cientos de personas bajo su manto. Todo aquel que ha tenido la oportunidad de compartir aunque sea un par de minutos con ella puede afirmar que realmente es un ángel. Podría pasar horas haciendo una lista de todas las cualidades que tiene mi madre y aún así no estaría satisfecho con la descripción. Hoy más que nunca quiero tenerla aquí a mi lado para abrazarla y recordarle cuánto la amo. Que no importe la distancia, nuestros corazones siempre estarán juntos. Ella ha sido fuerte por mí toda su vida y ahora, 23 años después, me toca a mí ser fuerte por ella. Te amo, mamá. Te amo, Mamá Liss. No podría estar más orgulloso de llevar tu sangre. #LiberenAMamáLiss

Una publicación compartida de Luis González Añez (@luigonzalez) el

En Venezuela, cada familia pelea una batalla distinta. Algunas se llevan a cabo en los hogares, donde las familias luchan para llevar a la mesa un almuerzo medianamente saludable, pero la batalla de la que más se habla se hace en las calles, donde millones de venezolanos exigen al gobierno democracia y la liberación de los presos políticos, entre algunas otras cosas.

Luis González Añez se sumó a esta última batalla hace 111 días, cuando a su madre Lisbeth Añez la apresaron por llevarle comida, ropa y medicinas a los presos políticos.

A los 23 años y mientras cursa la universidad, Luis es ya un activista que se ha unido a la lucha por la liberación de más de 600 presos que, en la mayoría de los casos, han sido arrestados por motivos cuestionables.

A 'mamá Lis', como le llaman a Lisbeth con cariño las personas a las que ayudó, la acusan de traición a la patria e instigación a la rebelión por dar comida, ropa y medicinas a los jóvenes que apresaron tras las protestas de 2014.

En mayo de este año, la detuvieron en el aeropuerto, justo antes de tomar un avión a Estados Unidos para buscar un tratamiento médico que no podía recibir en Venezuela. Su hijo Luis le contó al HuffPost México que desde ese momento y hasta 24 días después, su mamá estuvo completamente incomunicada.

"El primer día que la vi, la vi muy bien. Yo imaginaba lo peor porque ahí la gente se deteriora", dijo Luis sobre el traslado de su mamá a El Helicoide, sede del Servicio de Inteligencia Bolivariana (SEBIN) donde cientos se encuentran apresados . "Yo creo que ella encontró desde el encierro una manera positiva de ver las cosas", explicó.

Este semana debía tener una audiencia preliminar, que ya en tres ocasiones anteriores se había pospuesto, para iniciar el juicio que llevaría a un dictamen de sentencia en su contra o su liberación. Sin embargo, ésta tampoco se llevó a cabo esta semana puesto que el SEBIN continúa retrasando el proceso sin ninguna razón de peso.

"Ella dice que su único delito fue querer justicia para los presos políticos", dijo Luis sobre una carta de su mamá que publicó en su cuenta de Twitter y a través de las cuales se expresa constantemente.

"Ella manda muchas cartas que yo publico en las redes. Es la manera mediante la cual ella se expresa y nos hace saber cómo se siente. También es la manera de dar a conocer su tranquilidad y su paz mental. Todo ese temple que transmite".

A pesar de la tranquilidad que su hijo atestigua y ella misma manifiesta en sus cartas, Lisbeth sufre de hepatitis C, hipertensión y dolores lumbares que se agravan por las condiciones en las que se encuentra apresada, a pesar de los esfuerzos de su hijo por proporcionarle los medicamentos. Así mismo, Luis cuenta que lo que más le ha afectado a su madre es el trato psicológico que ha recibido y atestiguar los interrogatorios, que se llevan a cabo en el cuarto aledaño, de los nuevos presos a quienes muchas veces torturan para sacar información.

Como el mayor de la familia, y dado que sus tíos, primos y abuelos ya no se encuentra en Venezuela, a Luis le ha tocado ser la cabeza de la campaña "Liberen a mamá Lis".

"Ella no es terrorista, no es criminal, como han dicho en los tribunales", explicó Luis sobre su mamá. "Su único delito fue querer justicia para los presos políticos, pensar distinto y disponerse a ayudarlos a salir de la cárcel", aseguró.

También te puede interesar:

- La verdad en Venezuela... en peligro de extinción

- El colapso económico de Venezuela tiene una clara explicación

- Cuando ni el salario mínimo más alto alcanza para vivir en Venezuela