INTERNACIONAL

El mitin de Trump en Arizona promete avivar otro tipo de conflicto racial en EU

Tras una semana explosiva, el presidente retomará el tema divisorio que mejor domina.

22/08/2017 12:13 PM CDT | Actualizado 22/08/2017 4:11 PM CDT

PHOENIX ― Aún antes de subir al escenario para un mitin político agendado el martes en la noche, el presidente Donald Trump intentó iniciar a girar la conversación nacional de regreso a su punto de conversación distintivo: la aplicación de las leyes antiinmigratorias.

Trump esperaba encontrar ese "pivote" en Phoenix, tal como un congresista lo puso, luego de provocar indignación y de que agitar el conflicto racial con sus enmarañadas respuestas de la semana pasada sobre la violencia de los supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia. Pero mudarse a una retórica dura sobre inmigración aún es divisivo racialmente, aún cuando sea un tema que lo ayudó a llegar a la Casa Blanca.

Trump planea llevar a cabo este mitin en el estado de Arizona con la esperanza de energetizar a su base conservadora. Aún antes de anunciar los detalles de su discurso, ya había abordado su tema predilecto.

Trump le dijo a Fox News la semana pasada que él estaba "seriamente considerando" la idea de emitir su primer indulto presidencial al exsheriff del condado de Maricopa, Joe Arpaio, quien enfrenta una sentencia desde octubre por desacato a la sentencia condenatoria. Un juez federal descubrió que la oficina de Arpaio perfilaba de manera racial a los latinos cuando llevaba a cabo sus infames redadas antiinmigrantes. Arpaio ignoró la orden del juez de parar.

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"Cuando Trump venga a Phoenix, no será tan diferente a como cuando inició su campaña, cuando pensaba que era apropiado llamar a los mexicanos 'criminales' y 'violadores' y cuando pensaba que era apropiado continuar con la idea del muro", le dijo el miembro de la Cámara de Representantes Rául Grijalva al HuffPost. "Ahora se encuentra en problemas nuevamente, así que viene a Arizona a encontrar ese pivote, y sospecho que hablará en términos crudos sobre inmigración".

La benevolencia de Trump hacia Arpaio es el motor de las acusaciones de los críticos que aseguran que el presidente utilizará su visita a Arizona para mantener el conflicto étnico encendido, esta vez al darle la bendición tácita al acto de perfilar a los latinos. El lunes en la noche, cerca de 2,600 personas en Facecebook habían confirmado su asistencia a una contrademostración organizada por los oponentes de Trump, dos horas antes de estar agendado el discurso del presidente.

Noemi Romero está entre las personas planean protestar por el mitin del presidente. La arrestaron en 2013 en un supermercado durante una de las redadas a los lugares de trabajo para luego enterarse que la habían perfilado por ser latina, Romero, indocumentada, permaneció dos meses en prisión, les contó a los medios en una llamada el lunes.

Cuando fue liberada, Romero descubrió que ya no era elegible para el programa de Acción Diferida, el programa que implementó Obama y que permite a los inmigrantes indocumentados que llegaron a EU cuando niños trabajar de manera legal y evitar la deportación con una renovación de dos años.

"No vamos a aceptar la supremacía blanca", dijo Romero. "No indultaremos a la supremacía blanca bajo esta administración".

Trump también sonó el tema de inmigración al atacar al senador Jeff Flake de Arizona en Twitter la semana pasada. Lo llamó "DÉBIL en las fronteras". En el mismo tuit, Trump lanzó su apoyo al principal rival de Flake, Kelli Ward, un exsenador estatal que está haciendo campaña como devoto de Trump. Ward lanzó un anuncio de televisión el lunes que ridiculizaba las credenciales conservadoras de Flake, en gran medida por no apoyar la construcción del afamado muro de Trump de manera tan entusiasta.

Aún si Trump no hubiera barajeado la idea de perdonar a Arpaio o de desbancar a Flake, llevar a cabo una campaña tipo mitin en el conservador estado de Arizona, muy probablemente habría enviado mensajes de que Trump espera jugar con su base, resucitando el tema polémico y étnicamente divisivo que lo ha definido como un político desde el día que anunció su candidatura presidencial y se refirió a los mexicanos como "violadores" y "asesinos" que están llevando el crimen a Estados Unidos.

La última vez que Trump organizó un mitin en Phoenix fue en agosto de 2016, en medio del calor de la campaña presidencial. Él utilizó el evento para desmentir una serie de reportajes que indicaban que podría adoptar un tono más suave sobre el tema de la inmigración, luego de ganar las primarias del Partido Republicano.

"Cada viaje que ha hecho a Arizona, el tema principal ha sido la inmigración", dijo Grijalva. "Él quiere mimar y reconfortar a los de extrema derecha de su base a expensas del resto de nosotros".

La Legislatura dominada por los republicanos de Arizona se convirtió en la vanguardia del debate sobre la inmigración en 2010 al aprobar la ley senatorial 1070, que requiere que la policía revise los documentos de inmigración de aquellos a quienes detienen. Mientras que la Corte Suprema de Estados Unidos en última instancia evisceró esa ley y la comunidad empresarial presionó a los líderes estatales para reducir su retórica sobre la inmigración, el estado se distinguió como un bastión conservador dispuesto a desafiar al gobierno federal cuando se trata de la frontera.

Esa sensibilidad independiente y la mentalidad dura con el crimen a menudo atrae tanto a los republicanos convencionales como a los grupos extremistas y abiertamente racistas aquí. Alrededor de 18 grupos de odio operan en Arizona, según el Southern Poverty Law Center, y el estado alberga grupos de vigilantes que patrullan la frontera en su tiempo libre.

Él quiere mimar y consolar a los de extrema derecha y a los extremistas en su base a expensas del resto de nosotros.Raúl Grijalva

Al menos un destacado neonazi, J.T. Ready, estuvo activo en la política republicana y asociado con el autor de la ley senatorial 1070, el exsenador estatal Russell Pearce. (Ready mató a cuatro personas, incluido un niño de 15 meses y luego se suicidó en 2012).

Muchos de la línea dura de inmigración en Arizona se irritan ante la noción de que sus opiniones indiquen hostilidad racial. Glenn Spencer, el fundador de la Patrulla Fronteriza Americana, le dijo al HuffPost que los líderes políticos latinos habían hecho comentarios con una carga racial hacia él en el pasado, al describir el declinante lugar de los estadounidenses blancos en el cambio demográfico del país. (El SPLC clasifica a la organización de Spencer como un grupo de odio, que él niega diciendo que su grupo se centra en soluciones tecnológicas a la seguridad de la frontera).

"Estamos en una lucha por el tema de la inmigración", le dijo Spencer al HuffPost. "Cada vez que hay una alegación de 'racismo', siempre es con un propósito. Por lo general es para derrotar cualquier intento de asegurar nuestras fronteras o hacer cumplir nuestras leyes de inmigración. Es para intimidar a la gente".

Trump ha tenido más éxito político empujando sus polémicos puntos de vista sobre la inmigración que con su admiración por las estatuas confederadas. Sin embargo, el debate sobre la inmigración tiene similares connotaciones raciales en el debate sobre si mantener los monumentos confederados en lugares públicos, según Lee Bebout, un profesor de la Universidad Estatal de Arizona que se especializa en el estudio de la identidad blanca.

"Hay una supremacía blanca extrema, lo que consideramos como el [Ku Klux] Klan, los principales grupos nazis", le dijo Bebout al HuffPost. "Pero entonces hay supremacistas blancos que nunca se consideran supremacistas blancos ... Tienes personas que son funcionarios electos que promulgan políticas que apoyan las mismas agendas que esos grupos, ya sea que se identifiquen como supremacistas blancos o no".

Bebout mencionó las leyes racialmente neutrales como la ley senatorial 1070 de Arizona y una ley aprobada el mismo año para proscribir un currículo de estudios mexicano-americanos en las escuelas públicas de Tucson, que algunos conservadores consideraban ofensivo hacia los blancos. Aunque ninguna de las leyes menciona específicamente a la raza, ambas afectan abrumadoramente a los latinos, con poco efecto en los anglos.

"Trump estaba muy convencido de eso", dijo Bebout. "Él puede hablar con los principales supremacistas blancos y los supremacistas blancos extremistas".

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.

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