INTERNACIONAL

A los alemanes no les sorprenden los recientes hechos violentos de supremacistas blancos en EU

Ellos han visto antes los símbolos que se desplegaron en Charlottesville y saben a dónde llevan.

18/08/2017 9:02 AM CDT | Actualizado 18/08/2017 9:43 AM CDT
Joshua Roberts / Reuters

Para los alemanes no es sorpresa que la violencia de los de extrema derecha esté escalando en Estados Unidos y que el presidente pareciera, durante días, rehusarse a condenar y responsabilizar a los racistas por la muerte de una joven durante una demostración de ultraderecha en Charlottesville, Virginia.

En Alemania, comentaristas de hasta las organizaciones de medios más conservadoras ahora argumentan que Estados Unidos se aleja de la democracia bajo el mandato de Donald Trump. Que el presidente se ha convertido, en palabras de un conocido sociólogo, el abanderado de los supremacistas blancos.

"No estamos lidiando con un político normal... sino más bien con algo así como un gobernante totalitario", el sociólogo Harald Welzer le dijo a una distinguida estación de radio alemana el lunes. "Conocemos este tipo de políticas del siglo XX. No esperábamos que regresaran en el siglo XXI.

No está muy lejos de la verdad, en parte por la relación histórica que tiene Alemania con los símbolos que se presentaron en Charlottesville: la esvástica, las antorchas y los eslogans.

NurPhoto via Getty Images

La historia, en este caso, proyecta una larga sombra. Tal como The Economist observó esta semana, en Alemania, "la relativización, la aprobación por insinuación u omisión, los símbolos de extrema derecha como 'ironía', las evasivas y las exacerbaciones sigilosas, raramente se toleran".

Una de las lecciones de los horrores de un gobierno nazi en Alemania es que hay una línea directa entre un discurso totalitario y la violencia abierta. Hannah Arendt escribió sobre esto en Los orígenes del totalitarismo y Victor Klemperer en su libro El lenguaje del tercer reich, representó la brutalización del lenguaje durante el régimen nazi.

En Alemania, esta creencia se ha desarrollado en leyes que en ocasiones resultan extrañas para los extranjeros. Pero la historia las justifica. Las ideas totalitarias nunca más dominarán nuestro discurso político.

Aunque nosotros también estamos a favor de la libertad de expresión, la negación del Holocausto está prohibida, de la misma manera que la incitación al odio, que se castiga con hasta cinco años en prisión. Muchos de los manifestantes en Charlottesville habrían quebrado la ley en Alemania.

La exposición pública de banderas nazi o cualquier objeto está prohibido, y hasta los vendedores de antigüedades deben cubrir las esvásticas que tienen en exposición. Así como dos turistas chinos aprendieron recientemente luego de ser arrestados por hacer un saludo nazi frente al edificio Reichstag en Berlín. O el caso del estadounidense que recibió una justicia más blanda cuando una persona que pasa por ahí lo golpeó mientras el turista daba varios saludos de brazo rígido el domingo en Dresden.

Los populistas de derecha, que no son desconocidos en Alemania, han criticado en distintas ocasiones algunas de estas leyes, refiriéndose a ellas como una "persecución del pensamiento".

Pero, hasta el momento, la opinión pública no les ha dado la razón.

Y hasta para aquellos que promueven controles más estrictos sobre inmigración, los símbolos de extrema derecha son un tabú.

La línea entre la derecha y la extrema derecha es como un cortafuegos y, en Alemania, es nuestra democracia la que sostiene.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.

También te puede interesar:

- Este nazi estadounidense pide que no retuiteen más su foto. ¿Ajá, pooor?

- Los supremacistas blancos se quisieron ver muy 'ad hoc' con sus antorchas y el internet acabó con ellos

- "Es una tontería retirar los monumentos de figuras de la Confederación sureña": Trump