MÉXICO

El simpatizante Meade, gobiernos de coalición y la "revolución de hoy", lo destacado de la Asamblea Nacional del PRI

En un evento encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, el tricolor definió la retórica y la estrategia que usará de cara a las elecciones presidenciales de 2018. Detener a López Obrador, la consigna.

13/08/2017 5:00 AM CDT
Henry Romero / Reuters

El PRI hizo oficial lo que se venía cocinando en las últimas semanas: retirar los candados a sus estatutos para que los simpatizantes del partido, y no sólo los militantes, puedan contender a cargos de elección, incluida la presidencia de la República. Una medida que ha sido interpretada como un "traje a la medida" para el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

"Sí, soy simpatizante", declaró Meade durante su asistencia a la XXII Asamblea Nacional del PRI, celebrada en el Palacio de los Deportes. Sonriente y sentado en primera fila junto al titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el titular de Hacienda negó que los cambios aprobados a los estatutos de los partidos hayan sido implementados para su beneficio. "Va dirigido a todos los ciudadanos, yo incluído entre ellos", aseguró Meade, quien acaparó los reflectores pese a su discreto papel en el cónclave priista.

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CIUDAD DE MÉXICO, 12AGOSTO2017.- Enrique Peña Nieto, Presidente de México, encabeza la 22 Asamblea Plenaria Ordinaria del Partido Revolucionario Institucional, en el Palacio de los Deportes. Durante los trabajos se votaron cambios a sus estautos internos, como el de permitir que los candidatos presidenciales no cumplan con la militancia de diez años, como se pedía anteriormente. En la imagen Jos´e Antonio Meade, secretario de Hacienda, convive con la militancia. FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

A unos metros de distancia se encontraba otro de los presidenciables, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien aparecía sentado junto a Gerardo Ruíz Esparza, titular de la SCT. También estuvieron otros personajes como los expresidentes del partido, Manlio Fabio Beltrones, Pedro Joaquín Coldwell, Beatriz Paredes y César Camacho Quiroz, quienes se habían reunido el día anterior con el presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos para delinear los últimos detalles de la Asamblea Nacional y preparar la ruta hacia 2018.

Entre los asistentes a la plenaria también estuvieron el exrector de la UNAM y actual secretario de Salud, José Narro Robles, así como el coordinador del tricolor en el Senado, Emilio Gamboa, además de los gobernadores y los gobernadores electos del Estado de México y Coahuila, Alfredo del Mazo y Miguel Riquelme, entre otros.

Fue así que, con aire triunfalista, la plana mayor del PRI fue delineando lo que será su estrategia retórica para ganar las elecciones presidenciales del próximo año. Una retórica que bajo el lema, "la revolución de hoy", busca posicionar al tricolor como la "única fuerza política" capaz de derrotar al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien al día de hoy encabeza todas las encuestas de preferencia electoral.

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"Hoy los priistas pensamos hacia adelante, para asegurar que no haya retrocesos en el país. Tenemos una gran responsabilidad frente a nosotros. Detener al populismo autoritario que ha afectado tanto a Venezuela. México merece mejor futuro. En las recientes elecciones, el PRI demostró ser la única fuerza política capaz de frenar la amenaza del populismo autoritario. Lo hicimos en 2017 y lo haremos en 2018", dijo el presidente del PRI, Enrique Ochoa.

El dirigente del tricolor aseguró que en su partido "estamos conscientes de nuestros pendientes y errores", y por eso se aprobó reformar los estatutos del PRI, de manera "unánime" y sin darle siquiera oportunidad a que los inconformes levantaran la mano durante la asamblea. Ajustes con los que el tricolor ha delineado su objetivo rumbo a 2018: construir gobiernos de coalición. Una fórmula con la que buscará sortear el rechazo popular a través de repartir posiciones con partidos que le sean ideológicamente afines.

Nos pronunciamos a favor de hacer coaliciones electorales con los partidos con quienes tenemos identificación ideológica. Para contribuir a la gobernabilidad democrática es necesario trabajar en materia de gobiernos de coalición. Esto, con el fin de que el presidente electo priista en 2018 pueda firmar coaliciones de gobierno para garantizar la gobernabilidad democrática de nuestro país".Enrique Ochoa, presidente del PRI

"Para aspirar a transformar a México, primero hay que demostrar capacidad de transformarnos como instituto político. Aquí radica la verdadera fuerza del PRI", agregearía la secretaria general del PRI, Clauda Ruiz Massieu.

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Entre las porras, la más ruidosa fue sin duda la comitiva del sindicato petrolero, seguida de la comitiva hidalguense. La nomenklatura priista había reunido así a los casi 10 mil delegados y militantes del tricolor, muchos de ellos ataviados con chalecos y chamarras rojas. Pero aún con el buen ánimo y los aplausos tibios que resonaban de vez en cuando, el triunfalismo de los priistas parecía desmesurado. Quizá porque, como ellos mismos reconocieron, al final no hubo una fractura al interior del partido, como algunos preveían.

"Somos el partido de la legalidad, de la inclusión, de la responsabilidad, pero también queremos ser un partido más libre, más fuerte y más alegre", diría el diputado Jorge Carlos Ramírez Marín al leer las resoluciones de la mesa encargada de modificar los estatutos del partido.

Más sonrisas que lágrimas. Esa es la revolución de hoy y éste es el partido que la está haciendo".Jorge Carlos Ramírez Marín, PRI

Y es que ahora, la retórica priista busca posicionar a las reformas estructurales impulsadas el presente sexenio como la base de "la revolución de hoy", que el mismo Ochoa definió como "incluyente y cultural, pacífica e intergeneracional, tecnológica y digital, que se hace desde las aulas y se impulsa con energías renovables".

Finalmente, llegaría el turno del presidente Enrique Peña Nieto, quien después de un largo recorrido tomándose fotos con los asistentes, se quitó el saco que portaba para enfundarse una chamarra color rojo que se ha convertido en uniforme y sello distintivo del PRI durante las contiendas electorales.

Desde el templete, Peña arremetió contra la corrupción al interior de su partido y "traidores" como los exgobernadores Javier Duarte y Roberto Borge, quienes sin ser aludidos por su nombre, resonaban como un fantasma para el priismo, a pesar de los múltiples casos de impunidad que prevalecen en el gobierno.

"Ante casos individuales de militantes que se alejaron de nuestros principios, hay quienes pretenden denostar a todo nuestro partido. Lo dije hace más de un año y lo reitero. Quienes han traicionado la confianza de la gente y de nuestro partido deberán enfrentar las consecuencias de nuestros actos y así está sucediendo", afirmó Peña.

El presidente también reconoció que en México no existe un pleno Estado de derecho y que la crisis del PRI se debe en buena medida, a la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones.

"Hemos actuado con firmeza y sin contemplaciones contra quienes han violado la ley, pero el reto va más allá. La verdadera tarea es atacar la impunidad en todas sus manifestaciones y construir un genuino Estado de derecho", dijo.

Henry Romero / Reuters

"La confianza en las instituciones en la apertura económica y la globalización se han debilitado. Es cierto, hoy la política y los partidos son cuestionados. Pero también es cierto que en la historia de la humanidad ningún gran cambio positivo ha sido posible sin la política. De ahí la importancia de la actualización de nuestros estatutos", afirmó.

Y por supuesto, el líder de los priistas no dejaría pasar la ocasión para arremeter contra sus adversarios de cara a las elecciones de 2018, incluyendo el "caudillismo" de López Obrador y las "incongruencias" de una posible alianza entre el PAN y PRD.

La ventaja de nuestro partido sobre las otras opciones es evidente. Mientras nosotros asumimos con valor y visión un mejor futuro para México, hay quienes pretenden regresarlos al pasado, le apuestan al caudillismo, a la subordinación de los aliados y a la división de los mexicanos".Enrique Peña Nieto, presidente de México

"Mientras el PRI confirma su capacidad para dar resultados, otros, por su falta de experiencia y sus conocidos fracasos de gobierno, disimulan su impericia con estridencias e incongruencias", enfatizó Peña al resaltar los logros electorales de su partido al retener Coahuila y Estado de México. Esto aún, cuando diversos analistas han calificado dichas elecciones como un auténtico "cochinero" y un retroceso democrático que pone en riesgo la elección presidencial del próximo año.

Aunque será hasta noviembre cuando el PRI defina a su candidato presidencial, según reconoció Ruiz Massieu, la encerrona priista sirvió para lanzar un mensaje de unidad a sus adversarios políticos y afirmar que, aún cuando las encuestas no les favorecen, seguirán en la pelea el próximo año.

Promover los gobiernos de coalición será la estrategia. Propagar los supuestos logros de las reformas estructurales, su plataforma discursiva.

Un escenario en el que encaja a la perfección un perfil como el de José Antonio Meade, un simpatizante que no milita formalmente dentro del PRI. Pero aunque el secretario de Hacienda se posiciona como uno de los favoritos en la baraja de presidenciables priistas, todavía pueden ocurrir muchas cosas de aquí a noviembre, mes en que el tricolor prevé definir a su abanderado presidencial.

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