INTERNACIONAL

La odisea de un migrante al viejo mundo

'Cuando Paul vino del mar', La cinta recibió hace un mes, entre muchos otros galardones, el premio de oro a mejor documental en el festival de cine de Shanghai.

12/08/2017 10:27 AM CDT | Actualizado 12/08/2017 10:27 AM CDT
Especial: Excélsior

"Si te digo una cosa, quizás te sorprendería Jakob... me gustaría vivir en un lugar en donde haya muy pocos negros. Eso te sorprendería, ¿verdad? Ése es mi deseo. Yo sé que en Alemania hay muchos lugares en donde uno no encuentra a mucha gente negra".

Así, entre risas y en francés, es como Paul Nkamani atrapa al espectador en el tráiler del documental que lo ha lanzado a la fama después de realizar el viaje más peligroso y determinante de su vida.

Paul es un inmigrante de Camerún en Alemania, tiene un trabajo modesto en un asilo para ancianos y vive en un pequeño departamento subterráneo en Berlín que le ha ofrecido una pareja de alemanes, que son curiosamente, los padres del documentalista Jakob Preuss (1975), quien ha convertido a Paul en una especie de celebridad al compartir su historia con el mundo en su nueva película.

Los dos han pasado los últimos meses juntos promocionando y preparando los últimos detalles de Cuando Paul Vino del Mar (Als Paul über das Meer kam), una obra que ha comenzado a llamar la atención de la comunidad internacional como fiel retrato de los peligros que atraviesan los migrantes y refugiados para llegar al continente europeo.

Teaser_"When Paul came over the Sea" by Jakob Preuss from Weydemann Bros. on Vimeo.

La cinta recibió hace un mes, entre muchos otros galardones, el premio de oro a mejor documental en el festival de cine de Shanghai y estará estrenándose a finales de Agosto en Colonia, al oeste del país germano.

UN MOTIVO INESPERADO

La idea inicial del proyecto de Preuss era realizar un documental sobre las fronteras de Europa, algo que comenzó en 2011 después de haber lanzado su primer película sobre la vida en Donetsk (una ciudad minera al este de Ucrania en donde retrató el peso social y político del futbol, y que años después sería uno de los principales escenarios del conflicto armado en el país). En una plática con el director, Preuss cuenta que dejó de lado esas primeras aspiraciones después de conocer a Paul en el bosque de Marruecos como parte de sus entrevistas en las fronteras del continente.

En aquél entonces el camerunés estaba preparando su partida hacia España, tan sólo a unos días de cruzar el mar Mediterráneo a bordo de una balsa, emprendiendo así en un viaje dramático en el que moriría la mitad de los pasajeros, quienes junto con Paul, esperaban con ansias su llegada a la península Ibérica, algunos incluso con esperanzas de ver a algún familiar que hubiera logrado cruzar antes que ellos.

Fue semanas después, cuando el documentalista reconoció la cara de Paul entre los sobrevivientes de un naufragio por la televisión, que decidió actuar contra las reglas básicas del documentalista, dejando así su papel de observador pasivo y yendo a ayudar a Paul en su llegada a Europa.

"Me enteré en las noticias que él (Paul) había sobrevivido, fue una decisión instintiva que me dijo que tenía que ir a verlo otra vez, quería seguir sus pasos, así fue como toda la película terminó llevándose a cabo en Alemania; en Berlín, donde todo comenzó", cuenta Preuss.

A su llegada a España Paul tuvo que pasar unas semanas en Granada en un centro de la Cruz Roja. Fue al poco tiempo de su liberación cuando el camerunés se dirigió a Bilbao y luego a París gracias a un viaje en auto compartido que sus amigos pudieron procurarle desde la capital vizcaína. Paul realizaba el trayecto sin papeles y bajo el riesgo constante de ser deportado del continente, afortunadamente para él, pudo contar con un alojamiento en Francia a través de Jakob.

Ya al interior de Alemania el cineasta se encargó de transportar a Paul y lo ayudó a realizar su primera solicitud de asilo, lo cual resultó en que fuera enviado a un centro de recepción de refugiados en la ciudad fronteriza de Eisenhüttenstadt, casi en la frontera con Polonia. Poco después terminaría asentándose en casa de la familia Preuss en Berlin, una travesía que se aprecia a detalle en el documental.

MIGRANTES DE SEGUNDA CLASE

Paul es un migrante interesante; tiene estudios en derecho y ciencias políticas, muestra muchas ganas de trabajar y comenzar una nueva vida. Está aprendiendo alemán y ha demostrado una gran voluntad para integrarse lo antes posible a la sociedad germana.

Además, tanto él como Jakob se encuentran ocupados con la promoción del documental haciendo entrevistas y tomando fotografías para la prensa. Parecería que la suerte le sonríe después de tan larga odisea, en los eventos promocionales de la película se ve sofisticado, seguro de sí mismo y orgulloso de haber llegado a su destino.

Sin embargo, su estancia en el país pende de un hilo: no sabe si podrá quedarse.

Desafortunadamente para Paul y sus colegas de África Occidental, ellos forman parte de un grupo de migrantes de 'segunda clase' en comparación a los refugiados que provienen de zonas en conflicto en el medio oriente.

Los inmigrantes originarios de países como Siria, Eritrea, Irak, Irán (y Afganistán hasta hace poco), muchos de ellos azotadas por la guerra y grupos fundamentalistas, suelen tener prioridad al solicitar asilo en el continente europeo.

"La mayoría de los africanos que conocí en el bosque en Marruecos huyen por la

miseria, el nepotismo, la corrupción y la falta de perspectivas en sus países. Eso significa que podrían haberse quedado en sus países y que no habrían muerto de hambre o habrían sido asesinados, pero quizás la habrían pasado muy mal. Se trata de una decisión deliberada hasta cierto punto, decir "voy a intentarlo en algún otro lugar".

Supongo que ustedes están familiarizados con eso en México", comenta Preuss sobre la desventaja de Paul como migrante africano. Hay que resaltar también que Camerún fue una colonia alemana durante los tiempos del imperio alemán y hasta la derrota después de la primera guerra mundial, lo cual tampoco parece ser un factor decisivo para los connacionales de Paul que solicitan asilo en el país europeo.

Pero a pesar de esta aparente desventaja, Paul ha tenido la fortuna de contar con el apoyo incondicional de Jakob. En los últimos meses ambos han empleado todos sus esfuerzos en tramitar papeles y solicitar asilo permanente para el camerunés, pero no será fácil. El día anterior a la charla con el director les han dado malas noticias: la primera aplicación de para conseguirle asilo a Paul ha sido denegada.

Parte del problema es que Paul no tiene identificación alguna, sin embargo, ambos se muestran optimistas de que en algún punto el gobierno le conceda un visado o permiso de trabajo.

UN AMIGO DE OTRO MUNDO

Mucho ayuda el que Jakob Preuss haya estudiado derecho, domina los términos legales del sistema migratorio y sabe cómo tendrán que proceder para luchar por la permanencia de su nuevo amigo, término que es cuidadoso en emplear debido a que su relación con Paul se ha desarrollado principalmente a partir de la producción del documental pero también a nivel personal durante el viaje, aunque admite no siempre están de acuerdo en temas fundamentales.

"Pasé una hora en el teléfono ayer con él, creo que se ha convertido en un amigo. Pero también discutimos mucho debido a que está muy preocupado por ser deportado a Camerún, lo cual no veo muy probable debido a que no sería algo fácil de lograr... pero puedo entenderlo. Imagina ser regresado después de un viaje como el suyo, no creo que uno quisiera seguir viviendo después de eso", comenta el director, quien se refiere a Paul a veces más como parte de su familia.

Con miras a una nueva vida Paul es un joven migrante de treinta y ocho años de edad, es originario de Duala, la capital económica de Camerún y pertenece a una minoría étnica conocida como Bamileke.

Él como muchos otros, se despidió de su patria hace casi cinco años en busca de una mejor vida en un país desarrollado. En el documental Paul revela que su padre falleció debido a la falta de medicamentos en el país, y ahora desde Alemania está preocupado por el estado de salud de su madre, quien está enferma y aún vive en Camerún.

Durante toda la odisea Paul tuvo que atravesar el desierto del Sahara, trabajar para poder pagar a traficantes que lo guiaron en su paso por Argelia hasta llegar al bosque en la costa de Marruecos, algo que le tomaría más de tres años. Fue allí, en un lugar conocido como el Bolingo Camp en donde Paul y Jakob se conocerían por primera vez sin saber que este encuentro cambiaría sus vidas para siempre, algo que Jakob Preuss describe durante la entrevista: "Viendo hacia atrás, al principio de la película hago una pregunta en la que digo: Probablemente nunca sabré si yo lo escogí a él, o si él me escogió a mí".

Es ahí, en la ciudad de Melilla (un enclave bajo control del gobierno español que no es reconocido por Marruecos) en donde miles de migrantes y refugiados aguardan por meses mientras se alistan para ir a continente europeo por dos vías: saltando una barda de 6 metros que separa a Marruecos de la ciudad de Melilla (una opción atractiva pues muchos terminan siendo llevados a la península ibérica si no pueden ser deportados, algo que los migrantes llaman "salida"), o bien, tomar una balsa con decenas de personas como Paul y esperar llegar con vida al otro lado.

Preuss relata también la dificultad de grabar el encuentro con Paul debido al miedo que tenían las autoridades marroquíes de publicaciones sobre las condiciones de vida de los migrantes en el el Bolingo Camp, un lugar que ha sido recientemente clausurado debido a la atención que ha llamado a nivel internacional. "Fuimos con equipo muy pequeño, sólo un camarógrafo y yo, con una pequeña bolsa y vestidos como turistas.

Sólo trabajamos con micrófonos inalámbricos, así es que tuvimos que seleccionar muy bien quiénes serían nuestros protagonistas", cuenta Jakob sobre su visita al campamento.

FLÜCHTLINGSPOLITIK

Paul y muchos otros inmigrantes subsaharianos saben que enfrentan una batalla difícil por obtener un permiso de residencia en Europa, muchas veces por no cumplir los requisitos para ser reconocidos como refugiados ante la ley humanitaria. Algunos de ellos tampoco saben que están al margen de una de las grandes discusiones públicas de cara a las elecciones federales en Alemania.

"Tendremos elecciones en septiembre y habrá un gran debate. ¿Estamos dándole una oportunidad a estas personas? ¿Aún si vienen al país de forma ilegal? ¿Aún si no se les ha dado asilo pero están haciendo todo de forma correcta (como yo diría que Paul lo está haciendo –aprendiendo alemán, haciendo un trabajo que nadie más quiere hacer, integrándose lo más rápido posible–)? ¿No tendría sentido darles un estatus legal y regularizar su situación...? Es un gran debate político", apunta el director, agregando que hay más de 400,000 personas (algunos medios locales apuntan a que actualmente la cifra podría ser de hasta 500,000) que aún no tienen derecho de residencia en el país, muchos de ellos ciudadanos afganos que han huido buscando el estatus de refugiado.

Alemania se ha caracterizado por haber acogido al mayor número de refugiados en Europa desde hace unos años. En 2015, el peor año hasta ahora de la crisis humanitaria en el Mediterráneo, Alemania implementó una política de puertas abiertas para refugiados que se ha convertido en uno de los temas más discutidos de la campaña electoral en el país, y sin duda, uno criticado por los opositores más radicales de la canciller Angela Merkel (sobre todo los de extrema derecha). Merkel está contendiendo por un cuarto término por la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el mayor partido conservador en el país.

Al preguntarle si cree que la política de refugiados (Flüchtlingspolitik en alemán) le ha costado capital político a Merkel, Jakob Preuss responde:

"Creo que a veces podrían tener este sentimiento desde el exterior, pero yo no creo que ella haya perdido capital político. Creo que de hecho ganó mucho capital con gente como yo que nunca habría votado por ella. Es un fenómeno interesante que mucha gente de izquierda tenga un profundo respeto por la canciller Merkel; e iría tan lejos como decir que muchas personas van a votar por ella por primera vez en la vida. Creo que ella había perdido mucho capital antes porque Alemania falló miserablemente en atender la crisis".

No obstante, Preuss alerta sobre las recientes acusaciones realizadas en contra del gobierno alemán por presuntos vínculos con milicias en la costa libia en aras de detener a los migrantes que buscan cruzar el Mediterráneo con dirección a la costa Italia, muchas veces con extrema violencia según agrega el documentalista.

Y es que Preuss no es ajeno a la política migratoria, el cineasta ha fungido como asesor del partido liberal-ecologista de izquierda Alianza 90/Los Verdes en el parlamento alemán, además ha trabajado como observador electoral en países europeos del este.

Constantemente está involucrado en el debate migratorio, y con cierta autoridad, pues recuerda cómo durante su vida ha atestiguado la caída del muro de Berlín, la

desaparición de los controles migratorios y el espacio de Schengen.

¿La migración como derecho universal?

Es a partir de la experiencia de Cuando Paul vino del mar, que Preuss se pregunta si la migración debería ser un derecho humano:

"La migración en un mundo perfecto debería ser un derecho humano, y de hecho, ésa sería mi visión a largo plazo. Y no creo que sea una utopía digna de John Lennon, creo que la migración se volverá más normal, más natural que hoy; y que incluso será un derecho básico en cuanto sea posible económicamente", comparte Preuss inspirado por los esfuerzos de Paul para asentarse y tener una familia en Alemania.

"Creo que en unos 100 años la gente verá para atrás y dirá: ¡Wow! En el siglo XXI si tenías el pasaporte equivocado y habías nacido en Camerún, tenías que cruzar el desierto, cruzar el mar, vivir dos años en el bosque, y si sobrevivías, esperar 4 años para tener una pequeña oportunidad, para obtener un pequeño trabajo, en algún hospital", opina el cineasta.

No obstante, Preuss también está consciente de que abrir las fronteras

repentinamente (haciendo algunas referencias a las relaciones migratorias de México y Estados Unidos) no sería viable. Aún así, tiene confianza que en el futuro la realidad será más fácil para los migrantes en todo el mundo:

"Tengo que decirlo, y Paul sería el primero en estar de acuerdo: abrir las fronteras de un día para otro sería sumamente caótico. Incluso si yo fuera un político pensaría en qué podemos hacer para hacer a estos flujos más organizados, dándole a la gente más oportunidades legales para entrar, hacer más programas de restablecimiento.

Se trata de una cuestión política.", opina el director. Preuss está convencido de que el continente Europeo, y en particular Alemania, tienen la infraestructura para recibir a más refugiados si se les da un estatus legal, también piensa que así se puede prevenir un incremento en delincuencia y la aparición de mercados negros, muchas veces producto de la falta de oportunidades legales de trabajo para los migrantes y refugiados.

EL FUTURO DE PAUL

Dejando la cuestión política de lado, Paul ha recibido una respuesta negativa en su aplicación para obtener asilo en Alemania, uno de los retos más grandes a superar en su viaje hasta Europa. Aún así, él y Jakob parecen tener la seguridad de que las cosas se resolverán en uno o dos años para que el camerunés pueda quedarse en el país.

Preuss afirma que muchas veces es el mismo Paul quien le asegura que las cosas van a salir bien, mientras sigue trabajando en su pequeño asilo y se prepara para seguir con la promoción del documental en Alemania.

Sólo cabe mencionar que contrario a Paul, hay muchos migrantes quienes no han

contado con la misma suerte y han perdido la vida tratando de cruzar al continente

Europeo por diversas rutas, muchos de ellos debido a las condiciones inhumanas a las que a menudo deben someterse al ser transportados por traficantes de personas que han encontrado un lucrativo negocio a raíz de esta crisis humanitaria.

Un tema que sin duda es familiar en la frontera de México y Estados Unidos.

Cuando Paul vino del Mar (Diario de un encuentro) se estrena el 28 de agosto de 2017 en Colonia, Alemania, y estará proyectándose en todo el resto del país durante el mes de septiembre.

Sitio oficial del documental: http://www.pauloverthesea.com

Página oficial en Facebook: https://www.facebook.com/pauloverthesea/

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