MÉXICO

Confesiones del sicario de un cártel

Estuvo en las filas de los Arellano Félix y cuenta cómo llegó a la organización criminal en un libro.

05/08/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 05/08/2017 5:00 AM CDT
Cuartoscuro
27JUL2000.- Presentación del informe sobre las investigaciones del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. La PGR mantenía la hipótesis de la confusión mientras el gobierno de Jalisco y la iglesia alegaban que fue un hecho premeditado.

Martín Corona se unió a la organización de los Arellano Félix, también conocida como Cártel de Tijuana, tras su fallido intento, en 1993, de asesinar al jefe de Cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, en el aeropuerto de Guadalajara.

En ese evento, los hombres armados del grupo asesinaron accidentalmente al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, luego de confundir su auto con el de Guzmán.

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27JUL2000.- Presentación del informe sobre las investigaciones del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

Durante años, Corona pasó de una estafa a otra, haciéndose más duro y dejando entrar y salir a diversas personas en su vida. Su carrera criminal fue más un impulso que una ambición calculada: sus amigos conseguían drogas y él las revendía o cometía algunos robos.

Finalmente, y un poco al azar, se puso al servicio de Ramón Arellano Félix, ayudando al cártel a agrandar sus filas reclutando a miembros de la pandilla texana Barrio Azteca.

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10MAR2002.- La SEDENA y PGR confirman que el cuerpo del narcotraficante Ramón Arellano Félix, uno de los líderes del cártel de Tijuana, es el hallado tras una balacera del 10 de febrero de ese año que se suscitó en Mazatlán, Sinaloa.

Sus memorias ahora son recogidas en el libro Confessions of a Cartel Hit Man (Confesiones del sicario de un cártel), publicado por Penguin Random House, en el cual el lector se halla ante una buena descripción de cómo un rudo muchacho se convierte en el sicario de un cártel, pero sin realmente adentrarse en las entrañas de la operación de la organización criminal.

Así, podemos ver cómo Corona pasaba sus días en un centro de mando, dispuesto en cualquier momento a atacar a los enemigos del cártel; su horario —cinco días de trabajo por dos de descanso—; su salario de 500 dólares semanales, más bonificaciones esporádicas pero cuantiosas. También cuenta sobre el entrenamiento que recibían para el manejo de las armas, así como las reglas a seguir en cuanto al consumo de drogas y alcohol.

También descubrimos los motivos del encanto inicial de Corona, así como su posterior hartazgo por los constantes asesinato sin justificación aparente, aunque dista de una visión completa de uno de los cárteles más famosos del mundo.

Lo que contiene sobre el Cártel de Tijuana es breve; casi una tercera parte de esa sección describe el reclutamiento de Corona y su primera misión: el asesinato de un sicario rival que se escondía en San Diego.

En general, no se discute cómo funcionaba el negocio de la organización, aparte de una simple descripción del sistema de plazas. Aunque Corona conocía personalmente a Ramón Arellano Félix, no es sólida la imagen que da del fundador del cártel.

En lo que sí abunda es en la descripción de la vida sexual de Corona. Ahí vemos a Tiny ("una muchacha de barrio, una fugitiva"), a Bonnie ("una chica loca"), a Kahleo ("todo un bombón"), a Heather ("una linda muchacha blanca") y a Tammy ("cuyo pasatiempo favorito era el de desnudarse en la playa"). Estos personajes, junto a otros, entran y salen de la narración casi sin ningún sentido de por qué están allí.

Corona tampoco deja pasar largas digresiones sobre episodios y personas que no parecen haber tenido un impacto profundo en su vida ni ofrecen mayor información sobre la dinámica criminal.

*Con información de InSight Crime.

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