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Así es como Scaramucci perdió todo el encanto

Anthony Scaramucci le cuenta al HuffPost sobre los altibajos de su fugaz paso por la Casa Blanca.

03/08/2017 11:55 AM CDT | Actualizado 03/08/2017 11:57 AM CDT
Joshua Roberts / Reuters

Recibí una llamada de Roger Stone el lunes por la noche, el infame bromista de los políticos y confidente de Donald Trump. Quería contarme sobre Anthony Scaramucci, cuyo puesto de 10 días como director de Comunicaciones de la Casa Blanca acabó en desgracia.

Stone dijo que Scaramucci le recordaba a un "terrorista suicida", y luego viajó varios siglos para explicar su siguiente metáfora. "La administración es como la Revolución Francesa", dijo Stone. "Nunca sabes quién será el próximo decapitado".

Pero Stone no creía que Scaramucci estaría lejos del presidente por mucho tiempo. "Como sabes, ninguno de nosotros realmente nos vamos. Aún tiene el celular del presidente, el número privado del presidente. No porque ya no esté en la Casa Blanca significa que su influencia también se ha ido".

Cuando hablé con Scaramucci el martes en la tarde, el banquero estaba más interesado en justificar su reciente pasado.

Desde el inicio de su momento en la Casa Blanca de Trump, el 20 de julio, los críticos decían que Scaramucci era demasiado parecido al presidente, demasiado entusiasta de salir en la tele. Scaramucci estaba profundamente enterado de esta desventaja en particular. Eso explica por qué su conferencia de prensa de inauguración estaba llena de piropos hacia Trump. Él sabía que solo había una persona observando cuyas opiniones importaban.

"El presidente sintió que lo había hecho excelente", me dijo Scaramucci al día siguiente, claramente aún emocionado por su experiencia en el salón de prensa de la Casa Blanca.

La administración es como la Revolución Francesa. Nunca sabes quién será el próximo decapitado.Roger Stone, estratega republicano

"Si fueras 17 centímetros más alto, estaría preocupado", le dijo Trump a Scaramucci, según una persona familiar a la conversación que pidió no ser nombrada.

La euforia no duró mucho. Un reportero de Politico alertó a Scaramucci que Ryan Lizza de The New Yorker había tuiteado el miércoles en la noche que Scaramucci estaba en una cena con el presidente, la primera dama, Melania Trump, y el presentador de Fox News Sean Hannity, así como el ex copresidente de Fox News Bill Shine.

Primicia: Trump está cenando hoy con Sean Hannity, Bill Shine (exejecutivo de Fox News) & Anthony Scaramucci; por dos fuentes informadas.

Los altos funcionarios de la Casa Blanca me dicen que Melania también estaba en la cena con Trump, Hannity, Shine y Scaramucci.

Scaramucci estaba furioso por la información que le pasaron al reportero. En primer lugar, le dijeron que la lista de invitados estaba incompleta. Los tuits no mencionaban la presencia de Ainsley Earhardt y Brian Kilmeade, copresentador de "Fox & Friends", al igual que la consejera de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, y el vicepresidente Mike Pence, quien según esto abandonó el lugar antes de sentarse a la mesa. Por otro lado, sabía que la lista completa de invitados incluía a Kimberly Guilfoyle, copresentadora de "The Five" en Fox News. Temprano al día siguiente, Olivia Nuzzi de New York Magazine confirmó que Guilfoyle estaba ahí.

Una fuente cercana a Scaramucci me dice que también Kimberly Guilfoyle, la presentadora de Fox News, estuvo ahí.

Scaramucci se dio cuenta que la inclusión de Guilfoyle levantaría sospechas. Dijo que sabía que algunos asociados y miembros de los medios chismeaban sobre su amistad con la presentadora de Fox y temía que esta conexión en particular solo complicara la cosa aún más. Dijo que lo tomó "como un ataque".

Scaramucci niega fervientemente haber tenido relaciones sexuales con Guilfoyle. Stone, un amigo de Guilfoyle explicó que Scaramucci y ella "eran muy amigos, pero nada más". Y agregó que "él era demasiado chaparro para Kimberly".

A través de un vocero de Fox News, Guilfoyle dijo que conoce a Scaramucci desde hace años a través de su trabajo en Fox News y que ambos son "buenos amigos".

Tan pronto como Scaramucci regresó de la cena del miércoles en la noche, llamó a Lizza y entonces dio su ya famosa entrevista, publicada el jueves, en la que señaló que el exjefe de Gabiente de la Casa Blanca, Reince Priebus, era un "esquizofrénico paranoico" y que el estratega Steve Bannon se practicaba autofelaciones.

Scaramucci dijo que se sintió quemado con la entrevista."Los Lizzas y los Sacaramuccis han sido amigos por más de 50 años. Mi padre conocía al suyo por la construcción y estábamos construyendo una relación personal. La mayoría de lo que dije fue en broma y con humor. Legalmente, debería de estar on the record, pero el espíritu de la conversación era off the record. Y él lo sabía".

Aún así, Scaramucci me dijo que planea invitar a Lizza a tomar una cerveza.

La mayoría de lo que dije fue en broma y con humor. Legalmente debería estar 'on the record', pero el espíritu de la conversación era 'off the record'Anthony Scaramucci, la entrevista de The New Yorker

Cuando le pregunté a Lizza por su respuesta, esto fue lo que escribió. "Solamente conozco a Anthony en capacidad de sustituto del director de Comunicaciones de la Casa Blanca. No somo y nunca hemos sido 'viejos amigos de familia' aunque creo que nuestros padres sí se conocían, así que tal vez a eso se refería. (El mundo italiano de Long Island de esa generación es relativamente pequeño). Pero nuevamente, esa no es razón para reprimir una entrevista explosiva on the record.

Según varias fuentes cercanas a la Casa Blanca, el presidente inicialmente se emocionó con el intercambio con Lizza, pero cambió su opinión cuando vio toda la atención negativa que generó. Scaramucci dijo que ofreció renunciar antes del fin de semana. El presidente le dijo que eso no sería necesario, pero le ordenó a Scaramucci "que tuviera cuidado" en el futuro, de acuerdo con una persona que sabía sobre la conversación.

Yo hablé con Scaramucci el sábado en la mañana y sonaba derrotado. "Creo que tengo estreptococos", dijo. Encima de todo lo demás, la noche anterior, The New York Post rompió la noticia de su inminente divorcio con su segunda esposa, Deidre Ball.

Jonathan Ernst / Reuters
El director de Comunicaciones de la Casa Blanca llega a Ronkonkoma, Nueva York, junto con el presidente Donald Trump, a bordo del Air Force One.

Que el matrimonio Scaramucci estuviera en problemas, no era ningún secreto. Mucho antes de que Ball pidiera el divorcio el 6 de julio, Scaramucci se abrió con algunos amigos y asociados sobre lo que él creía era la lamentable situación de su unión y cómo habían estado luchando en terapia de pareja.

Solamente odiaba que su relación se discutiera en público. Un reporte del Washington Post decía que Scaramucci no había llegado al nacimiento de su hijo la semana pasada, que solamente le había mandado a Ball un pequeño mensaje de felicitaciones.

Scaramucci dijo que esta era una caracterización injusta de los eventos. Me dijo que la fecha prevista para que Ball pariera era el 9 de agosto, así que cuando abordó el Air Force One a West Virginia el pasado lunes, para asistir al discurso del presidente en el Jamboree National Scout, él no sabía que tal vez podría perderse el parto. En cuanto ella le mandó un mensaje diciéndole que estaba en trabajo de parto, según él, buscó reservar un boleto inmediatamente desde West Virginia, pero descubrió que había una amplia zona de prohibición de vuelo al rededor del Air Force One. Explicó que prefirió volar de regreso a Washington junto el presidente, para luego volar a Nueva York desde ahí.

Hasta el martes, aún no había ido a conocer a su hijo. Scaramucci dijo que justo después del parto, Ball le mandó un mensaje pidiéndole un poco de espacio. Cuando pregunté sobre este mensaje, el abogado de Ball, Jill Stone, respondió: "Cualquier mensaje de esa naturaleza no tiene nada que ver con el bebé o ir a conocerlo". (Jill Stone dijo que no podía comentar sobre el resto de la versión de los hechos de Scaramucci.

Cuando hablé con Scaramucci el sábado, no tenía mucho que decir sobre el colapso de su matrimonio. "Está bien. Digo, ¿qué le voy a hacer?". Empezó a reaccionar cuando empezó a hablar sobre el fantástico equipo que llevaría a la oficina de Comunicaciones de la Casa Blanca y los enormes planes que llevaría a cabo después de una primera semana agitada.

Pero el lunes en la mañana, Scaramucci sabía que estaba frito. El general John Kelly, el nuevo jefe de Gabinete, quien insistía en que todos los funcionarios de la Casa Blanca le reportaran a él, pedía su renuncia. "Fue una conversación muy cortés", dijo Scaramucci.

Entonces Scaramucci fue a ver a Trump, quien no estaba disponible. Al final terminó hablando por teléfono más tarde ese día con el presidente, su hija Ivanka Trump y su yerno, Jared Kushner, por separado. Dijo que todos fueron muy amables. "El presidente me dijo que sabe que lo apoyo, pero que necesita intentar desaguar el barco".

¿Y entonces ahora cuál es tu plan?, le pregunté.

"Volveré a la sombra", me contestó.

¿Y luego?

"Resurgiré", y entonces hizo una pausa. "Como yo mismo".

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.

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