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9 mujeres nos cuentan sus experiencias en relación con la lactancia materna

Si eres mujer y nunca lo has hecho, llorarás de emoción. Si eres hombre, también.

01/08/2017 2:10 PM CDT | Actualizado 02/08/2017 1:20 PM CDT
Ricardo Dias / EyeEm via Getty Images

A propósito del arranque de la Semana Mundial de la Lactancia Materna que se conmemorará del 1 al 7 de agosto en 170 países, le pedimos a 10 madres que nos contaran sus experiencias.

Date unos minutos para leerlas todas y déjate conmover.

A veces sólo no estás de humor

"Es muy difícil. Se necesita crear un vínculo entre el bebé y la mamá, lo cual no ocurre de inmediato, es cuestión de tener paciencia. También existe una presión social muy fuerte. Al menos en mi caso, la cesárea me dolía demasiado, no podía levantarme y apenas podía cargar a mi bebé. No tenía el humor para nada, me sentía muy mal y la insistencia en que le diera pecho, aunque no tenía leche, me ponía peor". — Jimena García.

Aprender, aprender, aprender...

"Llevo seis meses amamantando a mi hija. Al principio fue muy difícil aprender a alimentarlo. A pesar de que los bebés nacen con el reflejo de succión, hay formas para acomodar al bebé para que no nos lastimen. Etcétera. Total que yo no sabía y tuve complicaciones. Me dio mastitis, tenía mucha leche y como no sabía, pues se quedaba en mis bubis... Pero después aprendí. Y me siento afortunada por poder hacerlo, ya que hay personas que por el dolor o prejuicios no llevan a cabo este acto de amor. Es el mejor alimento para nuestros bebés, y fortalece el vínculo que tenemos madre e hija". —Karen Quintanar.

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¡Ni se te ocurra...!

"Tenía toda la intención de que fuera lactancia materna exclusiva, pero cuando me iba a llevar a mi bebé de la maternidad me dijo la pediatra: 'Ni se le ocurra darle lactancia únicamente. La va a dejar desnutrida, usted va a quedar agotada y nadie va a disfrutar nada'. Así que le metí leche de fórmula muy a mi pesar.

Quería darle lactancia hasta el año, pero por ignorante le creí a todos los que me dijeron que así la iba a dejar desnutrida, así que se la quité a los 7 meses. Yo no la sufrí, sé que muchas mamás la sufren cabrón, se les agrietan los pezones y sangran...

Es muy común que se le presione a las mujeres para que deje de lactar después de los 6 meses, se les dice que van a dejar con hambre al niño, que ya no lo nutre y son mentiras. La presión para dejar la lactancia era por todos lados: amigas, familia, o sea, una vez más creemos que tenemos el derecho de decirle a las mujeres qué hacer y cómo hacerlo con sus hijos, como si nos mantuvieran y una de pendeja, como no sabes qué pedo, pues ahí vas a creerle a todos". —Nancy Martínez García.

Depresión postparto :(

"Mi experiencia con la lactancia materna fue extraña. Primero el hecho de acostumbrame a una nueva etapa fue lo más dificil. Ser mamá muchas veces no es como te lo pintan en las películas. Realmente te sientes extraña los primeros días y si no tienes un apoyo pues peor. Sufrí de depresión postparto y por tal motivo no pude amamantar los primero días. En el hospital tampoco ayudaron mucho porque me ponían a mi bebé a mi lado, pero las enfermeras le daban teta.

Entonces pasaron los días y mi bebé y yo medio nos estábamos acostumbrando, pero no me salía leche y ella tampoco se enfocaba, se distraía mucho. La depresión fue creciendo y tuvieron que medicarme por lo que ya no pude amamantar. Las pocas veces que lo intentamos fue bonito, en realidad es un acto muy hermoso". —Romina Castro.

Es una (hermosa) chinga

"Es algo hermoso, de verdad. Es increíble por la cercanía, la paz, su delicada piel y saber que ellos no necesitan nada del mundo. Todo lo que necesita tu bebé se lo puedes dar tú como mamá. Pero sí es una chiiiiiiinga. Tu piel no está acostumbrada y se daña cañón; se agrieta y se hincha. Por mucho que duela, tienes que seguir alimentando a bebé. Tengas sueño, ganas de hacer pipí, lo que sea. Amamantar al enanito es lo primero.

Sin embargo, te puedo decir que he amamantado a tres y jamás he tenido que exponerme al público. Cubrirte no es por el morbo de la gente, ni por apretada o por no sentirte libre, esas son mamadas. Cubrirte es para darle al bebé la posibilidad de dormir pegado a la chichi, aunque andes en la calle. Es por respeto a su tranquilidad, se siente seguro, cubierto, la luz no le molesta, etc. Tu cuerpo cambia, la espalda te mata, pero cuando duerme sobre tu pecho es lo mejor y te da el mejor sueño de tu vida". —Claudia Gasca.

Conexión desde el día 1

"Mi experiencia con la lactancia materna fue muy placentera. Sentir esa conexión con tus hijos desde el primer día es de verdad única. Lejos de los beneficios y las exigencias que te demandan últimamente por dar seno materno a los niños, en lo personal, es empezar a conocer a la persona que amas. El cómo te mira, te toca y tú lo tocas.

¿Lo malo? Las grietas que te salen la primera semana. El dolor que te provoca que te estén succionando por mucho tiempo. Las bolas que te genera la propia leche. Y tener que quitársela de forma abrupta y que los veas llorar sin poder hacer nada. Con mis dos hijos, tuve que dejarles de dar por cuestiones médicas a los seis meses. Eso provocó cambios radicales en todos los sentidos". —Brenda Cortés.

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La vida después de la Nido

"Tengo dos hijos. Les di leche por un año a ambos. La verdad es muy doloroso, pero hermoso también. Lo que me pasó es que el bebé te aprieta y me salieron unas bolas en el pezón que si se revientan, sangran. Y como no puedes parar de dar leche, me dieron una pomada para ponerme entre cada comida. Te cura de volada, pero duele horrible.

Cuando el bebé tiene hambre te empieza a bajar la leche, se siente súper raro cómo baja, cómo desde la clavícula hasta los senos y suena como llave. Jajajajaja. Pero sabes que el bebé tiene hambre porque te baja, es como que el reloj biológico sincroniza. Súper chistoso. Luego de una semana o dos, tus pezones de acostumbran. Es hermoso porque el bebé y tú se miran todo el tiempo. Es muy hermoso.

Yo no les quité la leche, solo ya no la quisieron. A mi primera hija le di un poco de leche Nido y en la tarde que le tocaba pecho ya no quiso la mía, escupía en pezón. Fue horrible porque yo estaba súper llena de leche. Los senos se me ponían como piedra. Y si no me sacaba la leche te daba calentura, me ponía mal. Normalmente te dan una pastilla para que se corte. Pero yo no encontré al médico. No me podía sacar la leche con la chingadera esa, y mi marido bebió la leche para salvarme la vida. Mi hija ya sólo quería leche Nido". —Tania Vargas.

Doloroso pero vale la pena

"Mi experiencia fue radical, supongo que como a la mayoría de las madres que lactamos nos pasa: Demasiado doloroso al principio, pero una vez que agarramos la onda es lo más práctico de este mundo, sobre todo en esas madrugadas de poco sueño.

A veces es estresante hacerlo en lugares públicos como restaurantes o reuniones y buscar intimidad, si es que el bebé jamás de acostumbra a esas telas para cubrirlo, pero te olvidas de cargar mamilas y leche y agua y esas cosas. Todo gira en torno a los horarios de comida del bebe, y también a desear horriblemente que llegue ese momento para desahogar tus senos, que pesan mil kilos si no estás acostumbrada a ese volumen.

Como todo lo magnífico, cuesta. Como todo esfuerzo, tiene su recompensa. Nada te da tanto como abrazar algo tan frágil, alimentarlo, ver qué esa sanidad depende de ti. Cómo cada respiro y trago se coordina con tu corazón y cómo esos ojitos (cuando se cierran al dormir) sonríen al ver tu cara una última vez antes de la siesta. Una vez que termina el ciclo hay vacío, sentimientos encontrados y una profunda tristeza de saber que jamás volverás a amamantarlo". —Rosalba Martinez Velasco.

La presión social

"No pude darle pecho a mi bebé porque se quedó internada y yo con la presión alta. Definitivamente ha sido una de las experiencias más traumantes de mi vida, tener toda la presión sobre ti, con una herida en el vientre bajo que no te deja ni moverte, usando toallas sanitarias gigantes por tanto sangrado postparto, con tu hija hospitalizada luchando por vivir, con diagnósticos complejos sobre su salud, y que las enfermeras y el personal del hospital solo piensen en que ¡debes exprimir tus pechos sea como sea!, sin importar lo mucho que ya te duelan o se agrieten, y verter dentro de un frasco helado y duro la leche materna que le servirá a tu bebé de alimento.

Así que mamás ¡no se preocupen tanto por la lactancia materna! Si pueden hacerlo, qué hermoso, pero si no, ¡no pasa nada! las fórmulas también son una opción cuando las circunstancias lo ameritan. No dejen que la presión social y médica las obligue a pasar los peores momentos de la vida. Yo no le di pecho a mi bebé, y aun así es hermosa, inteligente y sobre todo muy feliz con una mamá feliz a su lado que la ama con locura". —Angie Ayala

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