MÉXICO

Explosiones y derrames de gasoductos son un riesgo para la población (que este mapa busca prevenir)

La opacidad de la información proporcionada por el gobierno sobre la instalación de ductos para el transporte de hidrocarburos pone en peligro a los mexicanos, advierten organizaciones.

27/07/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 27/07/2017 5:00 AM CDT
CartoCrítica-Heinrich Böll Sitfung

La instalación de gasoductos en el país pone en riesgo a comunidades y recursos naturales del país mientras el gobierno oculta información e impulsa un modelo energético altamente contaminante. De ahí la importancia de conocer con precisión el lugar exacto por donde pasan los ductos que transportan hidrocarburos a lo largo y ancho de México.

Esta fue la motivación principal para que la fundación Heinrich Böll México, en colaboración con la asociación civil CartoCrítica, desarrollaran el primer mapeo de ductos en México, luego de que diversas comunidades requirieran dicha información ante el riesgo de sufrir un derrame o explosión en sus terrenos. Un proyecto en el cual se identificaron 6 mil 777 proyectos de ductos, cuya longitud es de 68 mil 843.15 kilómetros, equivalente a dar 1.7 veces la vuelta a la Tierra a la altura del Ecuador.

"A diferencia de otras instalaciones industriales peligrosas, la gran mayoría de estas están en espacios protegidos y controlados, los ductos no están en un complejo industrial con seguridad. Por el contrario, están a lo largo y ancho de propiedad de terceros, cruzan carreteras, tierras agrícolas, ríos, parajes naturales, comunidades, zonas indígenas. Cruzan el país entero. Los riesgos en caso de una fuga son altos: derrames, contaminación o explosiones", señaló Manuel Llano, investigador y coordinador de CartoCrítica.

De acuerdo con Llano, el proyecto surgió precisamente ante la necesidad de contar con información puntual de la ubicación de dichos ductos, luego de que tan solo en lo que va del año se han reportado explosiones, incendios y derrames de dichas estructuras que han dejado varios muertos y heridos en estados como Sonora, Veracruz, Puebla, Nuevo León, Morelos y Tlaxcala.

El impacto de dichos siniestros puede variar desde los 20 metros para los ductos de diámetro pequeño hasta más de 300 metros para los grandes o de alta presión.

CartoCrítica-Heinrich Böll Sitfung

Pero reunir la información no fue fácil, ya que el gobierno mexicano ha negado darla a conocer a través de solicitudes de información con el argumento de que pondría en peligro la seguridad nacional, aún cuando puede conseguirse mediante otras vías oficiales como manifestaciones de impacto ambiental o licitaciones de obra pública, lo cual plantea un contrasentido.

"Aquí en México nos dicen que nos niegan la información por seguridad nacional, pero en todos los demás países la información es pública", asegura Llano, al tiempo que señala en tono irónico que "los huachicoleros no están esperando esta información para saber dónde robar combustibles".

Además, señala, esta resulta necesaria para conocer a detalle la manera en que el gobierno mexicano pretende detonar la explotación de pozos de gas natural mediante una técnica altamente contaminante como lo es la fractura hidráulica, mejor conocida como fracking. Una técnica que ya ha provocado conflictos sociales en el noreste de México.

"La razón de que haya muy poquitos pozos es que faltan los ductos de recolección y transporte que permitan verdaderamente la llegada del fracking a México a escala gigantesca", advierte Llano.

Además, el proyecto permitirá identificar y precisar cuáles son los avances y retrocesos de la política energética que ha decidido impulsar el gobierno mexicano a partir del actual sexenio.

Y es que a raíz de la reforma energética aprobada por el PRI y el PAN, la industria de hidrocarburos se vuelve una actividad preferente para el Estado, lo cual favorece la existencia de conflictos sociales, toda vez que "los propietarios deben ceder sus tierras de manera obligatoria a las empresas a cambio de una contraprestación".

CartoCrítica-Heinrich Böll Sitfung

Así lo asegura Beatriz Olivera, experta en el tema de hidrocarburos e investigadora de Fundar, quien considera que los conflictos sociales provocados por empresas como Trans Canada, la cual opera tres gasoductos (Tuxpan-Tula, Altamira-Tula y Tuxtepec-Tula) con afectaciones a 130 comunidades indígenas de la sierra norte de Puebla, representan un caso paradigmático de los problemas que conlleva la política energética del gobierno.

"Los concflictos asociados a los gasoductos han prevalecido en el país desde hace décadas. Sin embargo en los últimos años se han incrementado". En ese sentido el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos lanzó un informe en el que documenta 61 conflictos asociados a medio ambiente, entre ellos 11 vinculados al sector hidrocarburos", afirma Olivera.

"En este sentido nos parece importante llamar la atención sobre estos conflictos que están siendo operados no solamente por el Estado, sino por empresas que violentan los derechos humanos de comunidades indígenas, particularmente en el tema de la consulta, pues nos comentan que nadie les ha preguntado si aceptan o no que un gasoducto pase por sus terrenos. Si nosotros viéramos que un gasoducto pasa encima de nuestras casas también estaríamos en descontento", agregó la investigadora.

Dawid Danilo Bartelt, director de la Fundación Heinrich Böll México, cuestionó la manera en que el gobierno de Enrique Peña Nieto trata de hacer pasar como "energía limpia" una cuyo proceso de producción puede llegar a ser incluso más contaminante que el carbón, uno de los contaminantes que libera mayores cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, principal componente químico responsable del calentamiento global.

"El gobierno lo considera un combustible bueno, una energía limpia. Pero eso es en realidad una visión complicada. Si bien el gas natural produce 32% menos emisiones de dióxido de carbono en el proceso de generación de energía eléctrica, produce una gran contaminación durante su proceso de extracción y transporte. Si revisamos su ciclo completo, veremos que el gas natural es una energía tan o más sucia que el carbón", señaló Bartelt.

Aunque Pemex es la principal empresa encargada de transportar hidrocarburos, la apertura del sector energético a raíz de la reforma provocará que diversas empresas puedan administrar y gestionar este tipo de infraestructura, lo cual dificultará que las autoridades puedan tener un mayor control sobre las condiciones de seguridad para que dichos ductos puedan operar.

Los ductos suelen ser instalaciones subterráneas cuya construcción requiere de amplios derechos de vía y sin cobertura vegetal.

Aunque existen varias modalidades de ductos en México, de manera esquemática, lo más sencillo es distinguir entre los de recolección y los de transporte y distribución.

Los ductos de recolección permiten el acopio de hidrocarburos que se han extraído del subsuelo, mismos que están regulados por la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Los ductos de transporte y distribución son los que conducen los hidrocarburos en múltiples fases, entre estaciones o plantas para su compresión, bombeo, procesamiento, almacenamiento y finalmente distribución. Su regulación está a cargo de la Comisión Reguladora de Energía.

Para consultar el mapa interactivo puedes dar clic aquí.

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