UN MUNDO MEJOR

Esta desgarradora historia motivará a los padres a hablar de las capacidades diferentes con sus hijos

Miradas, señalamientos y otros comportamiento que pueden ser evitados con una simple plática y mucha empatía.

23/07/2017 8:54 AM CDT | Actualizado 23/07/2017 10:36 AM CDT
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Stacey Gagnon cree en la importancia de aceptar las diferencias.

Esta enfermera de Arizona (EE UU) y su marido tienen seis hijos de entre 6 y 16 años. Cuatro de ellos son adoptados y tienen necesidades especiales. La familia, además, está en proceso de adoptar a otro niño con necesidades especiales.

El pasado domingo, Gagnon compartió una historia desgarradora en Facebook.

"Hoy estoy dolida", comienza el mensaje. Gagnon explica que su familia fue ese día a la iglesia y que llevó a los niños a una zona especial reservada para los pequeños. Cuando entraron a la sala, todos los niños se quedaron en silencio y se pusieron a señalar a su hijo Joel, de 9 años, que nació con una deficiencia craneofacial y le falta una oreja.

"Sé que tiene una apariencia distinta al resto, pero hoy estoy dolida", escribe. "Me quedé de pie en la puerta y observé a todos los niños mirándole con la boca y los ojos abiertos. Entré y estuve a punto de hablar a toda la clase sobre las diferencias, pero me frené. Me frené y miré al fondo de la sala, donde mi hijo había huido para esconderse. Había escondido la cabeza entre sus brazos. Se me partió el corazón y la clase se quedó en silencio mientras yo me acercaba a Joel".

Gagnon se quedó con su hijo durante la misa y él le dibujó un "Joel loves Mom" [Joel quiere a Mamá] en la palma de su mano. La madre cuenta que se le llenaron los ojos de lágrimas y que se puso a pensar en que su hijo se merece más que miradas y señales con el dedo.

"Enseñen a sus hijos que la belleza de una persona se encuentra con el corazón, no con los ojos".

Gagnon escribe que no se enfadó ni pensó que esos niños fueran malos o crueles. Simplemente, no habían aprendido cómo actuar mejor. Por eso esta madre prefiere dirigirse al resto de padres, a quienes dedica este mensaje:

"Enseñen a sus hijos que hay gente que tiene un aspecto diferente. Enséñenles fotos de personas que no son como ellos. Y explíquenles que no está bien quedarse mirando a personas con una apariencia distinta, que no está bien señalar. Enséñenles que mi hijo, en su interior, es igual que ellos. A él le encantan los camiones, y Minecraft, y cavar en la tierra. No le gusta nada el brócoli. Y, sobre todo, no le gusta que la gente le mire o le señale por parecer diferente. No es necesario que nadie se lo señale, es algo con lo que vive cada día".

[...]

"Muéstrenles fotos de personas con un color de piel diferente, con los ojos diferentes, con capacidad de hablar diferente, con andadores, con sillas de ruedas. Enséñenles fotos de niños sin pelo, sin una oreja, sin un brazo. Tómense un momento y compartan con ellos todo tipo de diferencias. Entonces enseñen a sus hijos que la belleza de una persona se encuentra con el corazón, no con los ojos".

El post de Gagnon ya lleva 17 mil me gusta y ha sido compartido más de 15 mil veces.

La madre cuenta a la edición estadounidense del HuffPost que las respuestas han sido muy "bonitas", aunque algunas un poco frustrantes. Para ella, "se trata de tender puentes de entendimiento y de animar a los padres para que enseñen a sus hijos que hay niños como Joel".

Gagnon y su marido han trabajado muchos años de profesores y saben de lo que hablan. "Los niños miran, pero eso no quiere decir que esté bien. Enseñar empatía no forma parte del plan de estudios, pero es una forma de vida", explica. "Tengo que hablar a mis hijos sobre los demás y sobre sus sentimientos. Tengo que enseñarles a valorar a los demás, especialmente a los que son diferentes. Ese valor se encuentra dentro, no fuera".

El proceso de adopción

Gagnon cuenta al HuffPost cómo sus experiencias con la adopción internacional le han afectado profundamente. "Hace un mes me vi en un orfanato de Europa del Este con niños abandonados: bebés que habían dejado en manos del Estado porque se les consideraba malformados. Eran niños como mi hijo Joel, y a mí se me parte el corazón".

Ese día estaba cansada, así que me quité el escudo humano, me bajé del papel de profesora y, simplemente, actué como su madre.

Aunque ella se siente afortunada por vivir en un país donde a los niños con necesidades especiales no se les abandona en esas condiciones deprimentes, siente que en Estados Unidos también queda mucho por mejorar en cuanto al trato a estos niños.

"Cuando salimos de nuestra pequeña comunidad, a Joel le resulta estresante y siempre se queda pegado a mí. Siempre veo las miradas boquiabiertas antes que él, así que normalmente lo distraigo o me acerco a los niños y se lo explico", afirma.

"Lo del domingo fue un punto de inflexión. Él vio las miradas boquiabiertas antes que yo y entonces me di cuenta de que me estaba engañando a mí misma pensando que podía protegerlo del dolor", añade. "Ese día estaba cansada, así que me quité el escudo humano, me bajé del papel de profesora y, simplemente, actué como su madre".

Gagnon espera que la gente se dé cuenta de lo doloroso que puede ser para un niño darse cuenta de que la gente lo mira y lo señala.

"Todos sabemos lo que es sentirse incómodos, feos o diferentes en algún momento de nuestra vida", dice. "Pero me encantaría que la gente supiera que, como padres, tienen el poder de enseñar a sus hijos cómo responder y reaccionar ante un niño como Joel. No es que esos niños sean malos o crueles; sólo necesitan que alguien les enseñe a responder".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU

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