INTERNACIONAL

Por qué Hillary Clinton es tan impopular (otra vez)

Ella es la primera candidata presidencial perdedora que tiene índices desfavorables en 25 años.

20/07/2017 10:55 AM CDT | Actualizado 20/07/2017 10:58 AM CDT
Brendan McDermid/Reuters

Hillary Clinton es menos popular ahora de lo que era cuando buscaba la Presidencia.

Solo 39% de los estadounidenses ven a Clinton de manera favorable, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bloomberg publicada el lunes. Hace un año, cuando Clinton era la posible candidata demócrata, la opinión favorable sobre Hillary era del 43%. La exsecretaria de Estado es vista un poco más negativamente que el presidente Donald Trump, quien tenía números muy bajos de aprobación presidencial al principio de su administración.

Los números de Clinton desentonan con todos los candidatos presidenciales desde 1992. Excepto por Hillary Clinton, los candidatos derrotados veían un incremento en la opinión favorable después del día de la elección, de acuerdo con las cifras de Gallup.

La encuesta de Bloomberg no ahonda en las razones de la desfavorable opinión de Clinton. Aunque ahí está, por supuesto, un aspecto que la sitúa a parte de los candidatos perdedores: Clinton es mujer.

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En entrevistas de seguimiento, los encuestados por Bloomberg dijeron que sus sentimientos negativos por Clinton no tenían nada que ver con su derrota. Incluso, ellos enfatizaron en lo desagradable que es Hillary Clinton, una opinión de muchos votantes durante la campaña de 2016.

"No siento que ella sea auténtica o genuina", dijo a Bloomberg Chris Leininger, una agente de seguros de Fountain Valley, California. "Es difícil que te guste", apuntó.

No es ni un sentimiento inusual ni sorpresivo. "Las mujeres con ambiciones y opiniones fuertes suelen tener un golpe de simpatía", dijo al HuffPost Colleen Ammerman, director de la iniciativa de género de la Escuela de Negocios de Harvard.

Una montaña de investigaciones sobre las mujeres líderes ha encontrado que la idea de una mujer poderosa va en contra de las expectativas de la mayoría de las personas para lo que se considera femenino - tranquila, que apoya, definitivamente no ambiciosa.

La desconexión coloca a las mujeres líderes en lo que se conoce como el doble vínculo: los jefes fuertes son castigados por no actuar "como mujeres" y los que se inclinan por el otro lado y tratan de mostrar rasgos característicamente femeninos son castigados por ser líderes débiles.

Clinton probablemente es el mejor ejemplo de este fenómeno. Ella ha sido criticada por ser muy ruidosa, pero también por sonreír mucho.

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En el pasado, la aprobación de Clinton tendía a subir cuando ella no competía activamente por un cargo. En diciembre de 2012, cuando era secretaria de Estado, 70% de los estadounidenses tenían una imagen positiva de Clinton, de acuerdo con Bloomberg.

Pero desde su derrota en noviembre, Clinton se ha quedado en el ojo público y ha seguido expresando su opinión. "Es probable que con eso alimentó la ansiedad y la incomodidad entre los estadounidenses", dijo Ammerman.

Hillary Clinton se abrió sobre por qué piensa que perdió con Trump, primero en una entrevista en abril con el columnista del New York Times, Nicholas Kristof, y luego en una entrevista en mayo con la periodista de CNN, Christiane Amanpour, durante una conferencia.

Clinton dijo que ella era responsable por su derrota, pero también mencionó el anuncio de último minuto del exdirector del FBI, James Comey, sobre una nueva investigación de sus correos como un factor decisivo en la victoria de Trump.

Hillary Clinton no fue la única que citó la carta de Comey como un golpe sorpresivo que guió a su derrota.

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"Los comentarios fueron recibidos con rabia e incredulidad de ciertos rincones", escribió Rebecca Traister en la revista New York.

Así lo escribió Gersh Kuntzman en el Daily News: Oye, Hillary Clinton, cállate la boca y vete ya".

El reportero de política de New York Times, Glenn Thrush, escribió en Twitter: "mea culpa, no tanto". Un sinnúmero de otros torturaron a Clinton en Twitter y su audacia en su intento de analizar su pérdida.

Ammerman dijo que había un elemento de reacción de género en la respuesta. La voluntad de Clinton de ser vocal sobre ser ambiciosa y querer ganar hizo poco para hacerse querer por los estadounidenses, ya incómodos con una mujer bastante audaz que quería ser presidente.

It's hard not to see the sexism in the response, though certainly many of these men aren't aware of it.

Es difícil ignorar el sexismo en la respuesta, aunque ciertamente muchos de estos hombres no estaban conscientes de ello. "La idea de que ella no debiera mencionar la carta de Comey cuando la nación entera y los más respetados estadistas consideran su impacto es tan extraña", dijo Amanpour después.

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"Si ella fuera un hombre, ¿tendría permitido mencionarlo? Como mujer, yo estoy ofendida por los dos estándares aplicados aquí. Todo el mundo grita que Hillary fue mala candidata, pero ¿Trump fue un buen candidato?", cuestionó Amanpour.

Usted podría argumentar que vivimos tiempos muy polarizados, y quizá eso explica por qué la opinión pública no ha volteado a favor de Clinton. Pero otros demócratas no han tomado un golpe de popularidad. De hecho, el expresidente Barack Obama y el ex-vicepresidente Biden han visto un aumento de opinión favorable desde la encuesta de Bloomberg de noviembre.

La mayoría de los candidatos presidenciales tienen tiempos más fáciles y una recepción del público más generosa. El exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, quien desapareció de la vista pública después de perder la elección de 2012, vio un incremento de cuatro puntos en la opinión favorable después de su derrota.

El senador republicano John McCain se quedó en el ojo público como senador después de la derrota en la elección presidencial de 2008, y sus números se dispararon significativamente. Antes de la elección, 50% de los estadounidenses lo veían favorablemente. Después de que perdió contra Obama, la opinión favorable de McCain se elevó a 64%.

Para estar seguros, ninguno de estos hombres perdió contra Trump, un líder político inexperto e incompetente que incluso desagradaba a gente de los dos partidos. Y, como Traister apuntó, es fácil y natural culpar todo el asunto de Trump en el caso de Clinton, en lugar de diseccionar las razones para su ascenso.

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Es doloroso volver a litigar las elecciones para muchas personas, aunque Trump ciertamente sigue intentando, y tal vez eso contribuye a la sensación de querer que Clinton desaparezca.

Habiendo vivido la elección de 2000, no recuerdo este nivel de culpa dirigido contra Al Gore - discutiblemente tan rígido y torpe como candidato presidencial como Clinton. De hecho, apenas siete años después de su derrota ante George W. Bush, en un momento en que el país estaba luchando bajo esa administración, Gore ganó un Premio Nobel de la Paz.

Hay más que en la opinión negativa sobre Clinton que la reacción a Trump, como la encuesta de Bloomberg lo deja claro.

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Robert Taylor, un encuestado de 46 años que votó por Clinton, dijo en la siguiente entrevista que él no culpaba a ella por Trump.

"Pienso que mi opinión negativa sobre ella estaría ahí, con Trump elegido como presidente o no", dijo Taylor.

La encuesta de Bloomberg fue realizada por Selzer & Co. Encuestó a 1,001 adultos del 8 de julio al 12 de julio, utilizando entrevistadores en vivo para llegar a teléfonos fijos y celulares.

Esta nota se publicó originalmente en la edición estadounidense, HuffPost US.

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