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La verdad detrás de las muñecas sexuales

Frigid Farrah o la normalización de la violencia sexual contra las mujeres hecha robot.

20/07/2017 2:40 PM CDT | Actualizado 20/07/2017 3:40 PM CDT
GREG BAKER via Getty Images
La empresa, Abyss Creations, con sede en California, envía hasta 600 muñecas sexuales hiperrealistas por año a clientes de todo el mundo.

Frigid Farrah es la muñeca sexual que la compañía TrueCompanion programó para tener una reacción negativa cuando la "tocas en una área privada".

Frigid Farrah es tímida y reservada, y puedes violarla por solo $9,995, denunció la fundadora de Everydaysexism, Laura Bates, en un artículo publicado en el New York Times.

La muñeca es una de las muchas versiones que la empresa de muñecas sexuales creó a partir de su robot Roxxxy, que es una réplica de su par femenino. Y que, como otras empresas dedicadas a la fabricación de muñecas sexuales, se enorgullecen al asegurar: "apenas se pueden distinguir de una mujer real".

Frigid Farrah integra una función que refiere el tema del consentimiento: Si a la muñeca no le gusta cómo la estás tocando, es probable que se muestre descontenta.

Este problema del consentimiento ha sido discutido.

Uno de los autores del reporte de la Foundation for Responsible Robotics, Noel Sharkey, también profesor de inteligencia artificial y robótica en la Universidad de Sheffield, explicó que "algunas personas dicen que es mejor que violen a los robots y que no violen a personas reales. Hay otras personas diciendo que esto sólo animaría a los violadores".

Al respecto, Bates responde: "La idea de que los robots sexuales podrían reducir la violación es profundamente defectuosa. Sugiere que la violencia masculina contra las mujeres es innata e inevitable, y sólo se puede mitigar, no prevenir".

Y asegura que esta justificación es "insultante para la mayoría de los hombres".

Sin mencionar el hecho de que normaliza la violencia sexual y no la visibiliza como el crimen que es.

Además, explica, estaría enviando un mensaje de "impunidad para los perpetradores".

La violación no es un acto de pasión sexual. Es un crimen violento. No deberíamos estar alentando a los violadores a que encuentren una supuesta salida segura

Bates hace un llamado para que, al igual que ocurre con los robots sexuales infantiles, se hable de que también es ilegal tener sexo una mujer adulta que no ha dado su consentimiento, "el consentimiento no es algo que estos robots sean capaces de hacer".

Sí, las muñecas no son personas sino máquinas. El problema es que "los robots sexuales posicionan a las mujeres como juguetes" y, al "hacer que estos robots sean tan realistas como sea posible, sus creadores están vendiendo mucho más que una ayuda sexual inanimada: Están reproduciendo efectivamente mujeres reales, con todo, excepto la autonomía", lamenta Bates.

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