MÉXICO

Lo que evidenció el socavón en el Paso Exprés

o de cómo las autoridades no han estado a la altura, señala un análisis de una académica de la Ibero.

19/07/2017 3:40 PM CDT | Actualizado 19/07/2017 4:14 PM CDT
Cuartoscuro.

Por: Ivonne Acuña Murillo/ Académica del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana.

La nota periodística del jueves 13 de julio fue la muerte de un padre y su hijo en el Paso Exprés Trahuica, en el libramiento de la Autopista México-Acapulco, kilómetro 93+600 a la altura de la colonia Chipitlán, en el Puente Palmira, en dirección norte-sur (Cuernavaca-México). Esta tragedia vuelve a poner de manifiesto la existencia de "socavones" y "puntitos negros" en la presente administración federal.

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Juan Mena Ruíz, de 65 años, y Juan Mena Romero, de 33, perdieron la vida cuando el automóvil tipo Jetta en que viajaban cayera en un socavón de 5 metros de profundidad y 11 de diámetro que se abrió a su paso en el Paso Exprés. El vehículo se hundió poco a poco siendo sepultado con sus dos ocupantes dentro. El rescate duró alrededor de 10 horas al cabo de las cuales no hubo nada que hacer por este padre y su hijo o por este hijo y su padre, quienes sobrevivieron entre 90 y 120 minutos después del accidente, muriendo al final de asfixia por confinamiento. Es decir, que podrían haberlos salvado si la operación para sacarlos hubiera contado con la movilización a tiempo de otros cuerpos de rescate y la pericia y medios necesarios.

Se podría argumentar que una noticia con estas características no tendría porque ocupar la atención de la opinión pública más allá de unos cuantos días en función de una tragedia ocurrida a una familia común, en un día, lugar y hora cualesquiera. No ha sido así, esta nota ha incluso opacado a otras como la del asesinato de 11 personas en una fiesta infantil en Tizayuca, Hidalgo. Si se piensa que esto no tiene nada de particular en un país donde diariamente muere gente asesinada y, en el cual, se está a punto de tener el mes, julio, más violento en la historia del país desde que se mide dicho indicador, 20 años, se explicaría la relevancia dada al asunto del socavón y no a la muerte de estas personas.

De poca importancia es que el asesinato presente una serie de características que lo hacen atroz y no porque los demás no lo sean, como que de las 11 personas asesinadas, siete eran mujeres, cuatro hombres, dos adultos (uno de ellos policía) y dos menores de edad; que las personas no fueron baleadas con armas de alto poder, como también ya se ha hecho una costumbre, sino atacadas con armas blancas; que el crimen se llevó a cabo en una casa particular; que, para no variar, las autoridades, en particular el procurador estatal Javier Ramiro Lara Salinas, pretenden inculpar a las víctimas afirmando que el padre de familia tenía antecedentes penales y que el homicidio se debió a un ajuste de cuentas, nuevamente, delincuentes matándose entre sí. Una vez "arreglado el asunto", volvamos al socavón.

Resulta entonces que los diversos medios, sus comunicadores e intelectuales, más críticos unos, menos otros, orgánicos algunos (aquellos ligados al poder y que más que cuestionar a políticos y gobernantes se dedican a justificarlos y darles la razón, como apuntó el teórico italiano Antonio Gramsci), no han dejado pasar el hecho y se han dedicado a cuestionar a las autoridades y empresas encargadas de la construcción y mantenimiento del Paso Exprés, en un momento en que los eventos y errores de la actual administración se acumulan.

Tales cuestionamientos tienen como materia algunos "socavones" y "puntitos negros", mismos que pueden resumirse como sigue:

Primero, el Paso Exprés fue inaugurado hace sólo tres meses por el presidente de la República Enrique Peña Nieto. La inauguración estuvo acompañada de letreros que decían: "Gracias señor presidente por este Paso Exprés", los cuales fueron retirados prontamente después del citado accidente. Parece inconcebible que una obra tan reciente presente ya un problema de esa magnitud. Lo lógico aquí es preguntarse si la necesidad del presidente por elevar sus niveles de aprobación lo llevaron a apresurar la inauguración de una obra inacaba o mal supervisada, o si la prisa fue del Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, quien hizo al presidente inaugurar una obra de la que ni él mismo estaba seguro, pero que le permitiría llamar la atención del primer mandatario. Una tercera hipótesis, incluiría la conveniencia del actual gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez, uno de los suspirantes del PRD que pretendía la candidatura a presidente de la República para 2018.

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Segundo, nuevamente Peña Nieto se equivoca al responder, a los reporteros que cubrían la Conmemoración del Día del Policía y que le cuestionaron sobre el accidente, que había ya encargado al titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), "remover a los supervisores o funcionarios implicados o con responsabilidad directa en la supervisión y el mantenimiento de esta obra (...) para las investigaciones correspondientes (...) y deslindar responsabilidades". ¿Qué acaso no debería haber retirado primero de su cargo al principal responsable de la obra, el propio secretario, en lugar de encargarle la investigación?

Tercero, no conforme con la respuesta anterior, Peña Nieto, ante la insistencia de una reportera que enfatizó que ya se tenían denuncias y advertencias por parte de la población, cometió un segundo error al decir: "Por eso, no quiero hacer juicios anticipados, he conocido estos señalamientos y también he sabido que hubo o hubo (sic) alguna participación de parte de la propia delegación para atender las peticiones, no estoy en condición de hacer juicios anticipados ni de tomar una posición (...) Solamente quiero reiterar mi más sentido pésame a los familiares y amigos de quienes muy lamentablemente en este accidente perdieran la vida". La última frase fue dicha desoyendo a la reportera que se aprestaba a preguntar por la responsabilidad del propio secretario de Comunicaciones y Transportes. ¿Cómo se puede entender que el responsable de dirigir una nación y ver por el bienestar de la población afirme no tener una posición cuando dos de sus gobernados murieron en un accidente producto de una clara negligencia? ¿No hubiera sido más acertado decir que se llegaría hasta el último responsable y se sancionaría su falta de acuerdo con la ley y que se daría a los familiares de los muertos el apoyo necesario, así como una indemnización en lugar de sólo enviarles el pésame?

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Cuarto, al igual que lo ocurrido con la familia de 11 miembros y el procurador de Hidalgo, las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y las empresas constructoras han encontrado los argumentos para explicar el accidente y librar su responsabilidad en torno a los hechos, al sostener que: "La afectación fue ocasionada por la erosión de una alcantarilla afectada por el exceso de basura; acumulación extraordinaria de agua provocada por las intensas lluvias y la deforestación del área derivada del crecimiento de la zona urbana; que la alcantarilla y el drenaje que cruzan a más de 15 metros de profundidad por debajo de la autopista no forman parte de los trabajos realizados para la construcción del Paso Exprés". Esto es, el socavón fue directamente provocado por la población y su insistencia en tirar basura en la vía pública; en segundo lugar, por las intensas lluvias y la deforestación causada por la zona urbana que insiste en crecer, sin que en ello haya voluntad humana de por medio; y, finalmente, por una alcantarilla y el drenaje que pasa abajo del Paso Exprés, que nada tiene que ver con éste. A decir de Ruiz Esparza "por una falla en el drenaje que cruza el Paso Exprés y el reblandecimiento del suelo."

Quinto, el socavón puso nuevamente en evidencia que los cargos gubernamentales no son ocupados por las personas idóneas en función de su preparación y experiencia, sino por los incondicionales de quien gobierna. José Luis Alarcón Ezeta, ahora exdelegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en Morelos, pasó de director de las escuelas Harmon Hall a encargado de las obras de infraestructura en el estado. El responsable directo de su nombramiento es, inequívocamente, el secretario de SCT, a quien Peña le encargó deslindar responsabilidades. Este cuestionable funcionario dijo a los medios que Alarcón Ezeta llegó a ser delegado por presiones del ya mencionado gobernador de Morelos. ¿Dónde quedaron los ingenieros civiles mexicanos famosos en el mundo por su preparación, expertise y fama? ¿Es entonces que este gobierno, que presumió de saber cómo hacerlo, dejó de lado a sus cuadros expertos para incorporar al gobierno a una runfla de incompetentes novatos?

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Sexto, el socavón vuelve a poner de manifiesto la añeja costumbre de asignar contratos millonarios a ciertos empresarios. Los trabajos del Paso Exprés fueron encargados a Epccor y Aldesa, cuestionadas en varias ocasiones por incumplimiento en los tiempos de entrega de obra, por elevar los costos hasta en más de 100% una vez iniciados los trabajos (el mismo Paso Exprés pasó de un presupuesto inicial de mil millones de pesos a 2 mmdp), por fallas una vez concluidos los trabajos y una serie de irregularidades. Por si fuera poco, ambas empresas están encargadas de realizar trabajos en el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México como la cimentación del Centro Terrestre y la torre de control, respectivamente.

Otras obras en las que han participado dichas empresas son el Puente Concordia, Chiapas, Autopista México-Querétaro, Distribuidor Zaragoza, Puente Zaragoza y Distribuidor Vial San Antonio, en el caso de Aldesa. Epccor, por su parte, está directamente relacionada con la compañía Gutsa, propiedad del inhabilitado Juan Diego Gutiérrez Cortina, que en 2011 fue sancionada por no cumplir con reparaciones a la Autopista del Sol y haber sido señalada por irregularidades, entre ellas la elevación del costo inicial y el incumplimiento de fechas, en la construcción del monumento Estela de Luz en la Ciudad de México, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Estos y otros datos fueron reportados por el sitio La Silla Rota, en su artículo "Empresa de Paso Exprés, ligada a escándalos".

Séptimo, el titular de SCT, minimizó la tragedia del Paso Exprés y se refirió a ella como un "puntito negro dentro del proyecto de infraestructura más grande de la historia de México", no conforme, declaró que la atención a los familiares de los dos hombres muertos "no se está haciendo por alguna cosa más que por el mal rato que pasaron. Ayudarles no a que sea menos malo, porque eso no se paga con dinero, pero ayudarles en gestiones que quizá si no hubiera la intervención nuestra podrían tomar mucho tiempo". Ruiz Esparza llama "puntito negro" o "mal rato" a la muerte de dos seres humanos, tal vez se hubiera ahorrado palabras usando las del primer mandatario que quiere ampliar su periodo presidencial imponiendo a su esposa, a saber: "efectos colaterales". Estos "efectos" deberían además agradecerle por apresurar los trámites y librarlos de la "molesta burocracia". ¿Es que el cinismo y soberbia de quien dice servir a la población no conocen límites?

Ruiz Esparza se aferra al puesto y espera que sea su jefe, el presidente de la República, quien le pida la renuncia, pues ya aseguró que por el momento no tiene pensado renunciar. El pundonor no es una cualidad que el secretario practique pues después del accidente debió renunciar sin poner al presidente en tal predicamento. La dignidad no existe en este personaje que se siente más allá de todo error y que espera que quien le dio el encargo lo proteja de toda irresponsabilidad, abuso, impericia, indolencia o pecadillo. ¿Accederá Peña a seguir cargando sobre sus espaldas con los errores de sus subordinados además de los suyos? Porque este "servidor público" no parece dispuesto a sacrificarse para proteger la reputación de quien lo nombró como pide el ex titular del SAT, Aristóteles Núñez, que en un tuit apuntó "Secretario Gerardo Ruiz Esparza, no es un socavón no es la lluvia. Es negligencia y corrupción. Deje de hacerle daño al Presidente y al país, renuncie".

Al parecer, Núñez reconoce la calidad moral que todo servidor público debe tener, pues en otro tuit afirmó, hablando del mismo secretario de la SCT, "para ser servidor público, lo que uno debe tener primero es vergüenza. Entender que lo somos por la confianza ciudadana y no por el sueldo."

Concluyendo, un socavón se refiere a un "hundimiento que se produce en el suelo, generalmente por haber una corriente subterránea o algún espacio hueco bajo tierra". Haciendo una analogía, se puede sostener que la presente administración se hunde debido al hueco dejado por la incompetencia, negligencia, indolencia y corrupción de sus malos "aprendices", quienes desprecian la experiencia acumulada durante sexenios y privilegian sus intereses sobre el bienestar de la población a la que mal sirven.

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