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Esta es la razón por la que Macron mostró su lado más amistoso con Trump

Al final de una visita sin tropiezos, las relaciones parecen estar encaminadas, pero ¿con qué objetivo?

14/07/2017 4:11 PM CDT | Actualizado 14/07/2017 4:24 PM CDT
Pierre Suu via Getty Images

Afortunadamente no concuerdan respecto al tema del cambio climático. De lo contrario, Emmanuel Macron y Donald Trump aparecerían como los lideres mundiales más cercanos. Una relación que podría hasta poner celoso a Justin Trudeau.

La invitación del presidente de Francia a su homólogo estadounidense al desfile del Día de la Bastilla en París, simboliza en cualquier caso la estrategia adoptada por el presidente Macron hacia Trump: darle muestras de estima a él (y a su país), que algunos consideran como adulación, para facilitar el comercio y obtener concesiones de su parte.

Parecido a lo que hizo con Vladimir Putin en junio cuando lo recibió en Versalles. Y opuesto a la estrategia que eligió Angela Merkel, quien ha optado por mantener una relación fría con el presidente de Estados Unidos.

En consecuencia, las treinta horas que Donald Trump pasó en París con su esposa Melania se prestaron para innumerables puestas en escena sobre la amistad entre ambos países, y aún más sorprendente, entre ambos líderes, contrario al primer encuentro. Si bien, su primer apretón de manos en Bruselas fue resentido por Washington, seguido por la decisión del sucesor de Barack Obama de abandonar el Acuerdo París sobre el cambio climático, la reconciliación fue marcada con gran pompa. Tanto en gestos como en palabras.

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"Nada nos separará"


La mañana de viernes lo ilustra perfecto. En su discurso desde la tribuna de la Plaza de la Concordia, Macron tomó la palabra nuevamente al final del desfile y utilizó palabras muy fuertes, aunque poco sorprendentes, para calificar la alianza entre Francia y Estados Unidos. "Nadie nos separará nunca", dijo luego de agradecer a Estados Unidos la elección que tomó hace cien años de entrar a la Primer Guerra Mundial para ayudar a los aliados.

Aunque el viernes por la mañana Donald Trump no habló, sí aplaudió a las tropas francesas que desfilaron por Campos Elíseos. Y sobre todo, su último apretón de manos interminable marcó una vez más la voluntad del presidente de EU de concluir la visita sin ningun tropiezo.

Una cena "entre amigos" en la Torre Eiffel

Ya desde el jueves, ambos líderes habían hecho más que el mínimo diplomático. Al elegir Los Inválidos para recibir a la familia Trump, Macron marcó el tono de la visita, tal como lo hizo cuando recibió a Vladimir Putin con toda la pompa de Versalles. Más adelante, las palmadas en el hombro y, en especial, la conferencia de prensa que se celebró en la tarde en el Elíseo, confirmaron la conexión.

En materia de geopolítica (desde China hasta Siria, pasando por la lucha contra el terrorismo), demostraron estar completamente alineados. El presidente francés se abstuvo de hacer cualquier crítica en el campo del medio ambiente, mientras que su homólogo aseguró que la puerta respecto al Acuerdo de París no está sellada.

Cuestionado sobre si las declaraciones agresivas que hizo a principios de esta semana en Lausana, Suiza estaban dirigidas hacia Donald Trump, Macron se encargó de decir que no hablaba de él, sino de Marine Le Pen, su antigua rival presidencial. Después de eso, ambos mandatarios utilizaban la palabra "amistad" para describir su relación. Será una cena entre amigos que comparten la noche en la Torre Eiffel...

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La actitud que plantearían los jefes de Estado levantó algunas preguntas previo a la visita. Sin embargo, al final quedó claro que intentaron varias formas para corroborar de manera diplomática. "Hay una muy buena química entre ellos", decían del lado de Estados Unidos. "Su relación de trabajo es muy abierta, franca, pero también constructiva", abundó en el lado francés.

Ahora que ambos presidentes vibran en la misma onda, su relación tendrá que producir resultados. En la escena nacional, Macron presionó los códigos al punto de crear fuertes expectativas, pero él sabe que esta estrategia diplomática tiene como fin dar frutos si no quiere terminar acusado de exageración o incluso de ser un adulador.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost France.

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