ESTILO DE VIDA

¿Te preocupa comer mucha sal? También se esconde en el pan y cereal

Probablemente también deberías dejar ese salero.

09/07/2017 7:36 AM CDT
Getty Images/iStockphoto

Que levante la mano quien le ponga sal adicional a la mayoría de sus comidas. O los que sientan que una comida no es suficientemente buena sin extra sazón (pero en serio, ¿quién come huevos sin sal y pimienta?).

No están solos. A los australianos les encanta la sal, pero la dolorosa verdad es que estamos consumiendo demasiada sal. Aunque creas que tu salero es el culpable (no te equivocas, no es un testigo inocente) las sales escondidas causan el mayor daño.

Sales escondidas

"En Australia, el consumo promedio de sal es de 10 gramos al día, es posible que la cifra sea menor en las mujeres porque comen menos que los hombres," dijo Bruce Neal, director del George Institute of Global Health, al HuffPost Australia.

"Pero la mayor parte de la sal que se consume en Australia no es voluntaria. Es decir, no es la sal que añadimos a la comida. De hecho, esa es solo una pequeña parte de la sal que comes en un día".

"Ochenta por ciento de la sal que comemos se esconde en en los alimentos procesados y empaquetados."

¿Los peores? Pan y cereales.


"La principal fuente de sal en la dieta de la mayoría de las personas es el pan," dice Neal, que que también es el jefe de la Australian Division of World Action on Salt and Health.

"Es comprensible que la gente se sorprenda porque no lo consideramos particularmente salado. El segundo lugar, también sorprendente, es para los cereales de desayuno.

"Ambos contienen una cantidad moderada de sal, y como los consumimos en grandes cantidades, se acumula a lo largo del día.

Diferentes sales

Tristemente, el color y tipo de sal que comas no es diferente para tu salud.

"Hay muchos tipos de sal, y puedes gastar mucho en sales elegantes," dice Neal. "Pero todas son igual de venenosas."

La única excepción a esta regla son los sustitutos de sal, que tienden a estar hechos con sulfato de magnesio o cloruro de potasio, en lugar del cloruro de sodio de la 'mala sal'.

Pero una vez más, como el principal problema son las sales escondidas, cambiar tu sal de mesa por algún sustituto hará muy poco.

"Si reemplazas la sal con un sustituto, solo cambias de cinco a diez por ciento de la sal que alguien consume,"dice Neal.


¿Cuánto es mucha sal?

No toda la sal es mala. De hecho, Neal resalta que necesitamos pequeñas cantidades de sal para mantenernos saludables. El problema es la cantidad.

"Los humanos evolucionaron hace cientos de miles de años en un medio ambiente y con una dieta con escasez de sal," dice Neal. "Es difícil consumir mucha sal cuando tu dieta principal consiste en fruta fresca, carne y vegetales".

Conforme evolucionamos, si te cruzabas con algo salado, te gustaba, la sal era escasa y necesaria, ese gusto permanece hasta nuestros días.

"Pero en nuestro medio ambiente hay mucha sal, ya no es necesaria, sólo necesitas un gramo o gramo y medio de sal al día para estar saludable".


La sal y la salud

Mientras la sal se vuelve más común en la dieta australiana, Neal dice que hay consecuencias para la salud.

"Poco a poco, sube la presión sanguínea año con año. La presión alta es una de las cosas más comunes que padece la gente al envejecer, una de las principales razones es la sal en exceso.

"También pasan cosas como enfermedades renales, ataques, infartos y fallas cardiacas."


Formas de reducir el consumo de sal

A fin de cuentas, Neal dice que es la responsabilidad de las compañías de alimentos reducir las cantidades de sal en sus productos, pero aún así hay algunos pequeños pasos que puedes tomar para ayudar a reducir la sal en tu dieta.

Además de usar sustitutos de sal, hay muchas hierbas que puedes usar al cocinar para darle sabor a la comida.

Usar ingredientes frescos como frutas y verduras y carnes sin procesar también puede ayudar a reducir el consumo de sal, así como revisar los niveles de sodio en los empaques.

Finalmente, aunque al principio dejar de añadir sal parezca un reto, la National Kidney Foundation declara que solo toma de seis a ocho semanas el acostumbrarse a comer con menos sal. Aparentemente, después de ese periodo, puede ser difícil volver a tus gustos salados


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