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Así fue como Obama ganó las elecciones francesas

Una firma de consultoría política fundada por exvoluntarios de Obama ayudó a Macron a tomar las riendas de la política francesa.

20/06/2017 12:19 PM CDT | Actualizado 20/06/2017 12:48 PM CDT

El partido del presidente Emmanuel Macron, La Republique En Marche, logró una victoria contundente en la última ronda de las elecciones parlamentarias del país, logrando una mayoría en la Asamblea Nacional.

Esta victoria, que reforma de manera dramática la política francesa, es particularmente importante dado que el partido de Macron se fundó hace solamente un año y muchos de sus candidatos son nuevos en el gobierno. Macron mismo era particularmente desconocido hace un año. Pero en medio de un apoyo fracturado a los partidos tradicionalmente fuertes en Francia, En Marche se presentó de manera exitosa como un partido capaz de superar las políticas divisorias de izquierda y de derecha y presentar una reforma.

En Marche creó tanto una campaña presidencial como legislativa que imitaba la campaña del entonces senador Barack Obama en 2008. Con candidatos jóvenes que prometían el cambio y un movimiento comunitario importante de voluntarios que conseguían votos. Detrás de escenas, el paralelismo era aún más explícito. Macron contrató a una firma de consultoría política llamada Liegey Muller Pons para llevar a la política francesa una estrategia de alcance de los votantes estadounidenses y los métodos de recolección de datos característicos de las campañas de 2008 y 2012 de Obama.

Los fundadores de la firma de consultoría, Vincent Pons, Arthur Muller y Guillaume Liegey se conocieron en Harvard y MIT y trabajaron por un tiempo como recolectores de votos para el trabajo de campo orientado a los datos. Mientras hacían voluntariado y observaban cómo avanzaba la campaña de Obama, comenzaron a notar el excesivo uso de datos, de los recolectores de votos y el registro de información de los votantes.

Pons, que trabajó de puerta en puerta en New Hampshire en 2012, le dijo al HuffPost que estaba asombrado por el nivel de profesionalismo y tecnología que la campaña de Obama utilizaba, en comparación con las elecciones de Francia. Pons, Liegey y Muller enfocaron su firma en tomar algunos de los métodos que atestiguaron en Estados Unidos y los llevaron a Francia.

JEFF PACHOUD via Getty Images

Liegey Muller Pons desarrolló un algoritmo para Macron basado en los datos del censo y los resultados de las últimas elecciones para ayudar a En Marche a identificar los barrios en Francia que eran indicativos del país en su totalidad. El partido de Macron entonces envió a cientos de miles de voluntarios durante 2016 a hablar con votantes potenciales en esas áreas y utilizó las visitas como un tipo de focus group masivo para determinar cuáles eran los temas que al electorado le interesaba.

"El esfuerzo no tenía como objetivo convencer y movilizar a los votantes para que apoyaran a Macron", le dijo Pons, asistente de profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, al HuffPost. "La intención, por otro lado, era tener una discusión con los votantes y cerrar la brecha entre los políticos y los votantes".

En Marche grabó cientos de miles de conversaciones, y utilizaron la información consecuente para elaborar la plataforma política y la estrategia de comunicación de Macron. También sembraron una semilla oportuna en barrios clave que ayudó a construir una base de voluntarios y empleados que podían utilizar en la campaña electoral oficial ese año. Liegey Muller Pons ofreció análisis sobre esta información para informar más sobre la estrategia de la campaña.

Pons considera que el proceso de recolectores de votos y el compromiso de los votantes fuera del ciclo electoral, algo que no se había hecho antes en Francia, le permitió a Macron acercarse a los ciudadanos desilusionados que de otra manera habrían ignorado las invitaciones de último momento a votar. También creó la imagen de un partido dispuesto a escuchar las quejas de los votantes, aún antes pedir un voto a cambio.

En Marche y Macron se lanzaron bajo una plataforma que combinaba las políticas centristas y proeuropeas con las promesas de una reforma y un cambio al establishment de los partidos. Al contrario de otras campañas más radicales encabezadas por los candidatos de ultraderecha o izquierda, que atrajeron un gran porcentaje del electorado joven, En Marche recibió una distribución casi equitativa de los distintos grupos de edad de los votantes. El partido hizo un trabajo especialmente bien en ciudades importantes y con votantes educados.

"El éxito de En Marche muestra que también puedes ofrecer respuestas poderosas al tener a alguien con ideas razonables, progresistas, pero que también ofrece un cambio simplemente porque no tiene una larga trayectoria política y presenta varias caras y candidatos nuevos", dijo Pons. ​​​

Bertrand Guay / POOL New / Reuters
French President Emmanuel Macron attends a ceremony at the Mont Valerien memorial in Suresnes, near Paris, June 18, 2017.

Macron, un banquero y exministro del Partido Socialista, llegó de una relativa obscuridad para volcar la política francesa, venciendo a los candidatos de los partidos políticos ya establecidos y a la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, para llegar a la presidencia el mes pasado. Pero aún después del triunfo, Macron aún necesitaba una mayoría parlamentaria para evitar un gobierno estancando y una presidencia debilitada.

En Marche recibió más de 14,000 solicitudes de personas buscando postularse al Parlamento. Cerca de la mitad de los 526 candidatos del partido son nuevos en la política y 266 de ellos son mujeres. Los candidatos de la Republique En Marche consiguieron facilmente el domingo una mayoría, tal como se pronosticaba que el partido y su aliado centrista MoDems se encaminarían a asegurar por los menos 355 escaños en una cámara de 577.

Aún cuando la baja participación electoral en las elecciones parlamentarias se llevó un poco del protagonismo, los resultados aún muestran que el partido de Macron tendrá los números necesarios para promulgar las reformas de amplio alcance prometidas durante la campaña.

Pero las reacciones públicas a algunas de las reformas proempresariales de Macron son muy probables, y la baja participación no es una buena señal del optimismo francés hacia la política actual. Los poderosos sindicatos han reunido en el pasado a millones de personas en las calles por cambios propuestos a algunas políticas y éstos le han advertido a Macron que no debe empujar las reformas laborales con demasiada rapidez.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.

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