MÉXICO

Detención de grandes capos, un logro superficial del gobierno de Peña: análisis

Lo que Peña Nieto prometía era una estrategia similar a la de Calderón, pero vendiéndola en otros términos, señala informe de InSight Crime.

16/06/2017 5:01 AM CDT | Actualizado 16/06/2017 7:11 AM CDT
Cuartoscuro.

El gobierno de Enrique Peña Nieto presumió a finales de mayo que solo 15 personas de los 122 considerados objetivos prioritarios faltaban por detener.

Fue el comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, quien el pasado 15 de mayo informó que con la captura de José Antonio Romo López, la Hamburguesa, jefe de plaza en Zacatecas del Cártel del Golfo, sumaban 107 de los 122 objetivos capturados durante la presente administración.

En ese momento, el comisionado también abundó en que algunos de los principales líderes del crimen organizado que aún faltan por detener son Juan José Esparragoza, el Azul, integrante del Cártel del Pacífico –de quien se ha dicho que está muerto, pero el gobierno federal no ha podido dar certeza de ello--; Ismael Zambada García, el Mayo Zambada; Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del CJNG; Maxiley Barahona Nadales, de Los Zetas; e Ignacio Rentería, el Nacho o el Cenizo.

Tampoco han sido aprehendidos los hijos del Chapo, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán.

Para el centro de análisis InSight Crime estas capturas, aunque importantes, no han dado frutos destacados en la lucha contra el crimen organizado.

"Como tal, las cifras son en efecto impresionantes. Pocos jefes criminales han logrado escapar del gobierno, y convertirse en un gran capo en México casi siempre equivale a terminar preso o muerto.

"Esto es una muestra de la superioridad del Estado sobre quienes se encuentran por fuera de la ley, algo que no ha sido constante en la historia reciente de México. En el largo plazo, este parecería ser un requisito para que México supere definitivamente sus problemas de seguridad pública", señala el análisis de la fundación dedicada al estudio del crimen en América Latina y el Caribe.

Sin embargo...

La capacidad de dar con los capos no implica que se solucione de fondo la criminalidad, pues no se abordan de fondo los problemas de corrupción en México ni se ha entrado a un debate serio sobre la legalización o prohibición de las drogas. "Mientras no se aborden estos asuntos y otros más, es poco probable que dicha estrategia arroje suficientes resultados", señala el análisis.

Aunado a esto, el neutralizar o detener a los cabecillas de los grupos criminales ha acrecentado la violencia.

"El arresto o el asesinato de un capo debilita a las organizaciones afectadas, lo que a su vez alienta a los rivales a expulsarlas de su territorio. Y lo que es peor aún, a veces este debilitamiento conduce a enfrentamientos al interior de los grupos criminales, dado que quienes ocupaban puestos intermedios intentan dominar a las organizaciones que han quedado sin sus líderes", apunta InSight Crime.

Asimismo, para el centro de análisis los desafortunados efectos secundarios de la estrategia contra los capos son también evidentes a pequeña escala.

"La eliminación de uno o varios capos ha provocado el aumento de la violencia en el país, como ha ocurrido en Sinaloa, Michoacán y Guerrero. La caída de un grupo hegemónico, un fenómeno ligado a la estrategia contra los capos, generó largas guerras en Tijuana y Juárez. Aunque hay algunos ejemplos que demuestran lo contrario, en general el arresto de los capos ha provocado más derramamiento de sangre y por muchos años."

Peña no tan diferente a Calderón

Cuartoscuro.

Las cifras dadas por el propio gobierno también muestran que Peña Nieto en realidad no ha hecho cambios estratégicos con respecto a las prioridades de su antecesor Felipe Calderón frente al crimen.

"Según sus promesas de campaña y sus declaraciones iniciales como presidente, Peña Nieto intentó distanciarse de la agresiva estrategia de su predecesor, con el fin de enfocarse más en la prevención de la violencia, en lugar de ir tras los capos.

"En realidad, lo que Peña Nieto prometía era una estrategia similar a la de Calderón, pero vendiéndola en otros términos".

El análisis concluye que, aunque durante algún tiempo, la estrategia de Peña logró que los ciudadanos y la prensa internacional se enfocaran menos en la inseguridad, "dicho logro fue sólo superficial, y en última instancia se vio opacado por los innumerables errores del gobierno y por su falta de direccionamiento estratégico".

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Los detenidos del sexenio

La administración del presidente Enrique Peña Nieto señaló que durante sus cinco años y medio de mandato, 107 de los 122 cabecillas de los grupos del crimen organizado han sido arrestados o dados de baja.

Entre ellos se encuentran Joaquín el Chapo Guzmán, jefe del Cartel de Sinaloa; Dámaso López Núñez, alias el Licenciado, mano derecha del Chapo; Servando Gómez, la Tuta, fundador de los Caballeros Templarios; Vicente Carrillo, jefe del Cartel de Juárez; y Héctor Beltrán Leyva.

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