INTERNACIONAL

Por aquellos que perdimos y aquellos que sobrevivieron: La masacre en 'Pulse' un año después

Mirando hacia atrás a una tragedia impronunciable, y mirando hacia el futuro a las comunidades que nunca serán las mismas.

12/06/2017 4:09 PM CDT | Actualizado 12/06/2017 4:16 PM CDT
Carolyn Cole via Getty Images

El dolor del 12 de junio todavía es igual de palpable hoy para Mayra Alvear como lo era hace un año.

Han pasado doce meses desde que Omar Mateen entró en el club nocturno Pulse, durante el Mes del Orgullo de 2016, y abrió fuego con un rifle, un ataque que duró tres horas y dejó 49 muertos, incluida la hija más joven de Alvear, Amanda.

Fue la peor matanza masiva en la historia moderna estadounidense, y se produjo en la noche latina del club LGBTQ. Un ataque dirigido contra la gente 'queer' de color que impactó a la comunidad LGBTQ a nivel mundial.

El tiempo entre entonces y ahora ha tenido un dolor inimaginable para muchos, una lucha diaria para dar sentido a las vidas tomadas y el nivel de horror y odio que impregnó al Pulse esa mañana.

Y para Alvear y muchos otros, esa pena ya ha sido canalizada en una misión firme: ser una voz para los perdidos, para asegurar que sus seres queridos no se olviden nunca y para dar a conocer la cultura de violencia y profunda intolerancia hacia las minorías que está impregnada en el esqueleto de Estados Unidos.

"Debo seguir luchando por su memoria, que ella no está olvidada, que su muerte no es en vano", le dijo Alvear a HuffPost. "Hay tanto amor allá afuera. Quiero que el legado de estos niños sea eso. Mostrar al mundo que [ser LGBTQ] es más que una etiqueta. Estas personas eran amadas, se preocupaban, eran humanas y estos crímenes de odio son totalmente inaceptables. Innecesario. Estamos aquí porque Dios nos creó y nos creó a todos iguales, y algunas personas no parecen tener esta misma visión. No sé en qué clase de mundo quieren vivir ".

Chris McGonigal/HuffPost

Mayra Alvear posa con una pancarta que hizo para su hija Amanda Alvear y Mercedez Flores, ambas asesinadas en el Pulse el año pasado.

Aquellos que sobrevivieron

La masacre en el Pulse sacudió a varias comunidades, y las que existen en sus intersecciones a sus núcleos. Se plantearon innumerables preguntas sobre la homofobia de hoy en día —incluidade manera internalizada— la transfobia, la violencia armada, el racismo, la islamofobia y la capacidad humana para el mal.

Mientras el país y la gente LGBTQ de todo el mundo lloraban, asistían a las vigilias, creaban arte y procesaban su pena a su manera, una nueva realidad y un paisaje de angustia abarcaba toda la ciudad de Orlando.

Aquellos que sobrevivieron se encontraron profundamente e irreversiblemente transformados.

"Los primeros días en el hospital fueron un momento muy difícil para mí", le dijo al HuffPost Patience Carter, una sobreviviente cuyo primo Akyra Murray murió en Pulse. "Yo estaba en un lugar realmente malo. La experiencia inicialmente me traumatizó de una manera que me hizo sentir como si la vida fuera un privilegio que yo no merecía. Yo estaba enojada con Dios porque pensaba, ¿por qué me dejas aquí en esta situación sabiendo que todas estas otras personas no lo hicieron? Sentía que no merecía la oportunidad de vivir ".

Orlando Sentinel via Getty Images

Un visitante al memorial para las víctimas del Pulse enciende una vela después de una tarde lluviosa en el centro de Orlando.

Aquellos que sobrevivieron a la mascare del Pulse todavía enfrentan la intensa culpa de un sobreviviente; muchos vieron a sus amigos y seres queridos morir ante sus propios ojos, o los tuvieron en sus brazos mientras respiraban por última vez.

Varios sobrevivientes, como Carter, quedaron atrapados en los baños del Pulse durante horas, escuchando a otros morir a su alrededor hasta que la policía eventualmente entró al club utilizando explosivos a las 5:02 am, y terminaron matando a Mateen tras un caótico tiroteo.

Carter atribuye su supervivencia a un hombre llamado Jason Josaphat que la protegió de los disparos mientras se escondía en el baño. "Básicamente cubrió mi cuerpo con el suyo", dijo. "El tipo disparó su arma y oí a Jason gritar. Entonces la policía rompió la pared.

Damon Dahlen/HuffPost
Patience Carter, sobreviviente de la masacre del Pulse en Orlando, Florida posa par un retrato en la ciudad de Nueva York.

Pero para Carter y otros que salieron o sacaron con vida esa mañana, la supervivencia también vino con un sentimiento intenso de responsabilidad.

Ángel Colón, uno de los sobrevivientes que recibió atención mediática significativa en el año desde la tragedia, fue baleado seis veces durante el ataque de Mateen. Se sometió a su cuarta cirugía hace menos de un mes y continúa dependiendo de un bastón mientras aprende nuevamente a caminar.

"Comencé a pensar para mí mismo, sabes que no puedes quedarte en una habitación con las puertas cerradas y pensando en esta noche una y otra vez y estar deprimido", le dijo Colón al HuffPost. "Tengo que hacer algo al respecto, tengo que hablar sobre esto. Después de ver el amor y el apoyo, pensé para mí mismo: 'también necesito hacer eso para los otros sobrevivientes. Necesito asegurarme de que estamos todos juntos y hacemos esto juntos. "Así que decidí ser una voz."

Jim Young / Reuters
El sobreviviente Ángel Colón habla en una conferencia de prensa sobre la matanzaz en el club nocturno Pulse.

Colón ha utilizado su nueva plataforma para hablar sobre la legislación de armas y la violencia contra las personas LGBTQ. Su voz se suma a un coro de organizaciones, que apoyan estos dos temas, que han surgido de la estela del Pulse, como Gays Against Guns, un grupo que utiliza el espectáculo callejero para aumentar la conciencia sobre las leyes de control de armas defectuosas y su convergencia con la homofobia.

Las autoridades descubrieron después de la matanza del Pulse que Mateen fue interrogado acerca de posibles vínculos con el terrorismo entre 2013 y 2014 y colocado en una lista de vigilancia de terroristas. Finalmente fue sacado de la lista, pero incluso si su nombre hubiera estado en esa lista en 2016, todavía habría podido comprar las armas utilizadas durante el ataque bajo las actuales leyes de armas estadounidenses.

Las consecuencias inmediatas del Pulse también arrojan luz sobre las regulaciones injustas y homofóbicas que rodean la donación de sangre en Estados Unidos. Hubo una necesidad urgente e insistente de sangre para salvar las vidas de las personas queer después del ataque, pero los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres deben permanecer célibes durante un año para ser elegible para la donación.

Como resultado, Colón ahora también aboga junto a su compañero sobreviviente Tony Marrero por OneBlood, una organización sin fines de lucro comprometida en proveer sangre segura, disponible y asequible, particularmente en momentos de crisis.

Chris McGonigal/HuffPost
Ángel Colón sobreviviente de la masacre del Pulse.

¿Qué espacios son realmente seguros?

Para Marreno, ser testigo de sucesos continuados de violencia a gran escala en espacios de entretenimiento y diversión es particularmente difícil para él a raíz de Pulse.

Tanto él como Carter le dijeron al HuffPost que el reciente ataque en un concierto de Ariana Grande en Manchester, Reino Unido, los golpeó de manera devastadora.

"Tuve un colapso", dijo Marrero. "Eso me golpeó duro no solo porque mucha gente salió lastimada, ¡pero estamos hablando de un concierto de Ariana Grande! La mayoría de sus fans y seguidores son niños, ¿de qué estamos hablando aquí? ¿Ahora ni siquiera puedo salir y disfrutar de un concierto?

La conversación sobre "espacios seguros" para individuos vulnerables y sus vínculos con actos de violencia de alto impacto tiende a moverse en el centro del escenario tras tragedias como Pulse y Manchester.

Las personas LGBTQ siempre han tenido que ocuparse de espacio en un mundo que no está diseñado para que puedan sobrevivir y prosperar y, en muchas situaciones, los bares gay han servido como esos espacios seguros. Debido a esto, para muchas personas LGBTQ, el lugar físico de la tragedia de Pulse se sentía como un tiroteo en su propia casa.

Spencer Platt via Getty Images

Un empleado del Jiffy Lube, Ralph Nieves, coloca un letrero en apoyo a la comunidad en Orlando tras el ataque en cllub nocturno Pulse.

Este artículo se publicó en The HuffPost.

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