INTERNACIONAL

El pilar de la industria cafetera de Hawái podría ser deportado

Andrés Magaña Ortiz ha llamado Estado Unidos su hogar durante 28 años.

10/06/2017 1:10 PM CDT | Actualizado 10/06/2017 2:39 PM CDT
Andres Magaña Ortiz, a respected coffee farmer in Hawaii, is the main provider for his three children — ages 20, 14 and 12 — all of whom are American citizens.

Lo único que Andrés Magaña Ortiz necesitaba era un poco más de tiempo. Y a última hora, un poco más de tiempo fue lo que obtuvo.

Magaña Ortiz, propietario respetado de una granja de café y un hombre de negocios en Kona, Hawái estaba citado a reportar ante las autoridades de inmigración en la capital del estado a las 9:00 am hora local el jueves para ser deportado.

De último momento, el departamento de Seguridad Nacional le otorgó a Magaña un plazo de 30 días para ser deportado, según un comunicado del senador Mazie Hirono que habló con el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, sobre el tema de este productor inmigrante.

"El anuncio de hoy es un paso positivo, pero nuestro nuestro trabajo para lograr que el señor Magaña se quede aquí con su familia aún no termina", dijo Hirono el jueves.

El gobierno federal al principio defendió la postura de no poder otorgarle más tiempo al padre de tres niños. El miércoles en la noche, su aprobado James Stanton dijo que todavía estaban a la espera de recibir respuesta de parte de alguien de la administración Trump para frenar la inevitable deportación a México, donde no ha puesto un pie hace 28 años.

Hasta donde sabían, esa respuesta podía llegar mientras Magaña estaba en la oficina federal en el centro de Honolulu.

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"Aún estamos optimistas y esperando a que algo bueno ocurra y me den más tiempo para ordenar mi situación", dijo Magaña, dueño de la granja El Molinito en Holualoua, en una entrevista la semana pasada. Llegó a Estados Unidos a los 15 años para trabajar como recolector de fruta en California.

Magaña Ortiz por lo visto necesita algo para poder hacer que su caso sea convincente: el respaldo resonante de un juez federal. El apoyo de toda la delegación del Congreso de Hawái. El apoyo de los miembros de su familia, compañeros productores de café y una industria que se tambalearía si se le obliga a marcharse.

Si Magaña Ortiz, de 43 años, es forzado a abandonar el país, dejaría en Hawái a su esposa y sus tres hijos, todos ellos estadounidenses y dependientes de él. Dejaría también ahí su trabajo —una granja de café de ocho hectáreas de la cual es propietario y 60 hectáreas de tierra que administra para otros productores que son mayores, sin experiencia o simplemente no pueden administrar el trabajo ellos solos.

Andres Magana

Andres Magaña Ortiz, un hombre respetado y agricultor de café en Hawái. ´Él es el principal proveedor para sus tres hijos. Estadounidenses de 20, 14 y 12 años.

"Él es indispensable para mi pequeño rincón del mundo", dijo Elisabeth Siekhaus de 75 años. Ella está retirada, tiene una discapacidad y depende de Magaña para atender sus hectáreas de tierra en el distrito Kona en Hawái, conocido por el homónimo del café; uno de los más caros y distinguidos del mundo, según la Asociación de Agricultores de Café de Kona.

"Si se va", dijo Siekhaus, "estaré en serios problemas".

El café de Kona no es fácil de cosechar, en gran medida por la broca de la baya del café, una peste que ha atacado la industria local de café desde 2010, resultando en fuertes pérdidas para los agricultores y manufactureros. A lo largo de los años, investigadores de la Universidad de Hawái, del departamento de Agricultura de Estados Unidos y locales han recurrido a Magaña para ayudar a controlar a este bicho letal.

Los esfuerzos de Magaña han ayudado a mantener el "problema del bicho" en las granjas en tan solo un 2 por ciento, Brian Lindau, socio del negocio, le dijo a Hawaii News Now, un medio local.

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"Cuando te encuentras con alguien como Andrés, que es un ciudadano a seguir, que ha estado en el negocio por años, que paga sus impuestos y es una de las piezas claves de la industria del café aquí", dijo Lindau, "le estás disparando al pie a la industria del café en Kona al deportarlo", explicó.

Hasta el fiscal general Jeff Sessions, quien se las vio negras en abril por llamar a Hawái "la isla del Pacífico" entendió las contribuciones de Magaña al estado cuando la presidenta de la Asociación de Agricultores de Café de Kona, Suzanne Shriner, le envío una carta pidiéndole que interviniera y le otorgara una suspensión de deportación.

Andres Magana
La operación de cultivo y procesamiento de café en Kona, Hawái que Andrés ayuda a administrar es un negocio serio.


"Trabajó de cerca con los agricultores en el control de una peste invasiva que ha reducido nuestra producción", dijo Shriner en una carta el 1 de junio. "El señor Ortiz ha sido parte importante de esta respuesta. Él ha ayudado como un puente bilingüe en la comunidad, ha enseñando a nuestra fuerza laboral cómo tratar adecuadamente la peste. También han evolucionado nuestros métodos de control, apoyándose de científicos que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) financia ".

El flujo de apoyo para Magaña Ortiz empezó a principios de la semana pasada, cuando un juez de apelaciones del Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones, que revisa casos como el Hawái (incluyendo el desafío continuo a la prohibición de viajar de Trump) emitió una opinión firme e hizo un llamado a atender las circunstancias "inhumanas" en el caso. El juez no tuvo miedo de llamar a Trump por su nombre.

"El presidente Trump ha declarado que sus políticas de inmigración se enfocarían en los 'hombres malos'", escribió el juez de circuito Stephen Reinhardt, quien también es el juez de tiempo completo con más antigüedad. "La decisión del gobierno de deportar a Magaña Ortiz muestra que incluso los buenos hombres no están a salvo".

"Magaña Ortiz es para todos un pilar para su comunidad, y un padre y esposo devoto", dijo el juez. "Es difícil ver cómo la decisión del gobierno de deportarlo es consistente con la promesa del presidente de un sistema de inmigración con 'corazón'. No encuentro compasión en la decisión del gobierno de deportar a Magaña Ortiz", concluyó.

En su opinión escrita, Reinhardt admitió que no tenía autoridad legal para impedir la deportación de Magaña Ortiz. Pero la administración de Trump sí la tiene, por lo que los legisladores de Hawái enviaron una carta al secretario del Departamento de Seguridad Nacional, John Kelly, pidiéndole que el gobierno emitiera una suspensión administrativa que le permita permanecer en Estados Unidos más allá del jueves.

"Andrés Magaña Ortiz es un miembro destacado de nuestra comunidad. Estamos trabajando para detener su deportación y mantenerlo con su familia en Hawái".

"El Departamento de Seguridad tiene el poder para mantener junta a la familia o separarlos", dice la carta enviada esta semana por los demócratas Hirono y el senador Brian Schatz, así como los representantes Colleen Hanabusa y Tulsi Gabbard.

La delegación está empujando todo para detener la deportación de Magaña Ortiz. El martes, Gabbard introdujo un proyecto raro de ley en el congreso que le otorgaría a él, y sólo a él, un camino a la ciudadanía. Sólo 94 proyectos de ley, todos relacionados con la inmigración, fueron aprobados por el Congreso entre 1986 y 2013, según un informe reciente del Servicio de Investigación del Congreso.

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"Si Andrés es forzado a irse, la ley lo mantendría alejado de su familia por 10 años", dijo Habbard en un discurso en la Cámara de Representantes el miércoles, refiriéndose al muro de diez años que enfrentaría Magaña Ortiz si fuera deportado y tener que esperar por ayuda fuera del país.

Según lo recitado por los legisladores en su carta y Reinhardt en su opinión de la corte, todas las necesidades de Magaña Ortiz es un poco de suspensión del gobierno federal, que está procesando la petición de su esposa para que pueda ser considerado su familia y se le otorgue una tarjeta verde. Su hija, Victoria, también podría solicitarla en unos meses cuando cumpla 21 años.

En 2014, Magaña Ortiz tomó un descanso cuando los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos le concedieron su primera estancia de deportación. Pero su última solicitud de extensión no fue atendida. En marzo, el gobierno finalmente le dijo que no lo recibiría y le ordenó que se presentara para ser deportado.

No había nada que los tribunales pudieran hacer bajo la ley, lo que llevó a Reinhardt a expresar su alarma por la situación de Magaña Ortiz.

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"El gobierno nos obliga a participar en la separación de una familia", escribió el juez la semana pasada, y señaló que su deportación dejaría a sus tres hijos (los otros dos son de 14 y 12 años) sin un padre para apoyarlos.

Su bienestar y el de los ganaderos que dependen de su trabajo pesan sobre Magaña Ortiz. La estación de la cosecha está viniendo, él está esperando para que su equipo tome hasta 700,000 libras de los granos del café, y él no puede imaginarse cómo cada uno manejará la situación sin él alrededor.

"Muchas cosas están sucediendo en este momento", dijo cuando le preguntaron si tenía mucho tiempo para concentrarse en la temporada de recolección al acercarse su día de deportación. "Pero se trata de hacer lo mejor que pueda porque el trabajo no va a esperar".

Este artículo se publicó originalmente en The Huffington Post US.

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