ESTILO DE VIDA

Las personas a punto de morir son más felices que el resto

Aunque usted no lo crea.

06/06/2017 6:03 AM CDT | Actualizado 06/06/2017 6:03 AM CDT
martin-dm via Getty Images

Más certero que el hecho de que todos moriremos es el miedo a la muerte, tanto de personas que queremos como la propia.

El miedo a la muerte ha sido parte de la experiencia humana desde su existencia; sin embargo, las emociones experimentadas por personas con enfermedades terminales parecen menos negativas de lo que la gente hubiera imaginado, según un estudio publicado en Psychological Science, una revista de la Asociación de Ciencias Psicológicas.

"Cuando imaginamos cómo nos sentiremos al acercarnos a la muerte, pensamos principalmente en la tristeza y el terror", dice el científico psicológico, Kurt Gray, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. "Pero resulta que morir es menos triste, aterrador - y más feliz - de lo que piensas."

La investigación examinó escritos de enfermos terminales y reclusos en "el corredor de la muerte", y Gray se dio cuenta de que todos nos centramos desproporcionadamente en las emociones negativas causadas por la muerte, sin considerar el contexto más amplio de la vida cotidiana.

"Los seres humanos son increíblemente adaptables, tanto física como emocionalmente, y nos dedicamos a nuestra vida cotidiana, estemos muriendo o no"

"Los seres humanos son increíblemente adaptables, tanto física como emocionalmente, y nos dedicamos a nuestra vida cotidiana, estemos muriendo o no", explica Gray. "En nuestra imaginación morir es desolador, pero en las últimas entradas de blog de pacientes con enfermedades terminales y de presos condenados a muerte están llenas de amor, conexión social y significado".

Este tipo de sentimientos fueron manifiestas, por ejemplo, en la columna "Modern Love" de Amy Krouse Rosenthal. La autora murió de cáncer de ovario después de haber publicado en The New York Times, una entrada donde describió lo maravilloso que era su esposo para que éste encontrara a alguien después de su muerte.

"La columna era tan conmovedora porque era tan positiva, tan llena de amor y esperanza", dice Gray.

Gray, su estudiante de posgrado, Amelia Goranson; así como sus co-autores Ryan Ritter, Adam Waytz y Michael Norton comenzaron a pensar en la experiencia emocional de morir cuando se encontraron con las últimas palabras de los condenados a muerte en Texas, recogidos por el Departamento del Estado de Justicia. Se sorprendieron por lo optimistas que eran las declaraciones y se preguntaban si nuestros sentimientos acerca de la muerte podrían nublarse por nuestra tendencia a reducirnos ante circunstancias negativas.

Gray y sus colegas analizaron el contenido emocional de los blogs de pacientes con enfermedades terminales como cáncer o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Para ser incluidos en el estudio, los blogs tuvieron debían tener al menos 10 publicaciones en tres meses, y el autor debió haber muerto en el transcurso de esos mismos meses de escritura.

Para contrastar los datos obtenidos, estos investigadores pidieron a un grupo de participantes en línea que imaginaran haber sido diagnosticados recientemente con cáncer terminal y que escribieran una entrada en un blog, teniendo en cuenta que sólo tenían unos meses para vivir.

Con ayuda de un algoritmo basado en computadoras, codificadores asistentes de investigación capacitados y codificadores de participantes en línea, los investigadores analizaron los mensajes de las personas realmente enfermas y las que no lo estaban. Buscaron en cada entrada de blog las palabras que describieran emociones negativas y positivas, como "miedo", "terror", "ansiedad", " felicidad y amor."

Los resultados revelaron que las publicaciones en blogs de individuos que estaban enfermos incluían palabras mucho más emotivas y positivas así como menos palabras negativas que las escritas por participantes que simplemente imaginaban que morían.

Los investigadores también descubrieron que el uso de palabras positivas incrementó a medida que se aproximaban a la muerte. Los patrones se mantuvieron incluso después de que Gray y sus colegas tomaron en cuenta el número total de palabras y el número de publicaciones, lo que sugiere que el aumento de las palabras de emoción positiva no se debió simplemente a los efectos de la escritura con el tiempo.

Tanto los enfermos terminales como los reclusos que se enfrentaban a la ejecución parecían centrarse en cosas que nos ayudaban a dar sentido a la vida, incluida la religión y la familia, lo que sugiere que tales elementos pueden ser un apoyo para sofocar la ansiedad por la muerte.

En última instancia, los resultados sugieren que nuestras expectativas pueden no coincidir con naturaleza de la muerte, lo que tiene importantes implicaciones en la manera que la gente tiene de afrontar la muerte.

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