ESTILO DE VIDA

Debemos de reaprender a comer grasas

Hemos estado equivocados al eliminar las grasas de nuestra dieta y no el azúcar

10/05/2017 4:45 AM CDT | Actualizado 11/05/2017 4:57 PM CDT
Getty Images/iStockphoto
Porqué debemos reaprender a comer grasas

El consumo de grasas hace que subamos de peso, ¿no es así? Bueno, no es tan simple. Esta idea está en nuestra cabeza a tal grado que la grasa es el enemigo número uno de las dietas así como de la salud.

No obstante, muchos elementos grasos que se encuentran en algunos aceites, pescados, frutos secos no sólo son buenos para la salud, sino que no necesariamente te hacen engordar. Pero, ¿por qué siempre pensamos que para ser saludable o perder peso, debemos erradicar la grasa de nuestra dieta?

Todo comenzó en los años 80 cuando las autoridades de salud norteamericanas, de acuerdo con la opinión científica globalmente compartida en la materia, invitaron a limitar la grasa en nuestra dieta para evitar problemas cardiovasculares y para perder peso.

A falta de grasa, ¡azúcar!

Problemón. Evidentemente no sustituimos la grasa por frutas y verduras, sino con alimentos azucarados. "Nos equivocamos en la erradicación de la grasa de la dieta. Se hizo necesario reemplazarlo con otra cosa. Así es como se impulsó el azúcar en grandes cantidades en los productos comerciales en la industria alimentaria: en forma de grasa, se extiende la vida útil de los alimentos y es un potenciador del sabor inigualable", escribieron Charlotte Debeugny, nutricionista y Catherine Moreau, autor de libros de cocina, de Consumo grasa de la buena y me hace sentir muy bien.

De hecho, para comprender cómo el azúcar se impuso tras la recomendación de eliminar las grasas, es necesario remontarnos a los años 60, cuando la comunidad científica comenzó a preguntarse qué era lo más dañino para el corazón.

Como recién publicó The New York Times, la industria del azúcar tuvo una idea fantástica... Pagar a tres científicos de Harvard 6.500 dólares (50.000 dólares de hoy) para que publicaran un estudio sobre el tema del azúcar y las grasas. Excepto que la industria tenía un objetivo: que el estudio debería culpar a la grasa y admitir el azúcar. Y para estar seguros, John Hickson, uno de los líderes de esta organización, fue quien eligió los artículos científicos que se incluyeron en el análisis. El estudio, publicado en 1967 en una revista científica, hizo un gran ruido, como se esperaba acusando a las grasas saturadas y no al azúcar. Esto es en parte lo que influyó en las autoridades sanitarias.

No todas las grasas son malas

Hoy en día, cada vez más estudios y especialistas lo confirman: las grasas no son nuestro enemigo, sólo hace falta aprender a distinguir entre las grasas buenas y malas. "Hay diferentes tipos de grasas, buenas y malas. Para el azúcar estas distinciones no tienen fundamento porque, casi todas las formas de azúcar tienen un efecto negativo en nuestro cuerpo", comenta el nutriólogo Mark Hyman, autor de Comer grasa, bajar de peso. "El azúcar es azúcar, ya sea refinada, jarabe, de fructorsa o de maíz, de néctar de agave o miel".

Para aprender a comer grasa correctamente, es necesario distinguir los diferentes tipos de lípidos, las grasas saturadas de las insaturadas o de las trans.

Las grasas saturadas, que se encuentran en los productos lácteos, huevos o carne roja, deben ser siempre parte de una dieta equilibrada. "Lo que confunde a muchas personas, incluso entre los científicos, es de creer que las grasas saturadas en los alimentos son aquellas que se encuentran en la sangre", dice Mark Hyman. "Este no es el caso en absoluto. De hecho, son los hidratos de carbono y azúcares con exceso de proteína, que estimulan la producción a través del hígado, los ácidos grasos saturados en la sangre". En su libro, Hyman explica que estos ácidos grasos son, de hecho, cruciales para el organismo: ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, otros juegan un papel en el funcionamiento del sistema nervioso, y otros contienen vitaminas esenciales como vitaminas A, D y K.

"A medida que permanezca uno comiendo con moderación, no hay ninguna razón para retirar el queso, la mantequilla o la crema. Las grasas saturadas son parte de una dieta equilibrada", aseguran Charlotte Debeugny y Catherine Moreau.

Las grasas no saturadas no son nuestros enemigos, por el contrario. Esta es la grasa que se encuentra en el aceite de oliva, el aguacate, el pescado o las nueces. Omega 7 y 9 en el aceite de oliva o en el aguacate, los omega 3 en el salmón, las sardinas y el queso de soya, ácidos grasos omega 6 en aceites vegetales ... "Son ácidos grasos esenciales que nuestro cuerpo necesita de forma imprescindible y sólo nuestra dieta nos puede proporcionar", escriben los expertos. Pero tenga cuidado de no abusar de ácidos grasos omega 3 y 6, el consumo excesivo puede aumentar "el riesgo de ignición enfermedades crónicas".

Ojo con las grasas trans

Por el contrario, puedes olvidarte de las grasas trans, "todas peligrosas, excepto un tipo específico," dice Mark Hyman. Esta grasa que debe desaparecer de la dieta es la que se encuentra en los alimentos de conveniencia "margarinas, alimentos fritos y los productos elaborados." En la comida rápida, galletas, patatas fritas ... Estoas alimentos están llenos de los ácidos grasos trans.

Estas grasas, excepto las que también constituyen los productos de carne y de leche, "aumentan las concentraciones de partículas pequeñas de LDL (el colesterol malo) al tiempo que reducen las de HDL, el colesterol bueno. Esto puede resultar en una inflamación crónica, problemas del corazón, la diabetes, con un aumento del riesgo de muerte súbita. El riesgo de cáncer también se incrementa ", explica el especialista.

En los últimos años, varios estudios han confirmado que la grasa no debe ser satanizada. Desde el Ministerio de Salud de Francia se recomienda actualmente una ingesta de grasa de 35 a 40%. Esto es que para una mujer que consume 2,000 calorías al día, con la actividad física una o dos veces a la semana, 75 a 90 g de grasa por día. Un promedio "que garantiza la cobertura de los requisitos de los ácidos grasos esenciales e indispensables y previene enfermedades".

Por lo tanto, ya sea para perder peso o mantener una buena salud, es inútil huir de la grasa, excepto las grasas trans. Como siempre, por lo demás, todo es una cuestión de equilibrio.

Este artículo fue publicado originalmente en el HuffPost Francia.

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