ESTILO DE VIDA

Vecinos: historias de terror

Porque nadie ha sufrido más por amor que por un mal vecino.

24/04/2017 4:59 PM CDT | Actualizado 24/04/2017 6:35 PM CDT
Don Bayley

Torturas musicales a cualquier hora del día de cualquier día de la semana, peleas intrafamiliares, basura, visitas incómodas, construcciones improvisadas (por lo regular horripilantes y abusivas del espacio público) y otras mil maneras de sufrir a manos de tus vecinos, aquellos que por tu presupuesto o la peor suerte del mundo, fuiste a conocer.

Además, estas experiencias suelen ser, además de ser siniestras, un buen aderezo en nuestras reuniones.

Aquí van algunas de las mejores, o peores, anécdotas sobre esos seres que difícilmente nos podemos quitar de encima.

Pedro:

"Una finísima vecina que barría toda la basura de la banqueta de la cuadra y la dejaba en la puerta de la entrada al edificio, lo mejor es que lo hacía dos veces al día, como a las 6:00 a.m. y como a las 10:30 p.m.. Un día la encontré y le pregunté: «Hola, señora. ¿Qué hace?», acto seguido: salió corriendo a su casa para esconderse".

Yoel:

"Una vecina nos dejó una nota: «Sabemos que maltrata a su mascota, si sigue esta situación los denunciaremos». Nuestra perrita es una schnawzer, que tiene un poco más de 10 años y que nos trajimos de Venezuela, súper consentida la condenada. Así que después del desconcierto, terminamos por reírnos del incidente".

Carlos:

"Los vecinos compraron un camión grande de transporte. Graaande. Y luego llegó otro y otro. Ya había tres camiones frente a mi casa y se estaba convirtiendo en un taller. Ya habíamos medio discutido con ellos pero no hacían caso, Hasta que un día... Era domingo en la mañana y mi papá andaba "pedo". Regresó de la calle y me preguntó: «oye, ¿tienes un bat?» Le dije que sí y contento fui por él.

Y así salimos a la calle. Mi papá prendió el coche y se acercó a uno de los camiones que tenía la puerta abierta, ahí adentro estaban todos los choferes, eran como cuatro. Sólo escuché decir a mi papá: «¡¡ahora sí, hijo de la chingada!! ¿Qué me estaban diciendo?» En ese momento empecé a romper los cristales del camión".

Paulina:

Hasta hace poco, siempre viví en la misma casa y desde que tengo memoria mi mamá hizo corajes debido a las groserías infinitas que su vecina le propinaba. El último arrebato que mi mamá permitió fue que la vecina se metiera al jardín de mi casa para cortar un árbol. ¡UN ÁRBOL ENTERO! Yo estaba en sola en casa cuando escuché ruidos extraños afuera; cuando me asomé vi a mi endemoniada vecina talando el árbol de mi mamá con una sierra eléctrica -al más puro estilo de Jason-. Por supuesto me escondí y no salí hasta que mis papás llegaron a la casa y fueron a amenazar a la despreciable moradora contigua con llevarla al ministerio público en ese momento.

Inés:

Solía vivir en un condominio y como en toda esa clase de lugares, existen vecinos morosos o que de plano no muestran la mayor intención (ni preocupación) de pagar el mantenimiento del lugar. Ése era el caso de mi vecino, quién tenía dos hijas -ambas con novio y múltiples visitas-. Un sábado por la noche, una de sus hijas llegó con sus amigos, notablemente alcoholizados- discutieron con el vigilante en la entrada porque éste no les abrió la puerta. Vale aclarar que el señor encargado de gestionar las entradas y salidas del condominio, no les negó la entrada, sólo no les abrió la puerta porque el vecino no pagaba el mantenimiento. Así que estos barbajanes comenzaron a insultarlo al grado que el vigilante decidió encerrarse en la caseta porque pensó que lo lastimarían. La hija y sus amigos entraron después de todo el desmadre, pero una vecina se dio cuenta de lo sucedido y decidió ir a reclamarles; al llegar a casa de los vecinos (incumplidos y majaderos) la hija que venía con sus amigos agredió a esta mujer y el papá de la primera salió a gritarle (después de que su hija la golpeó) que nadie iba a decirle "cosas" a su casa. No tardó ni 10 minutos para que esta nefasta familia viera en la puerta de su casa a una turba enardecida pidiendo que saliera "a ver si era muy macho" para que lo molieran a palos. Sí, los vecinos cargaban palos y uno de ellos le prendió fuego a modo de antorcha. Y fue así como mi casa se convirtió en el escenario perfecto de un linchamiento público.

¿Hace falta conocimientos para no molestar a nuestros vecinos? ¿Sentido común? ¿Mera empatía? Nuestra comunidad es el núcleo donde podemos intentar, proponer y vivir cambios sustanciales que ayuden a fortalecer el tejido social, hecho más que necesario en estos tiempos.

Si conocen a alguien claramente desorientado, o si ustedes mismos tienen dudas, revisen este documento para darse una idea de qué cosas podrían molestar a tus vecinos.

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