UN MUNDO MEJOR

Este café es atendido completamente por gente sorda

Y también debes pedir tu orden en lenguaje de señas.

20/04/2017 3:33 AM CDT | Actualizado 20/04/2017 6:14 PM CDT

THE HUFFINGTON POST
La frase en la portada del menú: "No hay lenguaje más universal que el de una sonrisa".

GRANADA, Nicaragua - Cuando entramos en la cafetería, nos recibió una camarera que sonrió, ofreció un menú y señaló a una mesa. Es solo cuando pedimos "una mesa para seis", que nos dimos cuenta que algo era un poco diferente: la camarera echó un vistazo a nuestro grupo y levantó seis dedos.

Eso es porque ella y todo el resto del personal son sordos.

El mes pasado, The Huffington Post visitó el Café de las Sonrisas en Granada. La empresa solo emplea a personas sordas, desde los camareros hasta los cocineros.

"Mi objetivo es que esta cafetería sea un espejo para que otras empresas pierdan el miedo de contratar a personas con discapacidad", dijo el fundador Antonio Prieto Buñuel —que es de España y es conocido como Tío Antonio o Uncle Antonio al HuffPost.

"Es también para que las personas que trabajan aquí (que tienen discapacidades] pierdan su propio miedo de integrarse en la fuerza de trabajo", agregó. "Para que puedan volar".

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Para el final de la comida, todos en la mesa habíamos aprendido a decir "Gracias" en lenguaje de señas: llevas tu mano desde la barbilla hasta la palma de tu otra mano, ligeramente ahuecada, en frente de ti.

En Nicaragua, aproximadamente una persona de cada 10 tiene una discapacidad, según cifras de 2003, la última disponible. Sin embargo, alrededor del 99% de las personas con discapacidad están desempleadas, informó el diario local El Nuevo Diario en 2013. HuffPost se comunicó con la oficina del gobierno de Nicaragua sobre discapacidad para confirmar las cifras, pero no recibió respuesta.

Si bien la ley nicaragüense exige que las empresas empleen a dos personas con discapacidad por cada 50 empleados, muchas empresas no lo hacen, informa El Nuevo Diario.

"Café de las Sonrisas nació de una provocación, porque el 99% de las personas con discapacidad (en Nicaragua) están desempleadas", dijo Prieto Buñuel. "Así que decidí abrir un café donde todos los empleados eran sordos, para demostrar que funciona".

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En la cafetería, los clientes ordenan apuntando a elementos del menú que tiene símbolos especiales para indicar sustituciones. Por ejemplo, si pides pidiendo un parfait de frutas y no quieres yogur en él, solo apuntas a la ilustración del parfait y luego a la imagen de yogur con una gran "X" roja sobre ella.

Para ayudar a los clientes a comunicarse con el personal y aprender mientras comen—, las paredes están cubiertas de letras, palabras y frases, desde "Gracias" a "Bienvenido", con ilustraciones que muestran la traducción correspondiente en lengua de signos nicaragüense.

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La cafetería, ahora de cinco años, es un proyecto de la organización sin fines de lucro Centro Social Tío Antonio. El centro también dirige programas comunitarios como becas para estudiantes de bajos ingresos y una tienda de hamacas que emplea a más de 35 personas con discapacidades, desde la ceguera a la sordera hasta discapacidades intelectuales, así como algunas personas sin discapacidades.

Prieto Buñuel se inspiró para iniciar la tienda de hamacas hace 10 años después de trabajar en una escuela local de educación especial. Se dio cuenta de que los estudiantes con discapacidades tenían dificultades para encontrar trabajo después de graduarse.

"Yo enviaba a los niños a buscar trabajo y uno de ellos regresó llorando porque se burlaron de él", dijo Prieto Buñuel. "Muchos grupos invierten en educación [para niños con discapacidades], lo cual es genial, pero ¿qué pasa con estos estudiantes después de los 18 años de edad? Ahí es donde vi mi camino".

Su objetivo es iniciar una serie de negocios, incluyendo una panadería y una lavandería, comprometidos con el empleo de personas con discapacidades.

Café de las sonrisas
Un trabajador en el trenzado de hamacas en el Centro Social Tío Antonio.

El centro obtiene la mayor parte de sus ingresos alrededor del 80% de la cafetería y la tienda de hamacas, y el resto viene a través de donaciones de visitantes, amigos y familiares.

Algunos meses, sin embargo, no es suficiente para llegar a fin de mes.

"Tenemos un problema importante en Nicaragua: no tenemos turismo estable todo el año", dijo Prieto Buñuel. "Hay meses en los que luchamos, a veces cortan las luces".

Café de las Sonrisas es uno de varios restaurantes en todo el mundo comprometidos a emplear a personas sordas o con problemas de audición, desde Toronto a Vancouver, Bombay a Malasia. El café también ha inspirado proyectos similares en Indonesia, Argentina y México, según Prieto Buñuel.

"Hemos abierto una pequeña ventana", dijo. "Si sirve para crear conciencia, entonces eso es un comienzo".

CAFE DE LAS SONRISAS

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