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Trump se acordó que quiere cambios en el TLCAN y así tumbó al peso

Trump quiere que EU consuma lo que ese país produce y busca limitar las visas a trabajadores calificados, pero tendrá que esperar la luz verde del Congreso.

18/04/2017 5:16 PM CDT | Actualizado 18/04/2017 5:35 PM CDT
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Compra y contrata en EU, dice Trump a sus compatriotas.

Tras varias jornadas en las que el peso mostraba su mejor forma en muchos meses, este martes la moneda mexicana se depreció luego de que el presidente de Estados Unidos dijera que buscará realizar grandes cambios al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Así, el peso cerró en 18.614 unidades por dólar, 0.64% menos que la cotización del día previo, según Reuters.

Las declaraciones de Trump en torno al TLCAN van en sentido contrario a versiones previas en las que se presumía que su administración sólo empujará algunos cambios leves al tratado comercial del que participan Canadá, Estados Unidos y México. De hecho, Donald Trump volvió a su dicho de campaña al insistir que si las cosas no salen como él quiere acabaría con el acuerdo comercial.

En un evento en Kanosha, Wisconsin, Trump regresó a su idea de querer impulsar la economía de su país con medidas que sus rivales consideran anticuadas y proteccionistas, como la de comprar y contratar en Estados Unidos componentes y mano de obra local.

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Con "Compre estadounidense, contrate estadounidense", Trump intentó dar forma a su eslogan con un decreto para reformar el sistema de atribución de visas a trabajadores calificados, pero su margen de maniobra es limitado.

"Juntos haremos todo lo posible para asegurarnos de que más productos sean estampillados con esas palabras maravillosas: Made in the USA", afirmó.

Sin embargo, como muchos de sus decretos previos, en esta ocasión Trump tendrá que esperar que el Congreso le apruebe el mecanismo para cambiar el reparto de las visas especializadas. Estas peleas con el Congreso le han valido a Trump ya una derrota sin que hubiera habido votación en las cámaras, con la eliminación a la propuesta de reforma al sistema sanitario, lo que dejó vigente las políticas del ramo englobadas en el Obamacare.

De hecho, hay quien cree que si Trump somete el TLCAN a cambios que tengan que pasar por el poder legislativo de EU, enfrentaría una derrota más humillante que con el Obamacare.

En el caso de los permisos de trabajo de duración limitada destinados a científicos, ingenieros y analistas informáticos, son la vía de entrada para numerosos programadores indios atraídos por Silicon Valley, entre otros. Estados Unidos entrega unas 85,000 por año.

El decreto ordena a los departamentos pertinentes (Trabajo, Justicia, Seguridad interior, Estado), luchar contra el fraude y proponer reformas para que el programa H-1B "recupere su objetivo inicial: dar visas a los postulantes más calificados para los puestos mejor remunerados".

"Durante largo tiempo, el programa H-1B ha sido aplicado de forma nefasta para los trabajadores estadounidenses", según la Casa Blanca, que estima que ha provocado la llegada de una ola de trabajadores relativamente poco calificados y mal remunerados en el sector tecnológico.

"Pensamos que los empleos deben ser ofrecidos primero a los trabajadores estadounidenses", reiteró el mandatario.

Trump no puede con su sola firma modificar el número de visas otorgadas y necesita una amplia reforma por parte del Congreso, pero la Casa Blanca espera con ello dar impulso a una eventual reforma legislativa cuyas características siguen siendo poco claras.

En su primer discurso ante el Congreso, el 1 de marzo, Trump había bregado por el abandono "del sistema actual de inmigración poco calificada". Usando como ejemplo a Canadá y Australia, insistió en que el país debe orientarse hacia un sistema "basado en el mérito".

El decreto firmado por el presidente también incluye el reclamo de "Compra estadounidense", que pide una aplicación más estricta de la legislación existente incitando a la utilización de productos fabricados en el país en los contratos públicos.

Como punto a su favor, la Alianza de industriales estadounidenses se congratuló de esta iniciativa. "Esa debería ser la política de nuestro gobierno, de maximizar la utilización de acero, hierro y bienes fabricados en el país comprados con dinero público. Estamos satisfechos de que el presidente esté de acuerdo con ésto", estimó el presidente de la Alianza, Scott Paul.

Al aproximarse los 100 días de mandato, esta visita a Wisconsin adquiere un simbolismo político especial.

Trump derrotó por escaso margen a su rival demócrata Hillary Clinton en este Estado, una hazaña si se tiene en cuenta que ningún candidato republicano a la Casa Blanca triunfaba en él desde 1984.

Pero la elección del 8 de noviembre ya parece lejana y la cota de popularidad del mandatario se mantiene muy por debajo de la de sus predecesores en el mismo período.

Su firmeza en relación a Siria y Corea del Norte fue recibida positivamente en la escena internacional, pero Trump sabe que el balance de su gestión interna es esquelético, luego del revés propinado por la justicia sobre la inmigración, y la bofetada infligida por el Congreso con el rechazo de la reforma del sistema de salud.

Su amplia reforma fiscal, promesa central de su campaña, que debería incluir principalmente una reducción del impuesto sobre los beneficios de las empresas, tarda en concretarse, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, admitió el martes en declaraciones al Financial Times que probablemente siga demorada.

El objetivo inicial de hacer aprobar por el Congreso un proyecto sobre el tema antes de agosto "es muy optimista, e incluso irreal actualmente", reconoció, en una formulación que resume la incomodidad de la administración Trump al respecto.

Con información de Reuters y AFP

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