MÉXICO

Ella es la mujer que 'batalla' por librarse de la ciudadanía estadounidense

Una exitosa profesionista cuenta a The Huffington Post el porqué de su urgencia de renunciar a ese "accidente de nacimiento"

08/04/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 08/04/2017 1:02 PM CDT
Carlos Barria / Reuters

Pasó 12 años de sus 44 en Estados Unidos y, ahora, ese accidente de nacimiento le resulta una carga muy pesada.

Esta mujer naturalizada argentina, nacida en Ohio, Estados Unidos --debido a que su padre acudió a hacer una residencia en aquel país a sus 22 años—, con una maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard, trabaja actualmente en México en una importante compañía y laboró durante muchos años para el gobierno argentino.

Fue alrededor de 2013 que supo por primera vez que, por "un accidente de nacimiento" –como ella lo llama—debía declarar impuestos en Estados Unidos.

"Cuando ya llevaba unos cuantos años en Argentina, en 2013, aproximadamente, hablando con unos amigos norteamericanos, me enteré que, por ser ciudadana norteamericana, debía declarar impuestos y se suponía que había estado en falta prácticamente toda la vida, desde que salí de la universidad, es decir en 1999.

"Obviamente me asusté, Estados Unidos es muy duro con todo, sin la capacidad de ver las áreas grises que da la vida, entonces me entero de que estoy en falta y estos amigos me dicen que es gravísimo estar en falta", cuenta la profesional, quien pidió omitir su nombre, en entrevista con The Huffington Post.

Al enterarse, intenta ponerse en contacto con un asesor de impuestos en Estados Unidos para que le diga que tan grave es la infracción, sin obtener mucho.

"Entré desesperada a intentar a aprender sola a hacer las declaraciones, me fui a la embajada de Argentina a ver si me ayudaban, me dijeron que habían unos cinco international tax advisor, que entonces ya no existían, EU ya no daba ese servicio. En la embajada no te dicen nada, lo único es que terminas pagando un montón de plata a contadores para que te pongan en regla los papeles.

"Hay gente que no está evadiendo ni debe impuestos ni nada, pero así hay un montón en el mundo que no lo sabe."

Actualmente R se encuentra en proceso de evaluación por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos para que éste falle a favor o en contra de su petición de renuncia a la ciudadanía estadounidense.

Las razones para su petición son dos: la incertidumbre ante los requerimientos de tributación que aquel país pueda hacerle y la llegada de Donald Trump al poder.

UNA SEGUNDA COMPLICACIÓN

En 2001, muchos argentinos perdieron sus ahorros en el llamado "corralito", R entre ellos.

"Cuando regreso a Argentina decido que voy a guardar mi dinero en Uruguay, como lo hacen todos los argentinos, pero no pude abrir ninguna cuenta ni en Uruguay ni en España (de donde es ciudadano su esposo), por ser norteamericana."

Entonces, cuenta, se sentía en un limbo, donde nadie la podía ayudar, pues Estados Unidos sólo es muy claro en tus obligaciones, después "no es nada claro sobre las sanciones, sobre lo que te puede pasar".

"Estoy moralmente opuesta a lo que está haciendo Estados Unidos, lo que está haciendo es un control excesivo, todos los que trabajamos afuera, estamos pagando impuestos en los países en que estamos.

"Estoy opuesta a que Estados Unidos me esté haciendo gastar dinero en contadores para darme ningún servicio social. No tengo acceso a nada."

R cuenta que quiso poner sus papeles en orden, al menos los de los últimos años, para "mostrar voluntad de arreglar la situación."

El año pasado R tuvo que hacer declaraciones en Argentina, México y Estados Unidos y fue cuando decidió que eso se acababa y renunciaría a su ciudadanía estadounidense, algo que a sus padres les pareció muy extremo.

"Y, además, te voy a decir la verdad, cualquier intención que pude haber tenido remota de haber vuelto a Estados Unidos se destruyó con la asunción de Trump."

UN ESTORBO

"Me estorba porque (Estados Unidos) es el país del miedo, las reglas son tajantes, todo es duro, nunca sabes, siempre es tu obligación, siempre todo está sobre vos. No quiero tener ese miedo permanente de saber si estoy haciendo algo mal, porque además todas sus leyes cambian constantemente.

"Me preocupa además el hecho de que Estados Unidos está tomando un montón de decisiones respecto de México, como 'si tú no puedes arreglar tus problemas, yo voy a entrar con mis fuerzas armadas', 'voy a construir un muro y lo vas a pagar vos', yo no sé si el gobierno mexicano no va a responder, no sé por qué todo mundo cree que México no va a responder, un día México puede decir 'sabes qué, todos los ciudadanos norteamericanos que están acá con visa de trabajo, también los deporto'. Es muy tirado de los pelos, pero hay una escalada, no puedes estar con la incertidumbre y más si vos pensás que no tienes nada que te ate."

LA RENUNCIA DE 43 MIL PESOS

Actualmente el trámite para renunciar a la ciudadanía estadounidense tiene un costo de 2 mil 350 dólares (43 mil 858 pesos, al tipo de cambio del 7 de abril) y, en principio, debe hacerse una entrevista telefónica, tras la cual te dan dos semanas para meditar si realmente quieres renunciar a la ciudadanía, te leen todas las consecuencias y te explican el proceso.

"Me dio gracia que me dijeran (en la entrevista) que si me deportaban a Estados Unidos, Estados Unidos no va a poder hacer nada por mí, me dio mucha gracia porque si se supone que no soy ciudadana, jamás me deportarían a Estados Unidos.

"Lo que no me gustó mucho es que me dijeran que al final mi renuncia la tiene que aceptar el Departamento de Estado, entonces les pregunté 'puede ser que haga todo el proceso, pague los 2 mil 350 dólares y me lo refuten, es decir puede pasar que me digan que no' y después pregunté 'con base en qué es esa evaluación', 'no te lo puedo decir', respondieron y lo que me recomendaron fue que buscara a un abogado."

El año pasado hubo 5 mil renuncias ejecutadas a la ciudadanía estadounidense.

"Al final da la sensación de que el proceso es más arbitrario de lo que debería. Si buscas en Google 'renuncia ciudadanos norteamericanos' hay un montón, aparentemente, la razón por la cual subieron los montos --antes renunciar a la ciudadanía costaba 450 dólares-- es por la cantidad de gente que empezó a renunciar."

LA JURAMENTACIÓN PARA SER MÁS LIGERA

Tras meditárselo, las dos semanas obligatorias, R tomó el "Oath of Renunciation", también conocido como DS-4081, la última semana de marzo.

"Básicamente juré que esta renuncia es de mi propia voluntad y que entiendo que estoy renunciando a todos los derechos y 'privilegios' asociados a la ciudadanía estadounidense. El oficial me trató muy bien. Revisamos la documentación juntos. Y luego me preguntó si quería agregar un statement, lo cual hice".

Ahora esa petición se encuentra siendo evaluada por el Departamento de Estado de EU para, en aproximadamente 2 o 3 meses tener una respuesta.

"La única interrogante que tengo en mi cabeza es qué voy a hacer si me dicen que no, es decir voy a seguir haciendo declaraciones por el resto de mis días, cómo le hago para sacarme de encima una ciudadanía que no quiero, si me llegan a decir que no. Va a haber todo un gran problema porque nací en Ohio hace 44 años", dice R entre una risa que interrumpe la incertidumbre.

Mientras tanto, el pasaporte de esta mujer que se define como "orgullosamente latinoamericana" está a resguardo en la embajada de Estados Unidos en México, esperando ser destruido si es que el Departamento de Estado le acepta la renuncia.

"Si no aceptan, no lo sé. No barajé ese escenario. Pero sí te voy a decir que estoy ansiosa: desde que tomé la decisión de que no quería tener más este lazo que no me significaba nada, me siento como una adolescente que quiere cortar con ese novio pesado a quien ya no quiere más y que no la deja ir nunca".