MÉXICO

"Dejar la discusión y pasar a la acción" para aprobar Ley de Seguridad Interior... pide el gobierno

El PRI busca aprobar la polémica ley para antes de que concluya abril, en medio de una campaña oficial contra los críticos de la militarización de la seguridad pública.

02/04/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 02/04/2017 10:05 PM CDT
Cuartoscuro

Mientras el gobierno federal busca "dejar la discusión y pasar a la acción" para aprobar en el Congreso la Ley de Seguridad Interior antes de que concluya abril, investigadores y académicos cuestionan la manera en que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha emprendido una campaña a favor de las fuerzas armadas y contra los detractores de dicha ley.

"Es momento de darles el respaldo con decisión y dejar cálculos políticos electorales para después", resaltó Osorio Chong en Manzanillo, Colima, tras la firma del convenio de seguridad regional con los gobernadores de Colima, Jalisco y Michoacán, el pasado 29 de marzo.

"Dejemos ya la discusión y pasemos a la acción, y me refiero a los tres órdenes de gobierno, me refiero a los tres Poderes, me refiero a esa ley que sí va a definir que exista una Policía Estatal; sí va a ser una Ley de Mando Mixto, pero que se vean los alcances y las dificultades en esa alternancia que puede darse entre lo estatal y lo municipal", agregó el titular de la Segob.

Indicó que las fuerzas armadas realizan "acciones que no les corresponden y, por eso, seguimos insistiendo en que se debe de hacer una Ley de Seguridad Interior para darle certidumbre jurídica".

Por su parte, el PRI también ha movido algunas piezas en el Congreso para tratar de aprobar en ambas la Ley de Seguridad Interior, cuyo dictamen final todavía se desconoce, para antes del 30 de abril, según pidió el coordinador del tricolor en el Senado, Emilio Gamboa, al coordinador de los diputados, César Camacho Quiroz.

"Le pedía que fuera antes del día 15 o 20 de este mes, para que nos den 10 días mínimo al Senado de la República. Aunque, hemos venido trabajando el documento que tiene la Cámara de Diputados", señaló Gamboa en días recientes.

Mientras tanto, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) también ha impulsado la aprobación de dicha ley, como hizo Alejandro Ramos Flores, jefe de unidad de Asuntos Jurídicos de la Sedena, durante un foro realizado por la organización Causa Común.

"Para nosotros es muy importante precisamente que no se vea como una ley para militarizar, sino para regular cuándo, cómo y para qué van a utilizarse las fuerzas armadas cuando las circunstancias así lo ameriten", dijo el abogado de la Sedena.

Y desde la perspectiva oficial, el presidente Enrique Peña Nieto volvió a arremeter contra los críticos de las fuerzas armadas.

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"Quienes denigran la labor de nuestras Fuerzas Armadas, denigran a México, quienes lastiman a nuestras Fuerzas Armadas, lastiman a México, quienes desacreditan el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas, desacreditan a México; nuestras Fuerzas Armadas con orgullo y con sentido a la lealtad portan el uniforme de la patria, son la viva representación de la patria y su trabajo es velar por México todos los días", dijo Peña en el campo militar 1A, ante soldados y sus familias.

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Sin embargo, expertos en el tema han cuestionado la campaña del gobierno para aprobar la Ley de Seguridad Interior sin atender las observaciones de la sociedad civil y la academia.

"Es irresponsable poner el debate actual, como lo ha hecho Peña, como una confrontación entre los enemigos y detractores del Ejército y los patriotas que se ponen el uniforme nacional. Nadie niega la importancia de las fuerzas armadas para la existencia misma del Estado", señaló el investigador del CIDE, Jorge Javier Romero.

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"Lo que está en juego es la reconstrucción del Estado para acabar de superar de una buena vez el arreglo autoritario de la época clásica del régimen del PRI, cuando la reducción de la violencia se lograba con base en la negociación de la desobediencia y la seguridad relativa se obtenía comprando protecciones particulares a los agentes estatales. Ese arreglo se ha colapsado y no debe ser sustituido en el mediano plazo por el control territorial basado en el despliegue militar", añadió.

"Es indispensable reconstruir al Estado con base en una seria profesionalización del servicio público, que acabe con el sistema de botín al que están acostumbrados los políticos mexicanos y que ponga al buen desempeño, el mérito y la rendición de cuentas como los criterios básicos de evaluación", apuntó Romero.

Una crítica que también fue realizada por el Centro de Comunicación Social (Cencos) a través de un video difundido en redes.

Para la politóloga Denise Dresser, experta en política comparada, la creciente participación política de las fuerzas armadas en temas como la aprobación de la Ley de Seguridad Interior representa una situación de riesgo inédita en el país desde la Revolución Mexicana, cuando los mandos militares quedaron acotados por poderes civiles.

"El efecto contraproducente también se dio en términos del empoderamiento político del ejército, y ahora lo vemos asumiendo posiciones y ocupando espacios que hace 10 años hubiera sido impensable que lo hicieran, insertándose en el debate que se da entre precandidatos presidenciales, pagando spots en los cines y radio, sabiendo ahora que están ahora en una coyuntura muy difícil, con una mayor observación internacional y crítica de la sociedad civil a las violaciones de derechos humanos cometidas hace 10 años", asegura Dresser a pregunta de The Huffington Post.

"México logró salvarse de lo que presenciamos en otros países como Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, porque una de las visiones acertadas de los líderes posrevolucionarios fue colocar a las fuerzas armadas bajo control civil, y eso nos libró de golpes de Estado, guerras sucias, desapariciones y todo lo que presenciamos en América Latina en los 70 y 80. Ahora parecería que nos encaminamos hacia ahí, ese espacio en el que le otorgamos a las fuerzas armadas un papel que nunca quisimos que tuvieran y se lo han ganado por default, precisamente por la manera en que fueron sacadas a las calles por Felipe Calderón, sin un diagnóstico claro", concluyó la politóloga del ITAM.

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