UN MUNDO MEJOR

Plaqueta, la tuitera que internet odia porque denunció a su acosador

¿En qué mundo?

17/03/2017 2:47 PM CST | Actualizado 17/03/2017 3:53 PM CST

A Tamara de Anda le pasó lo que a casi todas las mujeres que conozco: iba por ahí, caminando, cuando a un acosador (porque así se les llama) le gritó un piropo.

Sin embargo, Tamara (o Plaqueta, pues) hizo lo que casi ninguna mujer que conozco: denunció.

Según cuenta en Twitter, un taxista le gritó "¡Guapa!" y además de reclamarle, Plaqueta denunció al individuo con uno de los policías de tránsito que encontró cerca del lugar de los hechos.

Por increíble que parezca, las autoridades se comportaron a la altura. La apoyaron y procedieron, como dicen, a levantarle un acta administrativa al taxista acosador.

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La historia completa la narró a través de su cuenta de Twitter:

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Lo último que se supo es que el taxista no pagó la fianza así que pasó la noche en el Centro de Sanciones Administrativas "Torito".

¿Fin? ¿Todos vivieron felices para siempre? ¡No! Lo que ha seguido es aún más raro que una mujer denunciando acoso, y todavía más inusual que policías haciendo su trabajo. Internet se le ha ido encima.

¿Por qué? Por no haberse dejado, por no permitir que esto siga ocurriendo, por no dar por normal lo que NO ES NORMAL (así, con mayúsculas).

Plaqueta es Trending Topic porque la acusan de exagerada, doble moral, loca, clasista, etc, etc etc...:

Plaqueta se molestó porque esperaba que el taxista le preguntara "¿cuánto la hora, mija?". — Archiduque Dandyrris (@El_Dandys) 16 de marzo de 2017

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Tristemente parece necesario recordar a estas alturas que los gritos, los toqueteos, los arrimones, los piropos, los besos no son muestras de afecto, no son bromas, no son de agradecerse, no son comportamientos que debamos tomarnos a la ligera. Es acoso.

Es acoso, lo diga un guapo, un feo, un pobre, un rico, un hombre o incluso una mujer. No es normal y no es culpa de la víctima.

A Tamara de Anda le pasó lo que a casi todas las mujeres que conozco: iba por ahí, defendiendo sus derechos, cuando un montón de idiotas se le fueron encima.

Este artículo fue originalmente publicado en Swagger.