INTERNACIONAL

Hospitales, escuelas y estaciones de agua, objetivos en el conflicto sirio

En lugar de servir como santuarios para los niños, las escuelas son bombardeadas sin piedad, explica la ONU

15/03/2017 3:28 PM CST | Actualizado 16/03/2017 8:20 AM CST
Khalil Ashawi / Reuters

Se cumplen seis años de la sangrienta guerra en Siria que ha generado consecuencias desastrosas para millones de personas. El más reciente informe de la Comisión Independiente de Investigación de la ONU sobre el país lamenta que desde 2011, cuando inició el conflicto, los civiles siguen sufriendo la violencia de esta guerra a manos de fuerzas gubernamentales.

"Las fuerzas gubernamentales y progubernamentales continúan atacando objetos civiles, incluidos hospitales, escuelas y estaciones de agua", informa el último reporte de la organización sobre el conflicto sirio que al día de hoy ha acabado con la vida de más de 465,000 personas, según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

EL RIESGO DE ESTAR HOSPITALIZADO

Khalil Ashawi / Reuters

Según la ONU, en áreas controladas por grupos armados, las fuerzas gubernamentales y progubernamentales han atacado "intencionada y sistemáticamente" desde el aire diversas instalaciones médicas. Lo que ha ocasionado no solo un daño a la infraestructura vital del país, sino también perdidas de vida del personal de salud que trabajaba en dichos hospitales o clínicas.

"Muchos civiles heridos mueren debido a la falta de acceso a una atención médica adecuada", explica el reporte.

El 6 de agosto de 2016, un ataque aéreo al hospital al-Almal de Milis (Idlib) mató a un total de trece personas, entre ellas tres personas de apoyo hospitalario, un conductor de ambulancias, tres niños y dos mujeres. Otras tres personas resultaron heridas, incluyendo una partera y una enfermera.

Trece días después, el 19 de agosto del año pasado, helicópteros del gobierno sirio bombardearon el centro de la ciudad, afectando directamente el único hospital en la ciudad siria de Darayya.

Veinticinco personas fueron evacuadas, por fortuna no hubo víctimas.

El hospital de Atarib es otro que ha sido atacado y en más de una ocasión.

El 24 de julio, alrededor de las 8 de la tarde, una serie de ataques aéreos azotaron la zona donde se encuentran el ayuntamiento y el mercado. En total, veintidós personas fallecieron por los ataques.

Horas después, la descarga de un avión no identificado hirió a 25 personas, incluyendo tres mujeres, en la sala de emergencias del hospital, que fue cerrada temporalmente como resultado.

Médicos sin Fronteras reportó en septiembre del año pasado que aunque a lo largo del conflicto los ataques a instalaciones médicas han sido comunes, en 2016 hubo un incremento importante que afectó de manera esencial el acceso a ayuda médica para la población.

ESCUELAS, SANTUARIOS QUE NO LO SON

Bassam Khabieh / Reuters
Un hombre inspecciona libros dentro de una escuela dañada en la ciudad sitiada rebelde de Douma, en el suburbio oriental de Damasco Ghouta, Siria 2 de marzo de 2017.

Los ataques a las escuelas en Siria representan la mitad de todos los ataques a escuelas a nivel mundial, entre 2011 a 2015, de acuerdo con el informe.

La destrucción de los centros escolares privan a cientos de miles de niños de acceder a la educación y, lo que es peor, han causado un número aterrador de niños asesinados y mutilados en circunstancias brutales, así como maestros fallecidos por los ataques.

En lugar de servir como santuarios para los niños, las escuelas son bombardeadas sin piedad.

El miércoles 26 de octubre, una serie de ataques aéreos azotó un complejo de escuelas y sus alrededores en Haas, dejando un total de 36 personas fallecidas; 21 eran niños que tenían entre 7 y 17 años y seis eran mujeres.

Otras 114 personas resultaron heridas en el ataque, incluyendo 61 niños y 10 mujeres.

Rusia negó su participación en los ataques y declaró que la evidencia del incidente había sido fabricada.

Con la información recolectada, el estudio concluye que hay motivos razonables para creer que "la Fuerza Aérea de Siria deliberadamente dirigió el complejo de escuelas en Haas".

"Estos ataque que apuntan deliberadamente a un objeto civil y atacan deliberadamente a civiles constituye un crimen de guerra", asegura la organización.

ATAQUES A SUMINISTROS DE AGUA

Abdalrhman Ismail / Reuters
La gente llena el agua potable en las jarras del galón, en la área asediada rebelde de Aleppo, Siria, el 19 de noviembre de 2016.

Wadi Barada es una zona estratégica para el gobierno sirio y la oposición a causa de sus recursos naturales. La fuente al-Feijeh proporciona el 70% de toda el agua de Damasco.

Un entrevistado por la organización dijo que los combatientes de grupos armados estaban presentes en la fuente de al-Feijeh, para protegerlo de los ataques del Gobierno.

El 23 de diciembre de 2016, dos aviones bombardearon la fuente al-Feijeh y ese mismo día la Autoridad del Agua de Damasco anunció que había cortado los suministros de agua porque los grupos armados supuestamente habían contaminado el agua con combustible.

Como consecuencia, 5.5 millones de personas quedaron sin acceso regular al agua.

Después de los ataques, ambos lados intercambiaron acusaciones sobre la responsabilidad de cada uno.

La estructura de agua de al-Feijeh fue finalmente reparada a principios de febrero después de que un acuerdo entre las partes en conflicto terminó el asedio de Wadi Barada.

La Comisión Independiente de Investigación concluyó que estos ataques "equivalen al crimen de guerra de atacar objetos indispensables para la supervivencia de la población civil, y además, violó el principio de proporcionalidad en los ataques".

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