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El tormentoso proceso por el que pasó una pareja gay mexicana para casarse legalmente

Porque en este país se pasan las leyes por el arco del triunfo.

15/03/2017 7:51 AM CST | Actualizado 15/03/2017 12:08 PM CST
Cortesía.

Víctor y Fernando decidieron casarse. Aunque en principio sólo pensaron en una ceremonia espiritual, después se dieron cuenta de que no podían dejar a un lado el tema legal y decidieron contraer matrimonio por todas las de la ley.

La cineasta Cristina Herrera Bórquez se enteró de que la pareja estaba interesada en contraer matrimonio y le pareció interesante documentar el proceso. Nunca imaginó que —de aquel pequeño proyecto pensado con fines didácticos— resultara un largometraje documental.

"No esperábamos lo que pasó después", explicó la directora de Etiqueta no rigurosa, quien envió un agradecimiento al ayuntamiento de Mexicali porque de no haber sido por el tormento por el que pasaron Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo ella no habría tenido una historia que contar.

Cristina Herrera recordó que durante el primer año de filmación todo iba viento en popa; aunque "no tenía idea de para dónde íbamos, sabía que tenía que grabarlo todo".

Fue cuando Víctor y Fernando se enfrentaron con la burocracia mexicana, y empezaron a superar las barreras que les imponían tanto la sociedad como las instituciones, que fue descubriendo cómo contar la historia.

Se trata de abrir las mentes de gente que no está convencida y que está cerrada al tema; tal vez sólo viendo la problemática desde otro punto de vista sea posible cambiar su forma de pensar.Cristina Herrera.

Etiqueta no rigurosa retrata la historia de dos estilistas de Mexicali que decidieron convertirse en la primera pareja gay en el estado en casarse legalmente.

Herrera acompaña a Víctor y Manuel en el tormentoso proceso, después de que las autoridades de Baja California obstruyeran una y otra vez su solicitud de matrimonio.

La pareja supo desde el principio que estaba actuando de manera transgresora pero arrancó el proyecto con un poco de ingenuidad: "no sólo el documental sino el proceso. No podíamos dimensionar lo invasivo y largo que iba a ser".

Aunque nunca se mostraron incómodos y todo el proceso fue muy familiar, la filmación se tornó más dura y desgastante cuando empezaron a cerrarles las puertas, "cuando todo se volvió negativo, doloroso y humillante".

Aunque el documental es una evidente denuncia a la homofobia, la desigualdad y la violación a los derechos humanos de las personas homosexuales, Cristina quería hacer una cinta empática: "Tenía que hacer una película que tuviera un lado más humano, con el que pudiera sentirse identificada desde una persona heterosexual a la que interesa el tema, hasta alguien a quien le vale".

Darnos cuenta de a qué tipo de persona nos estamos enfrentando (intolerantes, prejuiciosas e ignorantes del estilo de vida de una comunidad) hizo que entendiera qué más necesitábamos para contar la historia.Cristina Herrera.

A Cristina le gusta contar historias de aquel al que la sociedad ve como "el otro", personas "que no se parecen a mí, que no tienen nada qué ver conmigo, que son completamente diferentes".

La cineasta está contenta con la respuesta del público. Hay quienes se sienten identificados porque en su momento también le tocaron "los fregadazos" y quienes perciben la homofobia como una problemática que les corresponde solucionar: ¿qué nos toca a nosotros?, ¿cómo puedo ayudar?, ¿cómo nos podemos involucrar?

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