MÉXICO

El pleito entre AMLO y Los Chuchos que desfondó al PRD (y fortaleció a Morena)

La desbandada de legisladores y líderes perredistas que se suman al proyecto de López Obrador para 2018 es consecuencia de una añeja afrenta que propició la ruptura y declive del sol azteca desde hace 11 años.

10/03/2017 10:30 AM CST | Actualizado 10/03/2017 3:01 PM CST
Cuartoscuro

La desbandada del PRD hacia Morena evidencia una crisis al interior de la izquierda partidista que se remonta a lo que ocurrió tras la elección presidencial de 2006, con el rompimiento entre Andrés Manuel López Obrador y los dirigentes de la corriente Nueva Izquierda, mejor conocidos como Los Chuchos.

De ahí proviene la reciente salida del PRD por parte de los senadores Zoé Robledo, Rabindranath Salazar, Adán Augusto López y Fidel Demédicis para sumarse a Morena, además de las adhesiones de Lorena Cuéllar, Luz María Beristáin, Iris Vianey y Miguel Barbosa, quien incluso enfrenta un proceso de destitución como coordinador del Sol Azteca en la Cámara Alta tras expresar públicamente su adhesión al proyecto de López Obrador rumbo a 2018.

Barbosa prefiere a AMLO sobre candidatos del PRD al 2018

Una desbandada que se suma a la incorporación de otros líderes locales del PRD como Max Correa, Leticia Quezada, Agustín Guerrero o Aleida Alavéz al proyecto de Morena. Un escenario que comenzó a gestarse hace 11 años y que explica la actual dispersión perredista a favor de López Obrador rumbo a 2018.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO INTERNO

El distanciamiento entre López Obrador y Jesús Ortega se hizo más evidente tras la elección presidencial de 2006, luego de que el tabasqueño calificó el apretado triunfo de Felipe Calderón como un fraude electoral e instaló un plantón sobre Reforma durante 3 meses como forma de protesta, lo cual ocasionó que las diferencias con Los Chuchos, identificados como el ala moderada del PRD, se agudizaran.

Para 2007, la corriente encabezada por Jesús Ortega y Jesús Zambrano tomó la delantera en las elecciones internas del PRD, al obtener un mayor número de consejeros nacionales, lo cual representó una derrota para López Obrador en medio de una lucha entre las tribus perredistas. Ese mismo año, las divisiones entre el tabasqueño y Los Chuchos se hicieron más profundas luego de que los dirigentes de Nueva Izquierda estuvieran dispuestos a dialogar con Calderón.

En 2008, las pugnas al interior del PRD llegaron a su punto climático tras unas elecciones internas plagadas de irregularidades, mismas que tuvieron que definirse en tribunales, con lo cual, Jesús Ortega terminó imponiéndose como presidente del Sol Azteca por encima de Alejandro Encinas, el candidato apoyado por López Obrador. Una elección en la que Encinas señaló "la intervención" del gobierno de Calderón en el proceso interno del PRD como una medida para debilitar a López Obrador y fortalecer a Los Chuchos.

La ruptura al interior del PRD provocó que el bloque de oposición de la izquierda partidista, el Frente Amplio Progresista, conformado por el PT y Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano), se desintegrara tras la aprobación de la reforma energética impulsada por el PAN y el PRI.

"Le apuestan a la división y el debilitamiento de la izquierda. Eso es mezquino y egoísta, y sólo le funciona a la derecha", declaró en aquel momento Ortega en alusión a la decisión tomada por López Obrador de encabezar un movimiento político fuera del PRD, controlado a partir de entonces por Nueva Izquierda.

Para las elecciones intermedias de 2009, el enfrentamiento se hizo más que evidente cuando López Obrador, apoyado por el PT y Convergencia, libró una batalla electoral contra el PRD, siendo la elección de Iztapalapa, protagonizada por Rafael Acosta alias "Juanito", el más vivo ejemplo de la guerra declarada entre AMLO y Los Chuchos. Una división que provocó que Ortega y otros personajes como Cárdenas pidieran la expulsión del tabasqueño del PRD por "traicionar" al partido.

Aunque la expulsión de López Obrador nunca se concretó, éste vivió algunos de sus días más difíciles en 2010 mientras recorría el país con pocos recursos tratando de construir la estructura de Morena, al mismo tiempo que el PRD logró establecer una alianza electoral con el PAN para los comicios de ese año en Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, resultando ganadores en las tres últimas entidades. Pero la contradictoria alianza de la derecha y la izquierda profundizó aún más la división interna en el PRD.

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LA MOMENTÁNEA ALIANZA DE AMLO Y LOS CHUCHOS

Para 2011, las cosas darían un giro inesperado cuando López Obrador ganó la candidatura presidencial de las izquierdas, luego de quedar mejor posicionado en las encuestas frente al entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard. Una situación que, aunada al debilitamiento de Los Chuchos tras salir derrotados en las elecciones de Michoacán, Nayarit, Guerrero y Zacatecas, sería un factor determinante para que Ortega y Zambrano tuvieran que recular y aceptar una forzada alianza con López Obrador rumbo a las elecciones presidenciales de 2012.

Durante la campaña presidencial, las tensiones entre AMLO y la dirigencia nacional del PRD fueron una constante, tal como se pudo advertir en la definición de candidaturas. Sin embargo, la alianza del PRD, PT y MC se tradujo en un resultado histórico para la izquierda, al quedar en segundo lugar en la elección presidencial con más de 15 millones de votos. Irónicamente, el crecimiento de López Obrador daba su mayor logro al PRD aún cuando para ese entonces la salida del tabasqueño era inminente. Tras la decisión de AMLO de impugnar los resultados de la elección, Los Chuchos se hicieron a un lado y comenzaron a negociar con el PRI y el PAN el llamado Pacto por México que plantearía una nueva división al interior del sol azteca. Una coyuntura que formalizaría la ruptura entre el PRD y Morena, la organización lopezobradorista que buscaría constituirse como partido político.

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LA ANUNCIADA RUPTURA

"Esta ruptura es quizá la primera ruptura importante que se da en las filas del PRD. No quiere decir que otras personas no hubieran salido, pero el peso específico de Andrés Manuel López Obrador dentro del PRD es muy difícil que lo tenga otra persona", señalaría el politólogo José Woldemberg.

La aprobación de la reforma energética entre 2013 y 2014, así como la crisis política que vivió el PRD tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, terminaron profundizando las dificultades al interior del partido, tal como ocurrió con la renuncia del líder histórico del Sol Azteca, Cuauhtémoc Cárdenas, y posteriormente los senadores Alejandro Encinas y Mario Delgado.

La conformación de Morena como partido generaba un crecimiento sostenido, mientras el declive del PRD se hacía más evidente tras una nueva alianza con el PAN, tal como pudo constatarse en las elecciones de 2015, luego de que el partido lopezobradorista se convirtió en primera fuerza política en la capital del país tras contender en sus primeros comicios.

El avance de Morena en las encuestas de preferencia electoral rumbo a 2018 y el retroceso del PRD, sumado al descontento que causó la posibilidad de una nueva alianza con el PAN en el Estado de México y la elección presidencial, terminó de derrumbar el poderío de Los Chuchos frente a las corrientes ADN y el grupo encabezado por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

De los 22 senadores que tenía la bancada perredista en el Senado al inicio de la legislatura sólo quedan 17. Mientras tanto, los perredistas siguen analizando la posibilidad de candidatear a Mancera, o los gobernadores de Michoacán y Morelos, Silvano Aureoles y Graco Ramírez, rumbo a 2018, aún cuando las encuestas de preferencia electoral los ubican muy por debajo de Morena, PRI y PAN.

Y mientras esto ocurre, Los Chuchos se resisten a morir políticamente.

"No ignoro que tenemos problemas, como los tienen todos los partidos, pero algunos se empeñan en magnificarlos para justificar su paso a otras formaciones partidarias", escribió en días recientes el expresidente nacional del PRD, Jesús Zambrano.

Fue así como el PRD terminó por desfondarse tras una década de viejas rencillas aún por resolver.

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