UN MUNDO MEJOR

10 prácticas diarias que debemos aplicar para combatir el machismo

Hombres y mujeres combatiendo vicios hombro con hombro.

09/03/2017 12:30 PM CST | Actualizado 09/03/2017 5:39 PM CST
PeopleImages.com

Vivimos en un mundo en el que lamentablemente no existe equidad entre los géneros. El machismo implantado en nuestra sociedad nos ha llenado de vicios que nos persiguen desde pequeños. Y todos sabemos lo difícil que es acabar con ellos.

Reproducir estereotipos que alguien nos enseñó es una práctica cotidiana. Es hasta que nos detenemos a reflexionar que nos damos cuenta de que la vida jamás será tan monocromática como nos la han querido pintar.

Creemos que estas son algunas manías que debemos dejar de repetir para evitar ser parte del problema.

1. Cuidar nuestra forma de hablar

Frases como "pegas como niña", "no seas tan puto/tan puta", "los niños no lloran" permean nuestro día a día y se han convertido en el origen de todos los males. Dicen que somos lo que comemos, pero también somos lo que decimos. Es importante considerar que nuestra forma de hablar ha normalizado agresiones verbales que son el reflejo de la sociedad que nos ha educado. Mejor darnos cuenta y parar a tiempo.

2. Cuestionar los roles de género

Sí, las mujeres nacimos con el don de dar vida. Sí, la historia de la humanidad nos ha heredado a un hombre proveedor. Pero en este momento de la historia hemos identificado que ellos y ellas tienen la capacidad y el derecho de hacer lo que se les pegue la gana. Ajá, las niñas también pegan como niños, y los niños lloran igual que haría una niña.

3. Evitar victimizarnos

La sociedad hereda conceptos y, al vivir dentro de ella, solemos asumirlos sin siquiera darnos cuenta. A veces el amor romántico nos lleva a lugares desagradables, también el ejercicio de poder. Es hora de responsabilizarnos, educarnos, educarlos, identificar nuestros propios vicios y buscar nuestra propia seguridad. Hombres y mujeres debemos aprender a respetar al otro sin importar si pertenece al género opuesto.

4. Empezar a pensar en términos de equidad

Ningún género es superior a otro. Ambos deben disfrutar de las mismas opciones, los mismos derechos y los mismos privilegios. Ojo, no olvidemos que la equidad no está peleada con la cortesía. Ceder un asiento y abrir una puerta no están a discusión, ni por las mujeres ni por los hombres. Es una cuestión de modales. Dejemos de pensar en términos de poder.

5. Dejar de polemizar con el cuerpo femenino

Los cuerpos desnudos —TODOS— son hermosos. Las curvas de una mujer son igual de estéticas que las de un hombre. Ya basta de pensar la desnudez femenina en términos de lascivia, o de reproducción. Y desuponer que porque una mujer usa ropa ajustada está invitando a que cualquiera la piense en términos sexuales.

6. Aprender sobre perspectiva de género

Empezando por la educación: Diseñar libros de texto y programas no sexistas, eliminar las representaciones, imágenes y discursos que reafirman los estereotipos. Siguiendo con el ámbito legislativo: Desarrollar políticas de igualdad de trato y oportunidades. Continuando con el laboral: Suprimir la discriminación contra las mujeres en todos los términos (embarazo, desarrollo profesional, ambiente).

7. Construir relaciones sanas

Todo viene de representaciones sociales que tomamos como referencia. Lamentablemente muchos asumimos que los celos y las inseguridades son algo normal en los noviazgos y relaciones de pareja. Falso. Entre más seguros estemos de quienes somos y más claro tengamos hasta dónde queramos llegar con cada persona (y hasta dónde la dejamos llegar), mejor será nuestra relación con el otro.

8. Educar hacia arriba

A esta generación le ha tocado asumir con naturalidad temas como la informática, la comunidad LGBT, la nula certeza laboral y la equidad de género. Es probable que sigamos escuchando comentarios desafortunados de personas de otras edades. La opción es tomarlo con paciencia y explicar nuestra visión, quizá no con la expectativa de cambiar en friega su forma de pensar, pero sí de que al menos tenga otro punto de vista.

9. Olvidarnos de las relaciones de poder

¿Quién ha olvidado el "Yo mando aquí porque soy tu padre"? Bueno, pues a veces pasa que en las relaciones de pareja (en todas en general) todos queremos mandar y decir la última palabra. El día en que aprendamos a respetar la independencia, las decisiones y los límites del otro, habremos construido un mundo mejor.

10. No quedarnos calladas

"El silencio mata", insiste Irinea Buendía a cada oportunidad. La madre de Mariana Lima, quien fue asesinada por su ex pareja en 2010, en el municipio de Chimalhuacán, logró hacer justicia. Después de años de activismo, descubrió que el miedo silencia una problemática que puede convertirse en una bola de nieve, que en el peor de los casos termina en un femicidio.

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