INTERNACIONAL

Justin Trudeau no es el anti-Trump

El primer ministro canadiense ilusiona a muchos que quisieran que se le pusiera al tú por tú al presidente de EU... pero no lo hará.

14/02/2017 10:15 AM CST | Actualizado 14/02/2017 10:47 AM CST
Carlos Barria / Reuters
Donald Trump, presidente de EU, y Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, se saludan al inicio de una conferencia de prensa en Washington.

El primer ministro de Canadá nunca pidió que lo ungieran como el "Antitrump".

Luego de su primer encuentro cara a cara con el presidente de EU en Washington ayer lunes, Justin Trudeau dejó en claro que él no será el que agarre ese estandarte.

Pero aquellos que quieran leer entre líneas, al parecer, querrán creer que así será.

Los contrastes son han sido obvios desde mucho antes de que el pendenciero multimillonario ganara la candidatura del Partido Republicano y, contra todo pronóstico, ganara la Casa Blanca.

Donald Trump lideró un movimiento que muchos vieron como condenatorio de los musulmanes y los inmigrantes, y fue acusado de maltrato a mujeres. En tanto, al norte, Trudeau recibió el reconocimiento internacional por ser el feminista que saludó a unos refugiados sirios una fría noche en Toronto.

Cuando el ex vicepresidente de EU Joe Biden visitó Ottawa al poco tiempo de la victoria de Trump, le dijo a Trudeau que el mundo pronto pasaría mucho tiempo observándolo.

Parecía entonces que era el momento para Canadá.

Pero aquellos que han seguido a Trudeau por mucho tiempo saben que ha esquivado las invitaciones para criticar abiertamente a Trump, inclusive después de la controversial orden ejecutiva para prohibir la entrada de viajeros de siete países predominantemente musulmanes.

El lunes, con palabras cuidadosas y mesuradas, Trudeau sugirió que su posición no cambiará.

"En ocasiones hemos tenido diferencias en nuestros enfoques y eso siempre ha sido con firmeza y respeto", dijo Trudeau cuando se le pidió comentar sobre la orden ejecutiva de Trump, misma que ahora enfrenta retos en las cortes.

"Lo último que los canadienses deben esperar de mi es que venga y dé lecciones a otro país sobre cómo se deben gobernar. Mi papel, mi responsabilidad, es continuar mi gobierno de manera que refleje lo que los canadienses esperan y que sea así un ejemplo positivo para el mundo", dijo el primer ministro.

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Trudeau defendió su política y la llamó: "sentido común". Además, dijo que él y su contraparte en Washington comparten metas en común.

"Tanto el presidente Trump como yo fuimos elegidos bajo la premisa de que nos comprometeremos a defender a las medias clases, a trabajar duro para que la gente tenga una auténtica oportunidad de tener éxito", dijo Trudeau. "Sabemos que al trabajar juntos, asegurando la efectiva integración de nuestras dos economías, vamos a crear enormes oportunidades para los canadienses y estadounidenses de media clase, ahora y para el futuro".

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Esa fue quizá un enfoque perfectamente razonable para un primer ministro responsable de mantener una relación comercial de casi 2 mil millones de dólares de intercambio diario por la frontera cada día. Trump pretende reabrir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las palabras que definen su presidencia, a la fecha, son "EU primero, pueden ser alarmantes para millones de canadienses que dependen de un EU fuerte para su supervivencia.

Trudeau dejó Washington con un compromiso público de Trumo de que se coordinará con energía para Proteger empleos, promover el comercio y "mantener la riqueza en nuestro continente".

Si bien muchos interpretarán esto como una victoria o hasta como un modelo para otros líderes que vengan a negociar con Trump, aquellos que esperaban más deberán esperar más tiempo para celebrar.

Justo antes de la conferencia de prensa, la hija del ex primer ministro canadiense Joe Clark tuiteó que esperaba que Trudeau aplicará un "Love Actually" si las cosas con Trump no salían bien. Se trata de una referencia a la escena de dicha película en la que Hugh Grant, en el papel del primer ministro del Reino Unido, con encanto, pero con fuerza, reprende al presidente de EU (interpretado por Billy Bob Thornton) delante de las cámaras en una conferencia de prensa.

Es la clase de cosas con las que los canadienses (y los británicos, los australianos y quizá otros) a veces sueñan. Pero la realidad tiene más recovecos.

Mientras por todos lados lo celebran, Trudeau también ha enfrentado presiones internas de aquellos que quisieran que fuera más firme. El líder saliente del ala izquierda del Partido Nueva Democracia, quien recientemente llamó a Trump "fascista" en la Cámara de los Comunes de Canadá, acusó a Trudeau de permanecer callado ante la prohibición a los musulmanes de Trump.

"El papel del primer ministro de Canadá siempre debe incluir el levantarse contra el racismo y el odio", sermoneó Tom Mulcair a Trudeau delante de sus colegas recientemente.

Pero a la fecha, la estrategia de Trudeau al parecer se ha limitado a contestar tuits.

Cuando hubo una marcha de mujeres tras la toma de posesión de Trump, Trudeau acudió a Twitter a saludar a las canadienses que protestaron y dijo que eran inspiradoras. Cuando algunos medios dijeron (que la llegada de Trump) era otra razón para mudarse a Canadá, se señaló que ningún ministro liberal, ni siquiera la del Estado de la Mujer, participó ese fin de semana.

Luego de la orden ejecutiva de Trump, Trudeau tuiteó que aquellos que escapan de la persecución y la violencia serían bienvenidos en Canadá. El mensaje se interpretó en los medios internacionales como una señal de que Canadá aceptaría a quienes sean rechazados por EU.

Pero con todo lo popular que resultó el tuit, no se siguió con cambios en la política de refugiados de Canadá.

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Todo el tiempo Trudeau ha sostenido que él podrá trabajar con Trump, a pesar de las diferencias evidentes. El trabajo arrancó ya el lunes con un saludo de manos fuera de la Casa Blanca.

Trudeau saludó con su mano derecha mientras puso la izquierda firmemente en el hombro de Trump. Quizá haya sido un acto de calidez, o quizá un intento de evitar que el presidente jalara su brazo, en ese gesto raro que acostumbra.

Trudeau tiene un saludo de mano firme. Quizá sea que lo aprendió de su padre, Pierre Elliott Trudeau, el ex primer ministro. Trudeau le regaló a Trump una foto del presidente y su papá en un evento de 1981, tal vez como un recuerdo de las cosas que tienen en común. El Trudeau papá, cuyo legado se asoma con fuerza sobre el actual primer ministro, una vez dijo que vivir cerca de EU era muy parecido a dormir con un elefante.

Cortesía

"No importa que tan amigable y tranquila sea la bestia... a uno le afecta cualquier sacudida o resoplido", afirmó.

Así que el mundo no debería esperar que Trudeau le dé algún toquecillo a propósito.

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