ESTILO DE VIDA

Por esta razón mueres por tacos después de la fiesta

Nos pasa toooodos los fines.

18/01/2017 9:42 AM CST | Actualizado 20/01/2017 7:32 AM CST

Getty Images/iStockphoto

Totalmente puedes identificarte con esto: sales con tus amigos y se te pasan las copas, sales del antro y lo primero que piensas es ir por unos tacos. Mueres de hambre y no puedes evitar comerte una orden completa de pastor con todo. Pero, ¿sabías que esa hambre que no te deja irte a la cama a dormir podría ser una broma del cerebro?

Un estudio publicado en el diario Nature Communications podría tener la respuesta de por qué los puestos de tacos afuera del antro tienen tantos clientes. Y es que después de ver el comportamiento del cerebro de algunos ratones después de administrarles alcohol, todo es más claro.

Por cierto, aunque el estudio no fue hecho en humanos, los resultados en nosotros podrían ser los mismos ya que compartimos el mismo tipo de neuronas que fueron investigadas, según Jessica R. Barson, una asistente de neurobiología en el Drexel University College of Medicine de Filadelfia.

Durante un periodo de tiempo llamado "fin de semana alcohólico", un grupo de científicos inyectó solución salina, antes y después, de inyecciones con alcohol. A lo largo del experimento a los ratones se les dio la misma cantidad de agua y comida.

Al final, se descubrió que los roedores comieron más durante los días en los que se les inyectó alcohol. "El consumo de calorías usualmente suprime las señales del apetito en el cerebro", escribió el autor del estudio.

Un virus y ratones borrachos: la posible cura del alcoholismo

Pero, ¿entonces por qué los ratones comieron más si las calorías contenidas en el alcohol deberían hacer lo contrario? Es aquí cuando el efecto "the apéritif effect" podría contestarse. Durante el estudio, los investigadores también pusieron atención al cerebro y encontraron que ciertas células cerebrales encargadas de promover el hambre, llamadas neuronas AgRP, se activaron después de las inyecciones de alcohol, pero no de las de solución salina. Lo sorprendente vino después, cuando los científicos inhabilitaron la actividad de esas neuronas y los ratones dejaron de comer de más.

Como conclusión, los investigadores denominaron "alarma de hambre falsa" a la sensación de hambre, aunque se esté consumiendo alcohol.

Sin embargo, Barson señaló a Live Science que el estudio tiene ciertas limitantes: "Nadie se inyecta alcohol... tomamos alcohol". De acuerdo a la experta, las inyecciones pudieron causarles estrés a los ratones "el estrés puede cambiar el comportamiento cerebral de formas poderosas", entre ellas nuestra forma de comer y hasta la activación de las neuronas AgRP.

Al final, lo único que no nos explica el estudio es qué hacer con el hambre que nos da a eso de las tres de la mañana cuando se termina la fiesta.

También te puede interesar:

- Tus 'perlas negras' podrían llegar a costarle un millón de pesos al bar que te los sirve

- Beber tequila puede ayudar a bajar de peso... ¡Salud!

- Las frases que toda mamá usa, y su verdadero significado