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¿Puedo salir a correr si hay mucha contaminación?

13/01/2017 8:16 AM CST | Actualizado 13/01/2017 10:20 AM CST
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Se le conoce como la asesina invisible. La contaminación causa estragos en nuestra salud y sus efectos nocivos aumentan a medida que lo hacen los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2).

Estos elevados índices son cada vez más frecuentes en las grandes ciudades, pero aun así no somos conscientes de las consecuencias que esto puede tener para la salud. A largo plazo aumentan las posibilidades de presentar enfermedades respiratorias, cardiovasculares, del sistema nervioso central, cáncer de pulmón, diabetes... y a corto puede generar dificultad para respirar, más cansancio de lo habitual, fatiga o incluso malestar haciendo ejercicio. Porque practicar ejercicio físico aumenta de forma muy importante el volumen de aire que entra en los pulmones —de unos 6 litros puede pasar a 150-180 litros por minuto— y en este caso se trataría de aire con elementos contaminantes.

CORRER O NO CORRER

¿Se puede entonces practicar deporte al aire libre en ambientes contaminados? ¿Qué precauciones deben tenerse en cuenta? Alertada por esta situación, la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) ha compartido una serie de consejos sobre qué hacer ante esta situación y lo primero que recomiendan es que debemos abstenernos a practicar actividad física al aire libre en lugares con niveles de contaminación atmosférica elevados.

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La calidad del aire (índice ICA) se considera dañina cuando los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) superan los 200, mientras que es buena si está por debajo de 50. Los valores intermedios indicarían: calidad regular (51-100), no saludables para grupos sensibles (101-150) o muy mala (151-200).

CUANDO LA CONTAMINACIÓN NO ES TAN ALTA

Si se evita el deporte exterior en lugares con niveles de dióxido de nitrógeno superior a 151 a 200, ¿qué hacer en niveles más bajos? SEMED señala que los beneficios de la práctica regular de actividad física en situaciones de contaminación atmosférica son mayores que los riesgos de practicarla, siempre y cuando la persona no pertenezca a un grupo de riesgo, y recomiendan seguir haciendo ejercicio físico, aún en ambiente contaminado, aunque siguiendo una serie de recomendaciones. Estos son los aspectos a tener en cuenta.

  • Realizar la actividad física en las horas de menor contaminación, generalmente en las primeras horas del día.

  • Realizar la actividad física en lugares con la menor contaminación posible, como espacios verdes, espacios sin circulación de vehículos, espacios cerrados, etc.

  • El trayecto desde el lugar en el que se sale a realizar ejercicio físico (por ejemplo, domicilio) hasta el lugar donde se realiza no debe utilizarse para realizar ejercicio.

  • Si se realiza ejercicio físico cerca de carreteras, debe hacerse lo más alejado posible del paso vehicular (a más de 15 metros es lo ideal).

  • No realizar ejercicio físico en situaciones de enfermedad (catarro, proceso febril, etc.).

  • Reducir la intensidad y duración del ejercicio físico ya que así se disminuye la cantidad de partículas contaminantes que se inhalan a través de la respiración.

  • Utilizar un elemento protector en las vías aéreas (las prendas sólo evitan la entrada de humo; los cubrebocas son más protectores).

  • Los pacientes con enfermedades crónicas respiratorias y cardiocirculatorias deben extremar las precauciones y evitar el ejercicio físico al aire libre con niveles menores de contaminación atmosférica que los individuos sanos.

Este artículo se publicó originalmente en el Huffington Post España.

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