POLÍTICA

¿Peña adelantó la liberación de precios de la gasolina para evitar derrota en 2018?

Los expertos coinciden en que si bien el gasolinazo era un paso doloroso e inevitable, el gobierno adelantó dicha medida para impedir que tuviera efectos electorales en 2018.

13/01/2017 5:00 AM CST | Actualizado 14/01/2017 12:39 PM CST
Edgard Garrido / Reuters

De acuerdo con lo aprobado en la reforma energética, la liberalización de los precios de la gasolina quedó establecida para enero de 2018, pero en el último año, el gobierno federal determinó adelantar dicha medida, la cual resultó en un incremento agresivo y detonó el descontento ante el llamado "gasolinazo". ¿Por qué el gobierno optó por esta "dolorosa" medida? Algunos expertos creen que se tomó para evitar que la discusión en torno a un aumentos o desabasto de la gasolina se politizara en 2018, año en que llevarán a cabo elecciones para presidente.

Fausto Hernández, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), dijo al Huffington Post México que la polémica medida pudo haberse tomado "por motivos electorales". En este sentido, agrega, el efecto de aumentar los precios y abrir el mercado a la libre importación al inicio de 2017 "se diluye después de 18 meses". De estallar esta situación en 2018, un eventual descontento ciudadano se reflejaría en el proceso electoral.

Por su parte, Héctor Villarreal, director del Centro de Investigación y Educación Presupuestaria, asegura que el gobierno "no parecía dispuesto a adoptar una medida antipopular como ésta el mismo año que se llevará a cabo la próxima elección presidencial en México".

CUANDO AL GOBIERNO LE CRECIERON LOS ENANOS

El origen de los aumentos recientes de 14% a la gasolina Magna y de 20% a la Premium a partir de enero de 2017 tiene su origen en diversos factores de la industria energética mexicana y de los mercados internacionales, así como de la volatilidad en el tipo de cambio que se comenzó a observar desde 2015.

Tras la aprobación de las leyes secundarias de la reforma energética, en agosto de 2014, la administración de Enrique Peña Nieto buscó adelantar la liberalización de los combustibles prevista para 2018, con lo cual, el gobierno dejaría de regular el precio de la gasolina para que fuera el mismo del mercado, bajo el argumento de que aumentar la competencia del sector se traduciría en mejores precios.

"Actualmente, México no cuenta con condiciones de competencia en las actividades de venta al público de gasolinas y diésel. Por lo tanto, de darse una apertura inmediata, se expondría a los consumidores a que, en aquellos lugares en donde no exista competencia en las estaciones de servicio, se observen aumentos en los precios", afirmaba el gobierno federal en el documento donde explicaba lo que llamaba los beneficios de la reforma energética.

"Por ello, se establece que, a partir de 2015, se adoptará un esquema de precios máximos al público para estos combustibles. Asimismo, como parte del proceso ordenado de apertura, se plantea que la importación de combustibles sea liberada a partir de 2016 en el caso del gas licuado de petróleo, y a partir de 2017 para gasolinas y diésel", agrega el documento.

En noviembre de 2014, una alta producción de petróleo y una baja demanda de petróleo a nivel global, provocó una caída de los precios del petróleo del 49.82% en tan sólo 6 meses, al pasar de 115.06 dólares por barril en junio a 57.33 dólares para diciembre del mismo año, revelan datos del Departamento de Energía de Estados Unidos. Una caída abrupta de precios, la peor en más de dos décadas, que se produjo inmediatamente después de que se aprobara la reforma energética en México.

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El desplome de los precios del petróleo provocó que la inversión extranjera --prevista dentro de la reforma energética-- se contrajera en un monto cercano a los 40 mil millones de dólares y sumiera al país en un difícil escenario económico y, con ello, el gobierno mexicano hiciera una serie de recortes presupuestales de 2015 a la fecha.

Otro ingrediente en esta mezcla desafortunada, fue la volatilidad del tipo de cambio, que ha llevado al dólar a cotizarse hasta en 22 pesos por unidad estos días, lo cual afecta la economía en general y ya está cobrando un impacto en índices básicos, como la inflación.

Ante el escenario de precios bajos del petróleo, el gobierno mexicano decidió adelantar la liberalización como una forma de mejorar los precios y detonar la inversión, tal como lo anunció el gobierno de Peña.

"La apertura del mercado a las importaciones de dichos combustibles promueve la libre competencia y elimina restricciones en el modelo de suministro vigente. Asimismo, impulsa la inversión en infraestructura de transporte y almacenamiento a partir de 2016 lo que garantiza una mayor seguridad energética", señaló el gobierno en abril de 2016.

Para septiembre de 2016, en medio de la crisis política por la invitación realizada a Donald Trump para que visitara México en medio de la campaña presidencial de los Estados Unidos que provocó la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda, el gobierno federal envió una propuesta al Congreso para concretar la liberalización de los precios de la gasolina a partir de enero de 2017, según consta en el paquete económico que el gobierno de Peña envió al Congreso para su discusión.

"Para continuar con la implementación de la reforma energética, el Paquete Económico 2017 propone adelantar a partir de enero de 2017 la liberalización del precio de las gasolinas y el diésel, de manera gradual y ordenada. Para ello, se propone la Comisión Reguladora de Energía (CRE), órgano regulador del sector, junto con la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) determinen el ritmo de la liberalización de los precios para las distintas regiones del país", señaló el gobierno.

"Con ello, la propuesta busca garantizar una apertura ordenada, basada en el análisis de dos instituciones con profunda capacidad técnica. Esta propuesta dará un impulso definitivo a la apertura del mercado de suministro de combustibles, con lo que se detonará una mayor inversión productiva", añade el documento.

Esto, aún cuando para ese entonces, ya existían señales de que el precio del petróleo volvería a subir, lo cual implicaría un aumento considerable de los precios de la gasolina, tal como advirtieron expertos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y analistas del sector privado.

La gasolina no subirá más este año... pero agárrate para el que viene

A pesar de las advertencias, el gobierno se mantuvo en su postura y logró que la Cámara de Diputados aprobara su propuesta de liberar los precios de la gasolina, una decisión ratificada por el Senado.

Pero dos acontecimientos cambiaron nuevamente el escenario: la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos que desencadenó una marcada caída del peso frente al dólar y el acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para reducir su producción de petróleo en 1.2 millones de barriles diarios, situación que aumentó los precios internacionales del petróleo y terminó en el gasolinazo de enero de 2017 tras una crisis de desabasto de combustible en al menos 10 estados del país.

Cuartoscuro

¿ERROR O MALA SUERTE?

Pero entonces, ¿el gasolinazo fue provocado por una mala gestión del gobierno o la volatilidad de los mercados internacionales? Algunos expertos coinciden en que el matiz político electoral de 2018 fue un componente clave para que el gobierno decidiera adelantar la liberalización de los precios de la gasolina, una medida, señalaron, difícil pero necesaria.

¿Qué influyó en la liberalización? Yo creo que nos llegó el agua al cuello".Fausto Hernández, investigador del CIDE

"¿Por qué se adelanta? Aquí vamos a entrar al problema de las conjeturas. Una puede ser por motivos electorales. El efecto se diluye después de 18 meses y haberlo introducido en 2018 pues estaba más fresco en los ciudadanos. La segunda explicación, también conjetura, es que era necesario adelantar los efectos positivos de la reforma energética en términos de inversión", comenta Fausto Hernández Trillo, investigador del CIDE a pregunta expresa de Huffington Post.

"Tal vez el problema, el error, es no haberlo introducido como parte de todo un paquete cuando se aprobaron todas estas reformas estructurales. Creo que hubiera sido menos doloroso, pero de que se debió haber introducido, se debió haber introducido, de eso estoy totalmente seguro", agrega.

De acuerdo con el experto, la liberalización permitirá eliminar el subsidio a las gasolinas a cambio de un impuesto fijo, lo cual resultará positivo en el mediano y largo plazo, aún cuando la implementación de dichas medidas no haya sido la mejor.

Un punto en el que coincide Héctor Villarreal, director del CIEP, quien considera que si bien la liberalización era necesaria, las señales del aumento en el precio del petróleo subiría junto con una depreciación del peso frente al dólar, no fueron atendidas con suficiente cautela por el gobierno mexicano, que no parecía dispuesto a adoptar una medida antipopular como ésta el mismo año que se llevará a cabo la próxima elección presidencial en México.

"Desde mi punto de vista, no era una mala idea. Lo que ocurría era que no querían que en el 2018 con elecciones en puerta, la discusión de la liberalización y de los impuestos se politizara", señaló Héctor Villarreal, director del CIEP, en entrevista con Ángel Guardián.

"Pero lo que nos causa mucho drama, es que de septiembre a la fecha hubo 3 meses con aumentos importantes en el precio del petróleo, donde la mezcla mexicana pasó de los 33 o 34 dólares por barril, y cerró ahora por ahí de los 46 dólares. Hay un aumento considerable", agrega Villarreal.

"En los últimos 2 meses la moneda mexicana, el peso, se deprecia bastante. Entre estos dos componentes, vuelve el precio de la producción de gasolina, tanto por efecto del precio del petróleo como por el tipo de cambio, mucho más alto. Al darse la liberalización, es lo que nos da el susto de los incrementos tan importantes que estamos observando", señala el director del CIEP.

Pero con la liberalización al precio de la gasolina, también se eliminó el subsidio, el cual se comenzó a diluir mediante aumentos mensuales a partir de 2006 y hasta 2014.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el aumento a los precios de la gasolina tras la liberalización generará también un aumento en la recaudación fiscal de 73 mil millones de pesos en 2017. Y es que junto a la liberalización de los precios de la gasolina, el gobierno impuso vía la reforma fiscal, un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) fijo. En el pasado, cuando los precios del petróleo estaban por debajo de la banda de precios con la que el gobierno establecía los precios de la gasolina, se cobraba un impuesto; sin embargo, cuando los precios internacionales superaban la banda de precios, dicho impuesto se convertía en un subsidio, lo cual venía ocurriendo desde 2006, con un costo enorme para las finanzas públicas.

El Economista

De este modo, la liberalización de la gasolina tuvo también un motivo recaudatorio para tratar de compensar lo que el Estado dejó de recibir por la venta de petróleo crudo.

"El precio internacional será, a partir de ahora, una referencia para la determinación de los domésticos. Esto estaba planteado en la reforma energética aprobada hace unos años y es positivo que no se asignen recursos escasos a subsidiar su consumo. Pero también hay que decir que en el ajuste a los precios de las gasolinas impera un criterio fiscal. En la Ley de Ingresos recientemente aprobada se establece una proyección de ingresos vía estos impuestos de 1.5% del PIB. Una decisión clara de compensar, a través de este gravamen, lo que se dejó de percibir por concepto de venta de petróleo", explica Edna Jaime, directora de México Evalúa.

De ahí que el gasolinazo, de acuerdo con otros especialistas, esté también asociado a la fragilidad de las finanzas públicas.

"Lo que en realidad explica el tamaño del aumento es una combinación de tres elementos: la fuerte depreciación del tipo de cambio observada en 2016, la enorme dependencia que tenemos de la gasolina importada y la evidente debilidad de las finanzas públicas", señala Gerardo Esquivel, doctor en economía por la Universidad de Harvard y director del Instituto Belisario Domínguez del Senado.

"Al subir el tipo de cambio, el costo de importar gasolina aumenta. Si el precio no aumentara, esto reduciría los márgenes de ingresos al gobierno y aumentaría el déficit. Es por ello que el aumento de la gasolina es hasta cierto punto inevitable", agrega.

"Empero, lo que esto pone en evidencia es, por un lado, el fracaso de la política energética que hemos seguido durante las últimas décadas y, por el otro, la terrible vulnerabilidad fiscal del Estado mexicano", concluye Esquivel.