POLÍTICA

¿Hemos aprendido algo de la historia? #imágenes

"Reflexiones, entre la alegría y la desesperación" está compuesta por 208 imágenes en plata y gelatina en las que el fotógrafo Antonio Turok documentó las guerrillas en Centroamérica, el levantamiento zapatista y los atentados en Nueva York.

30/12/2016 12:00 AM CST | Actualizado 30/12/2016 12:21 PM CST

Una pared blanca con sólo dos frases.

La foto transita por el tiempo y el espacio. Está suspendida, no se congela, se sigue transformando".

A la derecha un hombre sostiene con firmeza un rifle, apunta con él, al igual que su mirada a la lente, detrás, una fila cuya extensión no cabe en la toma .

Es una de las imágenes del levantamiento zapatista en Chiapas, el 1 de enero de 1994. Fue tomada por el fotógrafo Antonio Turok. Es así como el visitante va descubriendo las 208 fotografías que componen Reflexiones, entre la alegría y la desesperación.

Paola Morales

Así, en una obra en blanco y negro, "el blanco y negro de los opuestos, el blanco y negro del equilibrio y la armonía", el espectador tiene la conciencia como única arma para enfrentar las imágenes grabadas en plata y gelatina en la que Turok documentó las guerrillas en Centroamérica, el levantamiento zapatista o los atentados en Nueva York.

Años de amargas luchas no necesariamente han acarreado una mejoría en sus vidas. Considerando el trágico costo, es preciso cuestionar si la violencia es el método más viable para debilitar los sistemas que marginan a los pobres de la justicia y la equidad. Una cosa es clara, a la larga, la gente se levantará y buscará soluciones dramáticas a sus necesidades básicas, no sólo por su propio bien, sino por el de sus familias y sus seres queridos".Antonio Turok.

Pero también captó las calles de la Ciudad de México tras el sismo del 85, el Chiapas de los setentas o parte de su obra de estilo nocturno y fantasmal.

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Avenida Juárez tras el sismo de 1985.
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Chiapas en la lente de Turok en la década de los setentas.

Y es que la lente de Antonio Turok estaba donde la adrenalina y el miedo alejarían a casi todos, como refirió el periodista Fernando Gálvez de Aguinaga en Aquí no pasa nada.

"Las primeras imágenes que tomé de Los Altos de Chiapas son de 1973, cuando tenía 17 años y mi concepción de la vida y la muerte era menos grave. Yo era un fotógrafo itinerante, un joven que huía de los horrores de la ciudad para explotar una cultura distinta de la mía. Sentía un deseo incontenible de capturar la belleza que me rodeaba antes de que se desvaneciera".

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Chiapas en la década de los setentas.

Para Turok, una fotografía detiene el flujo de tiempo en el que el acontecimiento fotografiado existió alguna vez. Todas las fotografías son del pasado, pero en ella se detiene un instante del pasado para que, a diferencia de un pasado vivo, éste nunca pueda conducir al presente.

Y es entonces, cuando el visitante se enfrenta a la locura en el rostro enlodado de María Cartones.

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María captada por Turok.

María era una indígena de San Juan Chamula que ostentaba un alto cargo religioso en su comunidad, debido a que su marido murió antes de cumplir su encargo y, por costumbre y tradición, ella fue nombrada Martoma Sacramento, "guardián del santo", el más alto cargo religioso que se concede a una mujer.

"Significaba que tenía que cumplir con las obligaciones rituales que dejó incompletas su difunto marido. Para que pudiera cumplir con este cometido, la comunidad le otorgó el permiso de viajar a San Cristóbal a vender algunos productos en el mercado y, de esa forma, pagar sus deudas. En el camino, María fue violada por un grupo de jóvenes coletos y resultó embarazada. Cuando nació la criatura, le fue arrebatada de los brazos por un grupo de religiosas. María se hundió en la locura. Se paseaba por las calles con el rostro untado de lodo, gritando en su pobre español y en su tzotzil entrecortado:

"-¡Por eso uso mi máscara! Me embarro de mugre el rostro para ahuyentar a los hombres que me ofendieron cuando vendía naranjas, piñas y calabazas...", escribe el fotógrafo sobre la imagen.

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Cada fotografía, dice Turok, nos presenta dos mensajes: un mensaje sobre el acontecimiento fotografiado y otro sobre un choque de discontinuidad. Entre el momento registrado y el momento actual de mirar la fotografía, hay un abismo.

O no.

Así, al avanzar la mirada por la galería, encontramos al sub comandante Marcos sentado en medio de un bosque, con la mirada perdida... Y la pregunta sigue ahí: ¿Hemos aprendido algo de la historia?

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Marcos retratado por Turok.

"Oaxaca entera huele a melón, y es que el melón es el olor que tiene adrenalina cuando se mezcla la furia, el miedo, el hartazgo, la inconformidad y las ganas de enfrentar a un sistema. A melón olían Guatemala y El Salvador cuando fotografié esas guerras. Ojalá y me equivoque, pero mi nariz no miente, ese olor está ahorita por todas partes".

Turok hablaba, a golpe de mezcal, al periodista Gálvez de Aguinaga, cuando en el año 2006 estaba presente para ver surgir en Oaxaca un nuevo conflicto magisterial.

Paola Morales.

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Ya entonces, la mirada del espectador se ha atisbado y se encuentra con la sonrisa entre los labios de Brad Will, reportero de Indymedia que fue asesinado durante el conflicto magisterial el 27 de octubre de 2006. La imagen hace pensar en la del "Che", muerto, tirado sobre una especie de camilla en una choza de la comunidad de La Higuera, en Bolivia, donde fue asesinado.

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Brad Will fotografiado por Turok.

Turok estaba cuando había que estar y así se halló frente "a los atentados de Nueva York y del World Trade Center: el acontecimiento absoluto, la madre de los acontecimientos, el hecho puro concentra en sí todos los que jamás ocurrieron", como escribió Jean Baudrillard.

Paola Morales.

Y fue ahí donde retrató la huida de pájaros de las nubes de polvo y humo que recorrieron las calles de las torres caídas en Nueva York.

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Foto tomada por Antonio Turok.

¿Hemos aprendido algo de la historia?

Reflexiones, entre la alegría y la desesperación se exhibe en el Museo Archivo de la Fotografía, a un costado del Templo Mayor. La entrada es libre y estará en exhibición hasta el 20 de febrero.