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En la semana de Acción de Gracias, los americanos nativos son atacados con gas lacrimógeno en Dakota del Norte

"Básicamente, es un acto de guerra", dice un líder sioux.

24/11/2016 10:06 AM CST | Actualizado 24/11/2016 11:06 AM CST
Stephanie Keith / Reuters

La tradición de Acción de Gracias inició en el otoño de 1621, cuando un grupo de americanos nativos se reunieron con los recién llegados pobladores ingleses para cosechar y crear un festín juntos y protegerse los unos a los otros de la violencia.

Este año, en tanto Estados Unidos elige a los pavos y dan gracias, los miembros de la Nación Sioux en Standing Rock, Dakota del Norte, reportaron haber sido atacados con gas lacrimógeno, balas de goma y mangueras de agua en temperaturas congeladas, mientras protestaban por un oleoducto que amenaza con contaminar su agua y alterar sus sitios sagrados. Aproximadamente 300 americanos nativos y manifestantes no nativos resultaron heridos en un enfrentamiento, el domingo en la tarde, que duró 10 horas con las fuerzas policiales. Según el consejo de Standing Rock Medic & Healer, a 26 los llevaron al hospital con heridas de cabeza y extremidades severas, traumas oculares, hemorragias internas e hipotermia al haber sido empapados en temperaturas de menos cinco grados centígrados.

"Básicamente es un acto de guerra", dijo Frank Sánchez, delegado de la tribu Yankton Sioux, en entrevista con The Huffington Post.

El gobierno dice que el Dakota Access Pipeline, que costará cerca de US$3.700 millones, es la opción más segura y más eficiente para transportar crudo desde Dakota del Norte hasta Illinois. Pero el proyecto se ha convertido en un punto de convergencia para los americanos nativos porque el oleoducto atravesaría el río Missouri en un radio de más de un kilómetro de la reserva Standing Rock Sioux, contaminando, posiblemente, el recurso de agua fresca de las tribus locales e invadiendo tierra que el gobierno de Estados Unidos acordó reservar para ellos en un tratado en 1851. El encuentro entre manifestantes, auto denominados "protectores del agua", y las autoridades de Dakota del Norte llegaron a un punto de ebullición el domingo cuando utilizaron la fuerza para mantener a los manifestantes lejos de un puente bardeado a más de un kilómetro al sur del sitio de construcción del oleoducto.

El departamento del alguacil del condado Morton dijo que los manifestantes se tornaron violentos. Los sioux, que han sufrido económicamente desde hace muchos años, dijeron que el puente bardeado es el principal punto de acceso a su reserva y que intentan proteger la tierra y el agua que los ha proveído por años.

"Soy un prisionero en mi propia tierra", dijo Sánchez. "Es la única manera en la que puedo verlo. Tenemos el derecho de cazar, pescar y recolectar, como siempre lo hemos hecho, pero las rejas de alambres de púas y letreros de "Prohibido el paso" se tienen que quitar para que podamos continuar viviendo como siempre lo hemos hecho", dijo.

Sánchez de 61 años, está en Washington esta semana interviniendo con el gobierno federal por el bien de las tribus Sioux. Él es un descendiente directo del hombre que firmó el tratado de Fort Laramie en 1851, en el cual el gobierno de EU cedió porciones en cinco estados a los sioux y acordaron reglas estrictas para prevenir que extraños ingresaran en el territorio sioux. Pero el Congreso rápidamente finalizó su parte del trato cuando ocupó Black Hills en Dakota del Sur en 1877, cuando se descubrió oro en la zona, y así ha continuado el gobierno adueñándose de la tierra.

"El problema podría haberse acabado años atrás, pero no tenemos dinero para pagarle a un abogado para que nos defienda", dijo.

El gobierno parece por lo menos haber reconocido el problema, suspendiendo temporalmente la construcción en Standing Rock. La semana pasada, el Cuerpo de Ingenieros de la Armada dijo que necesitaba más tiempo para decidir si se construirá en tierra de lo sioux.

Mientras tanto, los sioux celebran el día de Acción de Gracias junto con cientos de aliados no nativos que los acompañaron durante las protestas en Dakota del Norte. "Para los americanos nativos, Acción de Gracias es simplemente un día más", dijo Sánchez.

"Cuando nos despertamos en la mañana damos gracias y también a lo largo de todo el día, por crear, por la vida. Las cosas son hermosas, la gente es hermosa, los bebés, todo lo que vemos. Este café es excelente", dijo señalando el Starbucks que tomaba.

"Pero la gente necesita darse cuenta que estas situaciones aún existen en este país. No somos salvajes, pero han habido ocasiones en las que hemos tenido que demostrar que somos humanos. Estas heridas necesitan ser atendidas y sanadas para que realmente podamos estar agradecidos".

Este artículo originalmente se publicó en The Huffington Post.

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