INTERNACIONAL

La política exterior de Trump es... que no tiene política exterior

El presidente electo de EU baraja nombres al parecer sin un objetivo ideológico, lo cual también confunde a sus colegas republicanos.

17/11/2016 2:27 PM CST | Actualizado 17/11/2016 2:28 PM CST
Toru Hanai / Reuters
Banderitas de Japón y EU con un monitor de fondo que muestra a Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos.

El equipo de transición de Donald Trump sigue con dificultades a la hora de llenar posiciones clave en política exterior a escasos meses de su toma de posesión. Entre las razones del atolladero figura una mezcla de fricciones burocráticas, disputas al interior del equipo de transición, y falta de liderazgo de los jefes de la fórmula electoral.

En ocasiones, este desbarajuste se ha hecho público, por lo que han surgido muchos nombres con una aparente falta de consistencia para ocupar los principales puestos. Ayer miércoles, por ejemplo, se esparció la noticia de que el gobernador de Carolina del Sur Nikki Haley, suena como probable secretario de Estado a la vez que diversas fuentes del equipo de transición dijeron al Huffington Post que han bajado los bonos del favorito previo, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.

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El equipo de transición de Trump intentó atemperar el clima de preocupación en su forma de operar mediante una conferencia telefónica ayer en la que anunció que "equipos de avanzada" se comenzarán a reunir con funcionarios de cuatro diversas dependencias. Asimismo, se dijo que Trump se reunirá con un grupo "increíble" de gente este jueves. La lista incluye a Haley y varios funcionarios de políticas públicas del Partido Republicano (GOP), como Henry Kissinger o el general Jack Keane.

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El que Trump no decida en quien debe confiar en esta importantísima cartera señala, en parte, la manera en que él operó como candidato. Durante la campaña, golpeteó a los neoconservadores que han dominado por largo tiempo la política foránea del GOP, además de afirmar que el expresidente George W. Bush le mintió a su país para ir a la guerra contra Irak. Por otra parte, Trump hizo migas con el presidente ruso Vladimir Putin, a quien muchos en el partido consideran como el archienemigo de EU. Al contender en contra de la plataforma de política exterior del partido, Trump ha tenido problemas para encontrar republicanos que quieran encabezar esta agenda.

"Es la horripilante cuestión de Rusia lo que tiene a (los expertos) en política exterior aterrados" dijo un funcionario del GOP al que contactó el equipo de transición para saber si le interesaba trabajar en la nueva administración. Y les dijo que no. "Muchos de los expertos en política exterior vieron la información de inteligencia sobre lo que Putin está haciendo y no luce nada bien".

Al interior del equipo de transición de Trump hay desacuerdos sobre qué tanto deben dedicarse a reparar los canales rotos con el resto de la comunidad de política exterior del Partido Republicano. Eliot Cohen, un prominente neoconservador que criticó a Trump durante la campaña, dijo que fue increpado en una reunión con personal de la transición. En consecuencia, sugirió a funcionarios de política exterior afiliados al GOP que se abstuvieran de participar en las reuniones.

Asimismo, han surgido figuras ideológicamente encontradas, así como personajes ajenos que han obtenido un estatus en el equipo de Trump. Algunas fuentes dijeron al HuffPost que el general James Mattis, del que alguna vez se pensó podría ser un reemplazo de último minuto a la candidatura presidencial del GOP, suena como secretario de la Defensa. Sin embargo, una de esas fuentes dijo que esto no es sino un simple "deseo" de ciertos miembros del equipo más que algo probable. El senador por Arkansas Tom Corron, cuya línea dura se opone a las llamadas de intervenciones limitadas de Trump, también suena como jefe del Pentágono, lo mismo que el exsenador por Missouri Jim Talent.

En tanto, fuentes internas dicen que John Bolton, el durísimo exembajador ante la ONU y partidario de la guerra contra Irak, sigue siendo el principal candidato para despachar desde el barrio de Foggy Bottom (sede del Departamento de Estado en Washington), lo que daría una imagen de incongruencia, para variar. Bolton, enemigo incansable de Putin, estaría a punto de encabezar el principal puesto diplomático atendiendo a un presidente electo que habló con Putin por teléfono y le ofreció relaciones más cálidas entre EU y Rusia.

Así luce al momento el equipo de transición de Trump: propuestas extrañas, mensajes contradictorios y un innegable drama que sería divertido de ver si no fuera porque lo que está en juego es muy importante. Al avanzar esta semana, las filtraciones de nombres para puestos clave han pasado de un chisguete a una impetuosa corriente, lo que da la impresión de que Trump está dando un trato al proceso similar al de sus programas de reality TV. Inclusive a los candidatos con mayor potencial les llamó "finalistas" en Twitter.

"Lo relevante hasta ahora es los nombres al azar que flotan de pronto", dijo una persona a quien le preguntamos sobre el equipo de transición.

Esta práctica tan caótica provoca que a funcionarios de la administración del presidente Barack Obama les preocupe que republicanos talentosos rechacen las ofertas de trabajo, así como de que no habrá coherencia o estabilidad en la futura Casa Blanca. Sin embargo, a muchos republicanos también les decepciona el liderazgo actual. De acuerdo con múltiples fuentes, la posibilidad de que el teniente general retirado Michael Flynn pudiera ser nombrado asesor de Seguridad Nacional irrita a veteranos en política exterior del GOP que lo ven como alguien con quien es difícil trabajar, además de ser muy cercano a Rusia.

"Es un cabeza dura", dijo la fuente del GOP ya mencionada. "No es un tonto. Pero su pensamiento es muy lineal".

Kevin Lamarque / Reuters
Donald Trump y Barack Obama en su primer encuentro las elecciones de noviembre 8 de 2016.

Algo que complica más el asunto es que su proceso de transición no avanza, se arrastra. No fue sino hasta la noche del martes que el vicepresidente entrante Mike Pence firmó un memorándum de entendimiento con la administración de Obama que permita legalmente que las conversaciones para la transición fluyan. Tomó otro día para que el equipo de transición firmara las formas de código de conducta (con sus potenciales conflictos de interés) y entregara una lista de todos los miembros para iniciar la entrega de mensajes director. Para el miércoles por la tarde, el New York Times reportó que ni el Departamento de Estado ni el Pentágono habían tenido contacto con alguien del equipo de Trump, aunque se presume que eso cambiará pronto.

A pesar de este ritmo lento, el equipo de Trump insiste en que, internamente, todo marcha bien. "Depende de dónde estás y qué lugar ocupas", dijo un prominente republicano que toma parte en las pláticas de transición. "No es caótico. Sólo creo que los que se están quedando fuera están enojados".

Como ocurrió durante la campaña, hay cierta indiferencia en las filas de Trump sobre la manera en que la prensa cubre sus operaciones. También está la noción de que al presidente electo no le molesta lo disfuncional a nivel interno y que más bien le impulsa.

"Es como en la universidad, cuando todos compiten por los tres lugares para el posgrado... así es el estado de ánimo. Se compite por saber: ¿Quién le gusta a (el yerno de Trump) Jared (Kushner)? ¿Quién le gusta a Trump? ¿Qué piensa Pence?", dijo una fuente que está en contacto frecuente con el equipo de transición. "Ellos no creen que todo sea un desmadre. Apenas tiene una semana en que sorpresivamente se convirtió en presidente electo".

En medio de las filtraciones, sin embargo, una omisión es cada vez más aparente. Trump se la pasó en la campaña hablando de lo duro que será contra China, pero ahora parece no prestar atención a este tema a la hora de ensamblar su equipo de política exterior. "La ausencia de experiencia (en economía) sobre China raya en la negligencia", dijo una fuente del GOP a la que el equipo de transición acudió en busca de asesoría.

Esta fuente pensó que la consulta iba en serio. "Me sorprendió que parecen formales a la hora de indagar por gente talentosa. Creo que la semana pasada fue una llamada de alerta y que, aunque sea difícil de creer, se están viendo humildes; están creciendo. Esas reuniones fueron en apariencia consultas en serio"

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