POLÍTICA

La película que desnudó a las cárceles mexicanas, ubicadas entre las cinco peores del mundo

Basada en hechos reales, ‘La 4a compañía’ cuenta la historia de un equipo de futbol americano del penal de Santa Martha que se convirtió en banda criminal con ayuda de la policía.

11/11/2016 10:30 AM CST | Actualizado 24/11/2016 9:01 AM CST
La 4a compañia

"En México todo el mundo tiene un pie en el bote", dice un viejo refrán al interior de las cárceles mexicanas. Y eso es precisamente lo que pretende retratar La 4a compañía, una película que retrata la cruda realidad de uno de los cinco peores sistemas penitenciarios del mundo: el de México.

El filme, que ya se ha hecho acreedor a premios en festivales internacionales como el de Guadalajara, cuenta la historia de Los Perros de Santa Martha, el equipo de fútbol americano que fue convertido en banda criminal por los jefes de la policía mexicana, encabezados por Arturo "El Negro" Durazo en los años setenta. Una película basada en un caso real que evidencia la podredumbre y la increíble corrupción al interior de las cárceles en México.

"La cárcel sí le funciona a alguien, a las autoridades les funciona muy bien, es una sistema de recolección de rentas", señala Layda Negrete, investigadora de México Evalúa en temas de justicia penal y productora de la película.

Un punto en el cual coincide el también investigador y director de Presunto culpable, Roberto Hernández, quien asegura que según se muestra en el más reciente del World Justice Project, México cuenta con uno de los cinco peores sistemas penitenciario del mundo.

"De los 113 países México quedó en el lugar 108 en su sistema de justicia penal, y las prisiones están entre las cinco peores del mundo, para que nos demos idea de lo mal que estamos", señala el investigador.

"Estamos muy mal, peor que casi todas las naciones africanas, las naciones asiáticas, peor que Europa, entre las peores naciones del mundo", agrega Hernández.

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En la misma tónica, los investigadores señalan que el 70% de las cárceles en México son administradas por los mismos reclusos, situación que habla de la magnitud del problema.

Luego de que La 4a compañía, dirigida por Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola, inaugurara el festival Mira Film Fest, algunos testimonios de quienes han sido víctimas del sistema penal mexicano dieron su testimonio sobre la estremecedora realidad que se vive al interior de las cárceles y es fielmente retratado en la película.

La 4a compañía

"Es como estar en un campo de concentración", dice Antonio Zúñiga, cuyo caso fue plasmado en el documental de Presunto culpable, en el cual se evidencian las muchas irregularidades del sistema penal en México.

Es una corriente que te lleva y tienes que vivirla porque así es la cárcel, tienes que acostumbrarte y ser parte de ella. Si no eres parte de ella te va destruyendo y volviendo otro tipo de persona que no eres", agrega Zúñiga.

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Una opinión que comparte el cantante Laureano Brizuela, encarcelado en 1989 por presunta evasión y defraudación fiscal, quien finalmente salió del Reclusorio Norte tras pagar una fianza de 120 millones de pesos y absuelto en diciembre de 1996, tras un supuesto complot en su contra promovido por el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Hasta el día de hoy, luego de 26 años, su caso contra el Estado mexicano sigue sin resolverse en tribunales internacionales.

"De aquí no se saca ninguna buena enseñanza. El sistema penitenciario es deficiente, catastrófico, humillante y depredador de la condición humana. Yo he sido testigo de esto", confiesa el cantante, quien asegura que un escalofrío le recorre el cuerpo cada vez que alguien le toca la espalda.

"Al gobierno no le interesa lo que pasa en las cárceles y yo soy testigo que el dinero que paga cada uno por sobrevivir adentro llega a los más altos niveles del Estado, porque llega el helicóptero ese de los funcionarios que dirigen todos los reclusorios del país, a hacer su colecta semanal. Y por lo que yo escuché adentro, eso se repartía entre los más altos niveles del gobierno. El dolor es un buen negocio", remató.

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Una opinión con la cual coincide Andrés Rengifo, profesor Investigador de Justicia Penal en la Universidad de Rutgers, quien considera que la experiencia traumática de quien ha pisado la cárcel es algo que se lleva toda la vida, pues las prisiones funcionan con una violación sistemática de los derechos humanos.

"La cárcel es un sistema de control que vive en la humillación diaria y el castigo no termina cuando termina la cárcel: la cárcel nunca termina", concluye el especialista.