ESTILO DE VIDA

Restaurante prohibe la entrada de niños, ¿contento?

Cada vez hay más personas que se niegan a tener hijos, pero el prohibir su entrada va un poco más allá.

02/11/2016 12:00 PM CST | Actualizado 03/11/2016 9:25 AM CST
Stuart McClymont

Un restaurante de São Paulo muestra en su página de redes sociales que el establecimiento no permite la entrada de animales domésticos, ni a niños, cosa que ha levantado mucha polémica.

De un lado, están los que aprueban la medida con elogios, y el otro que aseguran es una medida discriminatoria. Entre las razones para aprobar la medida del restaurante se encuentran argumentos muy cuestionables, como "los niños son muy ruidosos", o "los adultos tienen derecho a sentirse incómodos con niños", o peor aún, " los adultos igual necesitan lugares libres de niños".

Siempre que me encuentro con argumentos así para hablar de niños, procuro traer algunos puntos de vista que he encontrado en internet.

Lo primero y quizás más importante es: ¿por qué los niños incomodan? ¿Es porqué hacen mucho ruido? ¿Están bromeando o haciendo berrinches? ¿Se están trepando a las mesas? ¿Están corriendo? ¿Se están lanzando comida? ¿Molestan con los cubiertos a los demás? Si todo eso está aconteciendo, ¿qué está pasando con esos niños? Están fastidiados, cansados, con hambre(¿por qué su comida no ha llegado?).

¿Alguien se preocupó en darles distracciones a estos niños para que tengan un momento más en paz?

Si no, ¿por qué los niños jugando incomodan tanto? En esos restaurantes, por ejemplo, ¿están llevando reuniones importantísimas que deciden el futuro de la nación?

En todo momento que el restaurante está abierto, ¿están allí parejas en crisis resolviendo todos sus problemas? Todos los días, todas las personas que quieren visitar un restaurante están ahí porque quisieran estar en local absolutamente silencioso (me pregunto si no era mejor idea ir a una biblioteca, en fin).

¿Sólo están comiendo? ¿Los niños no comen? Otra cosa, los adultos también platican. Hay que decirlo los adultos brasileños, inclusive, hablan muy fuerte y se ríen aún más alto. Sólo porque ríen sentados no quiere decir que no están incomodando a otros. ¿Por qué sólo consideramos a los chiquillos?

Otro punto es la posible comparación de infantes con mascotas. Por más desordenados que los chiquillos puedan llegar a ser, ellos no van a hacer sus necesidades fisiológicas en el piso del restaurante. ¿Conoces a un niño que muerda clientes en un restaurante? Por mas que los padres los dejen solos, ¿qué generación de adultos tenemos para que a simple vista se sientan incomodados?

Recientemente, vi una historia sobre una empresa llamada Patagonia, que tiene un sistema de trabajo que permite ser colaborador en un vivero dentro del local. Ese sistema permite que los padres pueden visitar a los hijos todo el día en la guardería, permitiendo que los hombres vivan una paternidad activa, y que 100% las empleadas mantienen su trabajo y su vida laboral.

Un punto interesante de esta historia es que resaltaba en este asunto de la presencia de niños hacía el ambiente de trabajo mucho más cordial, porque por lo general las personas se contienen más frente de los niños. ¿Será esa una de las razones por las que existen locales que no deberían estar excluyendo niños pero lo hacen? Que, además, es contra la ley, porque es bien sabido que está prohibido discriminar por edad... Lo que me lleva un punto más a cuestionar: si no podemos decir que en tal local está prohibida la entrada de negros, mujeres, judíos, gays, ancianos, etc, ¿por qué una sociedad se siente tan cómoda en decir que determinados locales no permiten niños?

Una cosa sería con una pareja, o incluso una persona solitaria, estar intentando conversar en un restaurante y estar al lado de una familia tan ruidosa, por el ruido que provocan los niños, que la pareja solicitó que los cambiaran de mesa para poder charlar sin interrupciones.

Pero nada, absolutamente nada, justifica a los adultos que ven niños y de inmediato asumen que cualquier les echará a perder su cena, por eso es justificación de prohibirles la entrada a todo establecimiento. Los niños, veamos bien, ya casi no tienen espacios en nuestra sociedad. Los que tenemos hijos, los tenemos que esconder para luego, ya que se hagan adultos. Puedes preguntar a cualquiera la tendencia es: ya no son aceptados en la mayoría de los espacios, quien niega eso es deshonesto.

Hasta los espacios hechos para niños están en constante riesgo de ser usados por ellos. Ahora que se lanzó la secuela de los pecesitos, Buscando a Dory, se dio una conmoción en el mundo virtual por parte de muchos adultos jóvenes (que eran niños muchos de ellos cuando vieron Buscando a Nemo), publicaron discursos muy radicales en contra de que las salas cinematográficas se llenaran de niños.

Ya estuve en restaurantes con otras madres que constantemente están regañando a los niños por estar jugando en los espacios infantiles del restaurante, cuando llamé a mis hijos para comer y esperaran en a mesa su comida, también regañaron a mis hijos, porque la mesa no es un sitio para estar jugando.

Llevé más tarde a mis hijos a ver la película de dibujos animados a eso de las 3 pm, un sujeto se me aproximo y me pidió que me asegurará de que mis chiquillos no fueran a incomodar a su familia, justificando su comentario con: mi esposa le tiene pavor a los niños.

La familia tenía dos chavitas preadolescentes. Cuando me abordó, estaban aún los trailers - naturalmente el filme no había comenzado, mis hijos estaban sentados junto a mi, no corriendo, ni jugando, ni gritando.

En otro momento estuve paseando a mi hijo más pequeño caminando detrás de el para estar al pendiente de su seguridad, y una mujer me dice que debería ponerle un collar a mi hijo.

Podría estar de acuerdo si estuviese llena de bolsas en un supermercado, pero ahí en una acera, donde salí preparada justo para atenderlo, ¿qué necesidad había del comentario?,

Este mundo extraño es donde los niños no son más que seres humanos en formación, pero también es un grupo peligrosísimo del que nos tenemos que proteger, mantener distancia y muchos ya de hecho los detestan.

No es aceptable decir que se odian a los negros, gays y ancianos, por lo tanto tampoco debería serlo hacia los niños. Nadie es padre o madre si no quiere (aunque ningún método anticonceptivo es 100% eficaz). Por principio: no quiere tener hijos, prevención al máximo. Es el derecho de las personas no querer hijos, pero eso no le da a nadie el derecho de de decir que odia a los seres humanos en desarrollo. Tu también fuiste niño, nadie nació como Benjamin Button.

Este artículo es originalmente publicado en HuffPost Brasil

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